Guía del fabuloso Templo del Cielo en Pekín

Armando Cerra 13 febrero, 2018

El Templo del Cielo en Pekín quizás no sea el monumento que más te suene de la capital china. Y seguramente te vienen a la cabeza otros sitios más famosos. Pero en cambio, muchos viajeros que llegan a China vuelven con una idea muy clara: el Templo del Cielo es el monumento más hermoso que verás en el gigante asiático. Así que no te lo puedes perder.

Templo del Cielo o Templo Tian Tan

Templo del Cielo en Pekín
Templo del Cielo – Brian Kinney

Esta construcción, situada al sur de Pekín, no solo es hermosa, también es grandiosa. De hecho, su extensión es más o menos el doble que la de Ciudad Prohibida de Pekín. Lo cierto es que ambos recintos fueron promovidos por el mismo emperador, Yunglo, de la dinastía Ming, que desarrolló su reinado entre finales del siglo XIV y principios del XV.

Este emperador decidió construir el Templo del Cielo, que originalmente se concibió como un espacio en el que realizar sacrificios y ofrendas en favor de las futuras cosechas. Y si bien ese fue el origen, en los siglos posteriores se fue ampliando y reformando hasta convertirse en el gran atractivo monumental de Pekín que es en la actualidad.

Visita al Templo del Cielo

Esta visita es ver algo más que un único templo. Se trata de un enorme recinto de casi 300 hectáreas, entre las que también se incluye un amplio y popular parque que tiene el nombre de Tian Tan. No obstante, las partes más destacables durante la visita al Templo del Cielo pekinés son:

El Altar Circular

Interior del Templo del Cielo de Pekín
Interior del templo – William Ju

Este es el primer elemento que nos encontramos al entrar por la puerta sur. Como su nombre indica, se trata de un gran altar circular construido a partir de losas de mármol.

Con ellas se forman 9 círculos concéntricos, cada uno de ellos compuesto por un número de losas que también es múltiplo de nueve. No obstante, este no es más que primer ejemplo de numerología y de filosofía Feng Shui que encontramos en todo el recinto.

El caso es que este altar se construiría originalmente en el siglo XVI. Y aunque ha sido reconstruido con el paso del tiempo, este era el lugar donde llevar a cabo las ofrendas ceremoniales por parte del emperador. Algo que se repitió hasta el siglo XX, cuando llegó el final del Imperio chino.

Bóveda Imperial del Cielo

Bóveda imperial en el templo del Cielo de Pekín
Bóveda Imperial – Bill Perry / Shutterstock.com

Se halla al norte del altar y también es un recinto circular. En este caso rodeado por el Muro del Eco, por cuyo nombre ya podéis deducir que produce sorprendentes efectos acústicos. Dentro de ese muro está el edificio de la Bóveda. Es aquí donde se guardaban todos los elementos de los rituales ceremoniales.

A su vez, se ven en los flancos otras dos construcciones, a este y a oeste. Están dedicados al Ying y al Yang respectivamente, al Sol y a Luna. Mientras uno muestra atractivas pinturas, el otro asombra por su hilera doble y multicolor de vigas.

Salón del Ayuno

Templo del Cielo en Pekín
Templo del Cielo – toiletroom

Hay otros elementos destacados antes de llegar aquí, como el ciprés de los Nueve Dragones, con casi medio milenio de historia. Sin embargo, el siguiente lugar a visitar es el Salón del Ayuno. Allí se reunían el emperador y sus ministros para practicar abstinencia antes de ciertas ceremonias.

“Vayas a donde vayas, ve con todo tu corazón.”

-Confucio-

El Templo del Cielo propiamente dicho

Templo del Cielo en Pekín
Templo del Cielo – 1828858957

Y acabamos este recorrido virtual en el Templo del Cielo propiamente dicho. Un grandioso edificio inspirado por completo en los preceptos del feng shui. En este caso, casi todo se basa en el número tres. Por ejemplo, la cubierta se compone de tres niveles.

Y, por supuesto, esa cubierta es azul, aludiendo al cielo. Ese azul se logra con tejas esmaltadas, las cuales en su momento fueron colocadas de un modo muy metódico y protocolario. Y bajo las tejas se descubre un friso con símbolos emblemáticos de la cultura china, como el Ave Fénix, que habla de regeneración, o el dragón que llama a la buena suerte.

En fin, que en un viaje a Pekín no hay que perderse el Templo del Cielo. Y a ser posible recomendamos empaparse bien de toda su simbología. De esta manera se disfruta mucho más de la visita. Ya que de este modo el lugar no solo es un deleite estético, sino también es toda una lección sobre las tradiciones chinas más ancestrales.

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