Hallerbos, un bosque azul

· 14 octubre, 2015

Ven con nosotros a conocer Hallerbos, un maravilloso bosque azul que se ubica en Bélgica y que no tiene igual en todo el planeta. Este lugar increíble ofrece unos contrastes cromáticos capaces de encandilar a todo visitante que se acerca a esta fantástica zona del centro de Europa.

¿Cómo es Hallerbos?

Hallerbos, conocido como el bosque azul, es un lugar que parece encantado y bien podría ser un decorado de cualquier película Disney. Como si de un cuento de hadas hubiese salido, es uno de los espacios más fotografiados de Bélgica y no es de extrañar, dado que su belleza es icónica y profunda.

Hallerbos se ha convertido en un bosque de peculiar belleza gracias al denso follaje de flores campanilla que, al florecer durante la estación de primavera, forman un tapiz con contrastados colores violeta y azul, hecho que le confiere el simpático y bonito aspecto único en todo el planeta.

Flores en Hallerbos
Hallerbos, Bélgica – tjwvandongen

Además, Hallerbos es verdaderamente grande, pues posee unas 552 hectáreas repartidas por todo el municipio de Halle, ubicado entre las regiones de Brabante Flamenco y Valón. Así que, durante las estaciones de primavera y verano, puedes disfrutar de la magnificencia mágica de este paisaje en pleno corazón de la vieja Bélgica.

Historia de Hallerbos

Podemos estar todo el día hablando de las bondades y bellezas de Hallerbos, pero ya podéis disfrutar de este singular espacio en las imágenes. Sin embargo, es importante que también conozcáis un poco de su historia y orígenes.

Hallerbos es un lugar con una larga y dilatada historia. Ya en tiempos del Mesolítico, este era un bosque carbonífero que se comenzó a fragmentar lentamente, empezando en tiempos del Imperio Romano. Este hecho dio lugar a pequeños espacios. Uno de ellos se dio a conocer como ” Zoniënwoud”, formando junto con el bosque azul la frontera del este.

No fue hasta el año 686, en el que se tiene constancia de que San Waltrudis legó el bosque azul a los dominios de la abadía del mismo nombre, ubicada en Bergen. Estas son las primeras menciones que se conocen desde la aparición de Hallerbos en el centro de lo que hoy es Europa y, más concretamente, Bélgica.

Hallerbos en Bélgica
Hallerbos, Bélgica – Sylvia Adams

Antes del año 1200, San Waltrudis se convirtió en noble cabildo, pero dado que no eran capaces de dirigir y proteger Hallerbos por la enorme distancia desde Bergen, decidieron dejarlo bajo el tutelaje de los nobles de Bruselas. Este hecho tuvo lugar en 1229 y ser renovó en 1239 de mutuo acuerdo, aunque se alargó durante varios siglos.

Un personaje que ha tenido mucho peso en la vida de Hallerbos es el Duque de Arenberg. En 1648, el estado de Halle lo dejó como fianza para compensarle, dado que el rey Felipe IV de España dio parte de sus tierras de Zevenbergen, en noroeste de Breda, a los alemanes según lo firmado en el Tratado de Munster.

Aun así, tras dos años, el Duque de Arenberg seguía sin recibir su pago, hecho que concluyó con la venta pública de los terrenos por parte del Rey Felipe IV en noviembre de 1652, por lo que el noble tomó posesión a través de un intermediario de Halle y dos terceras parte de Hallerbros. En esta época, el bosque azul constaba de unas 1125 hectáreas.

Leña en Hallerbos
Hallerbos, Bélgica – Menno Schaefer

Así pues, llegó una época de problemas, pues el bosque azul de Hallerbos tenía dos dueños. Por un lado estaba el Duque de Arenberg y, por otro, aún mantenía sus posesiones el cabildo de Sant Waltrudis.

Para solventar el problema de la doble posesión, se erigieron bordes y límites, separándolo en dos partes a través de la plantación de 24 piedras que marcaban las zonas que pertenecían a cada uno. De echo, aún hoy se pueden ver estos monumentos en el bosque azul belga.

“Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego.”

-León Tolstói-

Por desgracia, Hallerbos menguaba con el tiempo, perdiendo terreno en favor de las tierras de cultivo. En esta época de división, su extensión se limitaba a solo 660 hectáreas.

Posteriormente, Hallerbos ha pasado por más manos, desde las francesas, en tiempo de la invasión provocada por Napoleón Bonaparte a finales del siglo XVIII, hasta inglesas, cuando las tropas galas fueron derrotadas en la célebre batalla de Waterloo, acabando en posesión de los holandeses poco después.

Hallerbos en la memoria

Sea como fuere la extensa historia de este maravilloso bosque azul, Hallerbos ha quedado en la memoria de todas aquellas personas que lo han visitado, dada su frondosa y colorida vegetación y el maravilloso paraje que depara al viajero.