El lago Pukaki en la Isla Sur de Nueva Zelanda

22 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
El color de sus aguas y la belleza de las montañas que lo rodean convierten a este lago en uno de los lugares más increíbles de Nueva Zelanda

El lago Pukaki es uno de esos lugares que consiguen que se acaben los adjetivos a la hora de hablar de la riqueza natural de Nueva Zelanda. Ubicado en la Isla Sur, el lago es una maravilla por sus dimensiones y, sobre todo, por su colorido. Pero también lo es por su hermosísimo entorno, en el que destaca al fondo el cono perfecto del monte Cook.

El color del lago Pukaki

Si hay una característica que llama la atención a todo aquel que visita el lago Pukaki es el color de sus aguas. Es un tono azul muy fuerte y brillante, tanto, que recuerda a la pasta de flúor.

Aguas del lago
Aguas del lago – Bernard Spragg. NZ / Flickr.com

Tal vez veáis una foto del lago Pukaki y penséis que alguien ha abusado del retoque de Photoshop y ha saturado en exceso las aguas del lago. Pues no. Al natural son así, de un color especial.

¿A qué se debe el color de las aguas del lago? Es una cuestión geológica. El lago se nutre de los aportes de los ríos de montaña, prácticamente todos originados en los glaciares de esta región de los Alpes del Sur. Esos glaciares son los han creado estos paisajes tan espectaculares por medio de su capacidad de erosión.

Esa erosión talla los valles y hace que el hielo arrastre el polvo triturado de las rocas. Ese polvo luego se diluye en el agua de los ríos y, finalmente, llega al lago Pukaki. Es lo que se llama “harina glaciar” y lo que proporciona ese color característico a este lago y a su hermano menor y vecino, el lago Tekapo.

La ruta al monte Cook

Vista de las orillas del lago Pukaki
Lago Pukaki y monte Cook

Sin duda alguna, es una de las visitas obligadas durante un viaje a Nueva Zelanda. Si llegas a la Isla Sur, no puedes dejar de admirar el monte Cook o Aoraki, como se llama en la lengua maorí.

Un buen punto de partida para emprender esta visita es la ciudad de Christchurch. Desde allí parte la carretera llamada Southern Heritage Cook, la cual tiene numerosas sorpresas en su recorrido. Entre ellas, el propio lago Pukaki, así como el lago Tekapo.

Primero nos encontraremos el Pukaki, de hecho, la carretera prácticamente lo rodea. Por ello, es un trayecto hermoso. Además, hay distintos miradores repartidos en la ruta para ir haciendo paradas y un sinfín de fotografías de estos paisajes.

Es importante calcular bien el tiempo. Hay que tener en cuenta que se trata de un lago de dimensiones considerables, con una superficie de casi 180 km².

Tras atravesarlo, llegaréis en unos kilómetros al lago Tekapo. Este es de menor tamaño, prácticamente la mitad, pero tiene un color semejante y el encanto añadido de la mayor proximidad al mítico monte Cook. Esa es la meta de este maravilloso viaje por un territorio que se conoce como la cuenca del Mackenzie.

Más atractivos de la ruta

Vista del Parque Nacional Aoraki
Parque Nacional Aoraki

De este camino, sin duda alguna, el lago Pukaki es el mayor de los encantos. Pero ciertamente es un camino en el que os esperan numerosas sorpresas, así que conviene hacerlo con mucha calma. Este es uno de los casos en los que la maravilla es el viaje mismo, independientemente del destino.

En el trayecto podréis visitar Peel Forest, un bosque de coníferas con varios senderos. Entre ellos, hay uno que os llevará al Big Tree. Cómo podéis imaginar, se trata de un árbol gigantesco que tiene en su base una circunferencia de casi 10 metros.

También esta ruta os descubrirá la hermosa población de Geraldine. En este caso es famosa por su conjunto de rododendros.

Más lugares próximos al lago Pukaki

Como decimos esta región tiene multitud de lugares que deberían visitar los amantes de la naturaleza. Está, por ejemplo, el área de Elephant Rocks. Allí se descubren grandes rocas que simulan un desfile pétreo de estos paquidermos.

Igualmente, hay alguna zona donde se conservan pinturas rupestres maoríes. De ellas se puede saber más en el centro arqueológico de la ciudad de Duntroon.

En definitiva, que para descubrir en toda su intensidad un país como Nueva Zelanda y sus maravillas naturales, como es el caso del lago Pukaki, es necesario viajar con tiempo y sin prisa. Pero no solo eso, es muy recomendable agenciarse un coche de alquiler y un mapa de carreteras y caminos. Tras eso, ya podemos aventurarnos a conocer las antípodas.