La exótica isla de Capurganá en Colombia

Juan Luis Minarro 9 septiembre, 2016
Si pensamos en playas de ensueño, el Caribe invadirá nuestra mente de inmediato. Capurganá es un destino en el que se puede apreciar la belleza natural como en pocos rincones del planeta.

Existen lugares donde la mano del hombre no ha dejado su influencia y aún se puede gozar de la naturaleza más salvaje. Uno de ellos es la isla de Capurganá, que se encuentra ubicada en el extremo norte de Colombia, cerca de la frontera con la vecina Panamá.

Esta isla está bañada por las cálidas y cristalinas aguas del mar Caribe. Es, sin dudas, un paraíso que seduce al viajero, ya sea por sus playas, por su exuberante ambiente nocturno o por su relajada vida marítima.

Capurganá: cruce de culturas

La isla es el resultado del legado que dejaron numerosas culturas que poblaron el territorio. Los primeros pobladores de la región fueron los indígenas de la etnia kuna y los negros del Chocó.

Capurganá
Capurganá – Jess Kraft

La multiplicidad de culturas convergentes allí han convertido a Capurganá en un interesante rincón del Caribe. Desde la antioqueña hasta la chocona o la cordobesa, todo tiene representación en su gastronomía y, a nivel más turístico, en su artesanía. Artículos como bolsos de muy diversos colores o pulseras de cuentas y madera tallada son solamente alguno de los ejemplos.

Más allá de eso, los mejores recuerdos que el turista se llevará serán las bellas puestas de sol, el roce de la arena en sus dedos desnudos y la brisa marina revolviendo su pelo. Si tantos pueblos han residido allí, algún poderoso y mágico atractivo tiene que tener esta tierra.

Las playas paradisíacas de Capurganá

Como toda isla del Caribe, Capurganá cuenta con playas maravillosas, que harán las delicias de los amantes del sol y el descanso. Ríos, manglares y cascadas abundan en toda la región y la selva que la puebla le confiere un aire peligroso y salvaje.

Capurganá
Capurganá – Jess Kraft

El agua será una de las protagonistas indudables, como era de esperar en una isla. Un agua transparente, cálida, de suave oleaje, que baña kilómetros de arena blanca. Todo esto hace sentir al turista un habitante del paraíso durante su estancia.

De las dos playas más conocidas de Capurganá, hoy solamente perdura la bella Caleta, lugar de culto entre los aficionados al sol. La desaparecida playa de la Virgen del Uvito fue invadida por el mar, que removió toda la arena y dejó al descubierto el acantilado de coral.

Capurganá invita al relax del cuerpo y la mente. El visitante puede dejarse mecer por el viento suave, tumbado en una hamaca y con una bebida de coco en la mano.

La experiencia será tan inolvidable como placentera; tras visitarla, volver a la rutina diaria se hará muy difícil. Y es que el Caribe existe para consentir al cuerpo.

Buceando entre corales

El emergente acantilado de coral de Capurganá es una zona ideal para los amantes del buceo. Debido a la temperatura de sus aguas y la ideología de conservación extendida en toda la isla, el panorama bajo el agua es insólito.

Pueden observarse variedad de corales de todos los colores imaginables, peces de arrecife y paisajes marinos en perfecto estado. Un éxtasis de los sentidos al alcance de unos pocos privilegiados.

Capurgana
Capurgana – Jess Kraft

Además, entre los meses de abril y junio, se produce el desove de las hermosas tortugas marinas de Caná y de Carey; los huevos depositados eclosionan entre junio y julio cada año. Ambas especies son muy raras y la población de ejemplares ha mermado.

Este singular hecho atrae a muchos visitantes. Por ello, los habitantes de Capurganá son muy exigentes con los turistas y se pide el mayor respeto posible por el acto natural, hasta el punto de considerarse como un refugio natural de la especie.

“Viajar hace a uno modesto. Ves el lugar pequeño que ocupas en el mundo”
—Gustave Flaubert—

Respeto por la naturaleza

La consideración mostrada hacia la especie de las tortugas marinas no es el único ejemplo que encontraremos sobre la preservación del entorno en Capurganá. En la zona se muestra una perfecta unión entre el desarrollo y el cuidado por el medio ambiente. La preciosa bahía de Urabá Chocoano es el perfecto ejemplo.

Selva Darien en Capurganá
Selva Darien – Rafal Cichawa

Además, los bosques y las selvas, en especial la de Damién, acabarán de convencer a los más escépticos acerca del desarrollo sostenible. La riqueza de los ecosistemas debe ser mantenida, y Capurganá lo ha logrado a la perfección hasta el momento.

Ni siquiera la avalancha de turismo de la que ha sido víctima ha acabado con esta sana y delicada práctica; es un ejemplo a seguir por tantos lugares del mundo. Capurganá es el destino ideal para unas vacaciones en una de las islas más desconocidas del mar Caribe; ahora puede ser el momento idóneo para visitarla.

Te puede gustar