Visitamos la zona de conservación de Ngorongoro

Adrián Pérez 29 noviembre, 2017

El Área de Conservación de Ngorongoro es una zona protegida de Tanzania, importante por sus volcanes (uno de ellos activo), cráteres y gargantas que sirven para investigar la evolución de la especie humana. En este artículo visitamos uno de los grandes tesoros de África. ¿Nos acompañas?

Características de Ngorongoro

Cráter del Ngorondoro
Ngorongoro – John Keselyak

Esta zona de conservación se localiza a 180 kilómetros al oeste de la ciudad de Arusha, en medio de las llamadas “tierras altas volcánicas” en Tanzania (África). Tiene una extensión de más de 8000 km² y destacan nueve volcanes. Uno de ellos está activo: el Oldoinyo Lengai.

Además, en Ngorongoro encontramos dos grandes puntos de interés: la garganta de Oldupai y el cráter de Ngorongoro. Su importancia radica en que en ambos lugares los científicos se dedican al estudio e investigación de la evolución de la especie humana.

Este área se declaró “zona de conservación” en el año 1959, cuando fue separada del famoso Parque Nacional Serengueti. Posteriormente, fue distinguida como Patrimonio de la Humanidad en 1979. Ya en 2010 la zona se extendió debido al hallazgo de nuevos vestigios arqueológicos, incluyendo huellas y restos del Homo Habilis.

De recorrido por el cráter de Ngorongoro

Rinoceronte negro en Ngorongoro
Rinoceronte negro – Roman Boed / Flickr.com

Es una de las calderas volcánicas más grandes del mundo y se formó hace unos 3 millones de años. Se trata de una especie de “cuenco” gigante con paredes de 600 metros de altura que se han ido recubriendo con vegetación. En total tiene 260 km² de extensión y varios ecosistemas: bosque, sabana, pantano, tierras áridas, charcas saladas y lagos dulces.

El cráter de Ngorongoro es la región de menor extensión africana donde conviven los “5 grandes”: elefante, búfalo, rinoceronte, leopardo y león. También se pueden divisar otras especies como el avestruz, la hiena, la cebra y el hipopótamo.

En estas tierras abundan, además, las aves como los flamencos, las águilas y los buitres. También habitan herbívoros como las gacelas, los impalas y los antílopes.  Y, si tenemos algo de suerte, podremos encontrarnos con el rinoceronte negro.

“En todas las cosas de la naturaleza hay algo de lo maravilloso.”

-Aristóteles-

Llegar a Ngorongoro

Cráter del Ngorongoro
Cráter del Ngorongoro – Mouser Williams / Flickr.com

El aeropuerto más cercano dista a 40 km (Kilimanjaro International), que está en Arusha, la población más cercana a Ngorongoro. Muchos turistas, sin embargo, vuelan hasta Nairobi, la capital de Kenia, y desde allí se desplazan en automóvil (unas tres horas de viaje).

Partiendo desde Arusha se necesitan dos horas de carretera para llegar a la zona de Ngorongoro. La ciudad está a 90 kilómetros y es en ella donde se adquiere el permiso para visitar la zona, además de pagar el billete de entrada y se contratan los guías autorizados. No está permitido ir por libre y las reglas son muy estrictas.

Puedes aprovechar un día en Arusha para visitar el centro de patrimonio donde venden artesanías, el museo dedicado a las culturas nativas y el Museo Old Boma sobre la historia natural y humana local. En el mercado del centro de la ciudad se consiguen objetos hechos por los masai y está permitido el regateo.

La excursión a Ngorongoro

Cráter del Ngorongoro
Ngorongoro – Travel Stock

Los safaris por la región comienzan muy temprano. Las salidas son a la madrugada y será mejor que te abrigues e ir vestido de manera adecuada, porque la temperatura varía desde los 10 a los 25°C en pocas horas.

Muchos tours incluyen descensos en todoterreno por las paredes del cráter y a través de bosques que te dejarán sin aliento. Algunos viajeros recorren una parte a pie para poder admirar los cambios de ecosistemas.

Además de contemplar la vida salvaje y la belleza del paisaje, aquí encontrarás todo un tesoro: garganta de Oldupai. Se trata de una gran depresión donde hace unas décadas Louis y Mary Leaky encontraron huellas de homínidos antecesores al Homo Sapiens.

Se cree que aquí comenzó la vida de los primeros homínidos que caminaban erguidos, hace nada menos que 3,6 millones de años. No puedes perderte la oportunidad de visitar el Museo Oldupai Gorge, que alberga los restos humanos más antiguos hallados por los investigadores en la zona.

Y a tan solo 10 kilómetros de allí nos encontramos con el Kiloki Senyat Cultural Boma. Se trata de uno de los lugares más destacados de la región e ideal para aprender sobre la cultura aborigen local.

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