La Laguna de los Tres, vecina del glaciar Perito Moreno

· 22 julio, 2017

La Patagonia es una hermosa región compartida por Argentina y Chile que esconde lugares realmente mágicos. Una región de altas montañas andinas, azules y grandes lagos e imponentes glaciares. Y entre tanta belleza, la Laguna de los Tres es uno de los rincones más deseados por los amantes del trekking que visitan la región.

La Laguna de los Tres en el Parque de los Glaciares

Uno de los grandes atractivos de la Patagonia es el Parque de los Glaciares. Tan bello que en el año 1981 fue incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Lleva este apelativo por las imponentes lenguas de hielo que lo cruzan, entre ellos el magnífico Perito Moreno.

Monte Torre en la Patagonia
Monte Torre – Nido Huebl

Al tener un buen acceso, se puede admirar toda la belleza y espectacularidad de esta zona. Paisajes embriagadores e inolvidables, como los del lago Argentino o el lago Viedma. Así, este parque, que ha cumplido ya 80 años, sigue siendo considerado como una de las maravillas más impactantes del mundo.

“En todo paseo con la naturaleza uno recibe mucho más de lo que busca.”

-John Muir-

Un recorrido por el parque hasta la laguna de los Tres

Uno de los paseos más difíciles en el Parque de los Glaciares es el que conduce a la laguna de los Tres. Sin embargo, también es el preferido por los expertos senderistas y los amantes del treking. Y es que cualquier esfuerzo se da por bueno cuando se admira el magnífico paisaje de la laguna.

El punto de partida es el pequeño pueblo del El Chaltén. La aventura comienza llegando a la laguna Capri, desde donde se divisan unas maravillosas vistas que invitan a hacer una parada. Podemos descansar mientras admiramos el reflejo de las cumbres en sus transparentes aguas puras y cristalinas.

Laguna de Los Tres
Laguna de los Tres – Mizzick

Posteriormente, podemos continuar la caminata que ahora se torna un poco más compleja. Así, llegaremos pronto al campamento Poincenot, en medio de un bonito bosque de lengas. Es aquí donde el camino adquiere un ligero ascenso. Subiendo alcanzaremos la laguna de los Tres.

No obstante, ese no es el punto final del paseo. El recorrido continúa para los mas experimentados. Aquellos que poseen más destreza pueden dirigirse a la zona más extrema, la laguna de Piedras Blancas. Es este un espacio mágico y lleno de belleza al que solo los más experimentados caminantes tienen acceso.

La imponente Laguna de los Tres

La llegada al borde de la laguna produce al visitante una sensacional y paradisíaca visión. Este precioso lago se abre dentro del espectacular suelo glaciar. Es importante destacar que nos encontramos a una altitud de 1170 msnm.

Laguna de los Tres
Laguna de los Tres – Olga Danylenko

La laguna está rodeada de 3 imponentes picos: el monte Fitz Roy, el Poincenot y Torre. Es el primero el más importante y significativo, una increíble mole de más de 3400 metros. Destaca por su particular silueta de media luna y las agujas graníticas que lo rodean. Y es la Laguna de los Tres el mirador más cercano.

Pero la colosal obra de la naturaleza que suponen estos montes no puede desviar la atención de la belleza de la Laguna de Los Tres. Una laguna congelada en los meses más fríos, pero que cuando llega el calor muestra un espectacular tono turquesa. Desde ella se contempla, además un pequeño glaciar.

El espectacular glaciar Perito Moreno

Caminar por estas tierra resulta un espectáculo maravilloso. Una exuberante vegetación acompaña el camino hasta el glaciar. Al llegar a la curva de Los Suspiros aparecerá la lengua de hielo mas grandiosa y formidable del planeta, el glaciar Perito Moreno.

Glaciar Perito Moreno
Glaciar Perito Moreno – Joshua Raif

Este coloso es conocido en el mundo entero por su gran belleza. También por ser uno de los de mayor tamaño de la Patagonia y, evidentemente, uno de los más visitados. Su extensión y su altura (60 metros) son admirables y se pueden contemplar desde un fantástico y cómodo mirador.

El Perito Moreno es fantástico en cualquier época, pero muy especialmente cuando rompe el “puente” del glaciar. Este magnífico espectáculo solo tiene lugar cada cierto tiempo y en intervalos irregulares. Un hecho que se observó por primera vez en 1917.