La fascinante isla de Arran en Escocia

· 17 noviembre, 2016

Eilean Arainn, conocida como la isla de Arran, es un lugar fascinante. Su nombre en gaélico significa “Escocia en miniatura”, y es que todo el territorio insular representa la mezcolanza de los paisajes escoceses. La parte norte recuerda a las Highlands, mientras que el sur se asemeja a las Tierras Bajas.

Arran es un rincón de excepcional belleza. Condensa bastas extensiones verdes donde la lluvia es la protagonista junto a pequeños pueblos de encanto rural. Un viaje al atractivo escocés, tiznado de historia y cultura. Menhires, castillos, y localidades costeras conforman el esqueleto de la hermosa Arran, antaño hogar de leyendas y vikingos.

Recorrido por Arran

Dadas las dimensiones de la isla, 32 kilómetros de largo por 14 de ancho, esta tierra es perfecta para recorrerla en coche o bicicleta. Pero los amantes de la mochila también estarán de enhorabuena. Chubasquero en mano, el turista se adentrará en una isla formidable.

Isla de Arran
Isla de Arran – Joe Dunckley

Para el acceso se necesitará tomar un ferry que desembarca en el puerto de Brodick. Un vez en tierra se hallan pueblos costeros de increíble encanto. La amabilidad de sus gentes inundará el alma del visitante de un calor que avivará el inmejorable whisky escocés.

Lo ideal para el turista es adentrarse por entero en la isla y dejarse llevar. Las experiencias irán conectadas por playas, cuevas, montañas, valles frondosos y restos arqueológicos. Todo esto habita en esta Escocia en miniatura. Con la lluvia como compañera de viaje, el corazón del turista quedará atado a esta verde tierra. Ya sea mochilero o viaje en familia, quien visite Arran quedará encantado.

“Ten solo lo que puedas llevar encima. Conoce idiomas, conoce países, conoce gente. ¡Que tu memoria sea tu bolsa de viaje!”.

– Alexander Solzhenistyn  –

Brodick y su castillo medieval

Quizá por la llegada del ferry a su puerto, la localidad de mayor importancia sea Brodick. Aunque no se trata del municipio más importante, pues el más grande es Lamlash, posee un atractivo muy especial.

Castillo de Brodick
Castillo de Brodick – David Woods

Brodick tiene un magnífico castillo medieval. Conocido por aparecer en los billetes de 20 libras escocesas, esta edificación está abierta al público. Reconstruida en el siglo XIX, la fortificación es de origen medieval.

Antaño residencia de los duques de Hamilton, el complejo posee unos jardines y senderos de incomparable misterio. Recorrerlos es casi adentrarse en una leyenda romántica. La espesura dota a los alrededores del castillo de un halo de misticismo histórico.

Una isla en la mochila

Arran ofrece múltiples opciones para recorrerla. Sin duda, cada uno elije el camino y cómo recorrerlo, pero la recomendación es hacerlo a pie o en bicicleta. La experiencia será mucho más enriquecedora y el camino es de fácil discurrir. Eso sí, el turista deberá llevar puesta la capucha casi sin dudarlo, pues Escocia es famosa por ello.

Isla de Arran
Isla de Arran – Sam Spicer

Los amantes del ascenso suave podrán coronar el Goat Fell, cercano a Brodick, con 847 metros. Para los aficionados al senderismo, las rutas a través del Garden & Country Park serán muy apetitosas.

El viajero también puede desplazarse hasta Lochranza, en el extremo norte de la isla. Allí se encuentra el Castillo de la Isla Negra, el mismo que dibujó Hergé en una de las aventuras del querido Tintín. También se puede hacer un alto en la destilería de whisky más joven del país, inaugurada hace 21 años por el actor patrio Ewan McGregor.

Cultura y naturaleza

Existen casi tradicionales visitas en todo el territorio de la isla de Arran. Una de ellas es un importante asentamiento de menhires neolíticos en la costa oeste de la isla. Un Stonehenge diminuto de lo más fascinante, conocido como los círculos de Machrie Moor.

Marchrie Mor en la isla de Arran
Marchrie Moor – Swen Stroop

Al este de la isla, bordeando el Goat Fell, se ubica el Valle de Glenrosa. Un enclave natural cubierto de niebla y vegetación ideal para una caminata.

Otra excursión casi obligada es acercarse a la costa para ver a las focas reposar al casi inexistente sol. Para ello, la zona norte resulta perfecta. La población de Corrie, a unos 6 kilómetros de Brodick, es una elección ideal para ello. Pero sin duda, lo más típico si se viaja a Arran, es probar el apreciado queso azul tradicional.