Historia de la Gran Mezquita de Samarra

Con más de mil años de historia, la Gran Mezquita de Samarra, en Irak, sigue fascinado, sobre todo por sus dimensiones y su peculiar minarete.

La Gran Mezquita de Samarra también es conocida como mezquita de Al-Mutawakkil, por ser ese el nombre del califa que la ordenó construir en el siglo IX. Y desde ese momento y hasta el siglo XIII se convirtió en la mezquita más grande del mundo. Y si bien hoy en día nos la encontraremos muy transformada, esta es una visita imprescindible en la ciudad iraquí de Samarra.

Las dimensiones de la Gran Mezquita de Samarra

Gran Mezquita de Samarra
Gran Mezquita de Samarra – Chris Hoare / Flickr.com

Ya que hemos dicho que durante 400 años este fue el templo musulmán más grande del mundo, vamos a comenzar hablando de sus dimensiones actuales.

La mezquita tiene un planta rectangular de aproximadamente 450 x 375 metros. Y si la miramos desde el exterior parece más una fortaleza que un templo, ya que todo el recinto se rodea por una muralla de 10 metros de alto y más de 2,5 de espesor. Por si fuera poco, esos muros poseen 44 torreones de forma semicircular en su parte más alta.

Toda esa construcción alberga en el interior la mezquita en sí, la cual disponía de una enorme sala de oración organizada en 25 naves orientadas hacia el muro de la qibla. Eran 25 naves con cubierta plana, lo que todavía hace que se note más que es un espacio más ancho que largo. Y esas naves tendrían más de 500 pilares para sostener su cubierta.

La Gran Mezquita de Samarra: ayer y hoy

Gran Mezquita de Samarra
Gran Mezquita de Samarra – Gus Wallen / Flickr.com

Lo cierto es que la historia de este monumento es tan convulsa como la de su país, Irak. Por esa razón, hoy en día la Gran Mezquita de Samarra guarda muy poco de sus orígenes. Pero es algo que no ha ocurrido en los últimos tiempos. Su transformación tuvo lugar hace varios siglos.

La Gran Mezquita de Samarra la mandó construir el califa Al-Mutawakkil cuando se trasladó de Bagdag a Samarra, situada a unos 120 kilómetros de la actual capital iraquí. Y así se construyó el templo entre el 848 y 852. Fue entonces cuando se concibió este grandioso edificio, que destaca por el espacio que hay entre la mezquita sagrada y el territorio profano.

No obstante, aquel templo fue prácticamente destruido en el año 1278, cuando fue arrasado por los invasores mongoles que gobernaba Hulagu Khan. Y tras ese desastre nunca se reconstruyó tal cual sus orígenes, y hoy en día solo queda en pie el amurallamiento externo, así como el curioso alminar en forma de espiral.

La torre de la Gran Mezquita de Samarra

Torre de la Mezquita de Samarra
Torre de la mezquita – Gladys Martínez López / Flickr.com

Esta torre posee una altura acorde con la superficie del templo al que acompañaba, ya que alcanza los 52 metros. Unas dimensiones que la hacen destacar enormemente en un entorno tan plano como el que rodea a la antiquísima ciudad de Samarra.

No obstante, no es su altura lo más llamativo. Lo realmente curioso es su forma de espiral. Al igual que las 44 torres de los muros tienen una base cuadrada y luego toman la forma semicircular, algo similar pasa con el alminar. Abajo posee un pedestal cuadrado de 33 metros de lado, y partir de ahí tiene su desarrollo helicoidal.

Irak, la antigua Mesopotamia

Esa curiosa forma en espiral vincula la construcción con la antigua Irak, cuando estas tierras se conocían como Mesopotamia, donde eran muy habituales las torres helicoidales. No hay que olvidar que Samarra está regada por el histórico río Tigris, cuyas orillas están consideradas como una de las verdaderas cunas de nuestra civilización.

“Todos los viajes tienen destinos secretos sobre los que el viajero nada sabe.”

-Martin Buber-

Visitar la Gran Mezquita de Samarra

Gran Mezquita de Samarra
Gran Mezquita de Samarra – David Stanley

Hoy en día, los valientes que se adentran a hacer turismo por Irak, tienen como hito conocer los vestigios de lo que fue la Gran Mezquita de Samarra. Allí pueden imaginarse un edificio que fue magnífico en su época, y ver una ciudad que se plagó de palacios y mezquitas en el siglo IX.

Así se puede reflexionar sobre lo que sí y lo que no ha llegado hasta nuestros días en un territorio como este. De hecho, la torre hace bien poco quedó muy dañada. Ocurrió durante la guerra del Golfo, cuando el ejército norteamericano la convirtió en puesto de observación y, de modo indirecto, en blanco militar, lo que acabó causando daños, sobre todo en su parte alta.

Fotografía de portada: David Stanley / Flickr.com

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