Keukenhof, el jardín más bonito de Holanda

· 5 junio, 2017

Keukenhof es uno de los jardines más espectaculares y llamativos de todo el mundo. Está situado en la ciudad de Lisse, en Holanda. Hasta él se desplazan miles de turistas tanto nacionales como extranjeros en primavera, el momento del año en el que su floresta estalla. Lo hace inundando todo de colores y aromas difíciles de olvidar. 

Keukenhof, un paseo entre flores

Para visitar Keukenhof hay que ir preparado para pasear. Esto es así porque el terreno tiene una superficie de 32 hectáreas. Todas las variedades de pimpollos y bulbos que aquí se localizan merecen un vistazo, por eso es aconsejable llevar zapato cómodo para poder hacer el trayecto completo y no perderse nada. ¡Bienvenidos al reino del color!

Historia

Antes de comenzar el recorrido es recomendable aprender un poco sobre la historia de este paraje. Conviene saber de dónde proceden tales variedades de flores que lo componen. Hasta el colorido país de Holanda llegaron brotes traídos desde el sistema montañoso de Tian Shan. En esta cordillera china nacen anémonas blancas. Incluso las flores de las nieves, también llamadas edelweis, y los tulipanes tan típicos del paisaje holandés.

Parque Keukenhof en Holanda
Parque Keukenhof – MarinaDa

Cuando llegaron los primeras plantas traídas por los marineros holandeses, nadie podría sospechar que se convertirían en un inmenso jardín. Ninguno de los expertos en fitología pensó que este espacio se convertiría en uno de los  lugares más visitados y hermosos de los Países Bajos. Se trata de un lugar cuya traducción del neerlandés al castellano es “jardín de la cocina”. Su nombre le viene dado porque en sus inmediaciones había una huerta.

La creación del jardín

Los arquitectos y diseñadores holandeses de esta maravilla son Jan David Zocher y su hijo Louis Paul Zoche. Ambos eran célebres paisajistas y urbanistas. El padre, también fue el artífice del parque de Rotterdam.  Él fue la ultima de las tres generaciones familiares dedicados a esta bonita profesión.

Keukenhof
Keukenhof – Cousin_Avi

El recinto, de estilo inglés, abrió sus puertas al público en el año 1950. Rápidamente causó una gran sensación. Éxito que dura hasta hoy. Seguro que Jacqueline de Baviera, condesa de Holanda y de Hainaut, se sorprendería del cambio que ha experimentado la zona. Esta noble vivía en un castillo en estos lares que tenía su propio un huerto. En él se recogía la fruta y la verdura para el abastecimiento del palacio. Puede que ahora incluso se asustase ante el bullicio que provoca en el jardín el estallido de la primavera.

“Las flores son apacibles para mirarlas. No tienen emociones ni conflictos.”

-Sigmund Freud-

La visita

Es importante elegir muy bien la fecha una vez que se tenga decidido visitar Keunkehof. La época para disfrutar plenamente de este espectáculo natural es la primavera. De hecho, el recinto solo abre durante 2 meses al año, abril y mayo. Puede que parezca poco, pero es obvio que las flores solo están presentables en esa época.

Keukenhof
Keukenhof – DimaSid

Cuando se traspasa la puerta de tan mágico jardín, se encuentra sentido a tantas restricciones. Especialistas en este campo se encargar durante el resto del año del cuidado de las floresSu máxima es que todas abran sus pétalos a la misma vez.

El paseo por la zona es muy agradable y cautivador, nunca defrauda. El panorama resulta igual de arrebatador, tanto a los enamorados de las flores como a los que no lo sean. Durante la visita comprobaremos el fruto del esfuerzo de decenas de personas, desde científicos a jardineros, trabajadores cuyo oficio nos dejará con la boca abierta.

Recorrido

Una vez comenzada la contemplación de los colores que nos saludan al entrar, debemos poner en marcha los otros 4 sentidos. Dejarse llevar por la vista y el olfato es un pecado que solo es digo de cometer en esta pequeña reserva. Paseando por los coloridos caminos entramos en un mundo inusual. Un espacio plagado de diferentes tipos de flores con superficies cubiertas de tulipanes.

Keukenhof
Keukenhof – Neirfy

Tonalidades amarillos, rojas y moradas se mezclan con rosas, azules y verdes. Una sinfonía de colores nos muestra de los que es capaz la naturaleza.

Además de flores, a nuestro paso daremos con magnificas fuentes e impresionantes lagos. Todos ellos cuidados al milímetro para otorgar al paraje ese aire de cuento. Los hay que hasta se topan con algún que otro molino. No olvidemos que conforman la arquitectura típica de la región.

Además, cada año se representa aquí una figura sobre el terreno. Una figura que se crea con infinidad de tulipanes y es distinta en cada ocasión.