Glass Beach, una insólita playa de cristales

Hemos visto playas de colores: las hay negras, rojas, verdes como la de Papakolea o rosaa por las conchas en la isla de Creta. Pero seguro que no conocías una como Glass Beach, una playa llena de singularidades por su colorido, su arena de vidrio y sus particulares orígenes. Aquí podemos ver como la madre naturaleza corrige los errores del hombre devolviendo maravillas como esta. Vamos a recorrer Glass Beach, la insólita playa de cristales.

Glass Beach, un mal comienzo con un final feliz

Glass Beach se encuentra en Fort Gragg, California. Sus desafortunados orígenes se remontan al siglo pasado, cuando durante 61 años (entre 1906 y 1967), los residentes de Fort Bragg, utilizaron esta parte del océano como un vertedero llamado “The Dumps”.

Galss Beach
Galss Beach – Aneta Waberska

Se vertían desperdicios de todo tipo, desde automóviles y baterías hasta latas y electrodomésticos. También tiraban toneladas de botellas y otras piezas de cristal de diversa procedencia.

“La naturaleza es inagotablemente sostenible si cuidamos de ella. Es nuestra responsabilidad universal pasar una tierra sana a las futuras generaciones.”

-Sylvia Dolson-

La Junta Estatal en el Control de Recursos Hidráulicos de California clausuró el lugar y prohibió arrojar desperdicios. Fueron realizadas extensas jornadas de limpieza en la zona costera hasta el 2002. Toda esta basura, acumulada a lo largo de más de 60 años fue quemada para reducir su tamaño.

Glass Beach
Glass Beach – ItsAngela

Pero no contaban con que la naturaleza haría un trabajo mejor. El efecto de erosión de las olas, devolvió miles de toneladas de pequeños cristales de vidrio y cerámica, pulidos y de distintas formas y colores. Estos cristales forman un espectáculo único para la vista y le dio el nombre a la playa: Glass Beach.

Parque protegido y sitio turístico

Esta playa privada fue vendida al estado de California en 1988 y es actualmente, uno de los principales atractivos turísticos de la costa de Mendocino. Fue resguardada bajo la protección del Parque Estatal Mackerricher y está protegida por las leyes de patrimonio natural, cultural e histórico.

Fue abierta al público para que pudiera ser visitada por cualquier persona que quisiera fotografiar los curiosos y peculiares vidrios de la playa. En ella se pueden ver diversos carteles que recuerdan a los turistas la necesidad de preservar el ecosistema. Es la única manera de poder seguir disfrutando esos rayos de sol que iluminan los cristales de colores.

Glass Beach
Glass Beach – Images by John ‘K’ / Flickr.com

Aunque la recolección de cristales no está permitida, su cantidad ha disminuido con el tiempo. Y es que las olas siguen su proceso de erosión, moliendo el vidrio hasta pulverizarlo totalmente. Las autoridades de California han realizado diversos movimientos para reponer estos cristales con vidrio desechado.

Hermosa pero no apta para el baño

Glass Beach se encuentra en una zona con una escarpada orografía. La orilla no es apta para el baño por la presencia de bolos o grandes piedras que forman picos o crestas afiladas.

Glass Beach
Glass Beach – IrinaK

Es perfecta para dar un paseo, disfrutar la fuerza del mar y observar las olas rompiendo contra los salientes de las rocas. Para el visitante, su atractivo está en sentarse en la orilla sobre las suaves piedras de colores. Mientras se observan los cantos rodados de cristal podemos desconectar para reflexionar lo maravillosa que es la naturaleza.

Qué se puede hacer en Glass Beach

El parque MacKerricher se encuentra abierto durante todo el año. El lugar presenta un aspecto limpio y muy evocador. Además de admirar los pequeños cristales de colores, se puede observar la vida marina del lugar. Entre estas pequeñas piedras coloridas viven cangrejos, otros moluscos y plantas acuáticas. A pesar de su pasado, la vida marina ha conseguido renacer tras casi cincuenta años desde la retirada de los desechos.

Glass Beach
Glass Beach – rinaK

En el mar pueden observarse ballenas en invierno y primavera y en las inmediaciones del parque se puede pescar en el lago Cleone, acampar y escalar. También se puede hacer senderismo y paseos en bicicleta.

Glass Beach es un lugar con un mal comienzo pero con un final feliz. Vale la pena conocerla y reflexionar sobre el daño que le hacemos a la naturaleza y cómo ella arregla nuestros errores devolviendo maravillas como esta.

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