Girona, una ciudad que merece la pena descubrir

Juan Luis Minarro 18 noviembre, 2016

Al noreste de la península ibérica se halla una localidad de distinguido magnetismo: Girona, una ciudad atractiva y cordial. Aunque no es una gran urbe, dispone de una oferta turística que nada tiene que envidiar a otras metrópolis. El turista puede recorrer sus calles y plazas, adentrándose en el barrio histórico. Puede dejarse seducir visitando su catedral, la barriada de la judería o sus murallas. Y una deliciosa parada en la Rambla de la Libertad, donde comprar los afamados “xuixos”, es más que recomendable. 

Girona: una ciudad histórica y dinámica

Girona, como el buen vino, mejora con los años, y se está convirtiendo en protagonista. El trasiego de sus gentes y de un turismo cada vez más numeroso la dotan de movimiento y color. Pero no hay que olvidar que estamos en una ciudad de larga historia con rincones muy interesantes.

El casco antiguo

El  Barrio Viejo, conocido por sus habitantes como Barri Vell, tiene muchas callejuelas por las que curiosear. Es aquí donde se encuentran los edificios mas representativos.

Catedral de Girona
Catedral de Girona – Inu

Destaca la catedral de Santa Maria de Girona, de estilo gótico. No solo es interesante por su gran nave central y por su gran escalinata, sino por su sensacional torre de Carlomagno, que hace las veces de campanario. De insondable belleza es también su claustro, rodeado de arcos de medio punto.

Muy cerca de este histórico edificio se ubica el Call Jueu o barrio judío. Está compuesto en su mayor parte por estrechas calles con símbolos de judería muy presentes. Una muestra de ello se encuentra en la calle Força. Este entramado es uno de los mejor conservados de Europa.

Una parada por la historia

Paseando por los callejones del casco histórico llegamos hasta los baños arabes. Aunque no tienen origen musulmán, constituyen una perfecta simulación. Su construcción es románica e imita a los balnearios romanos.  En su interior, lo que más impresiona es la bóveda situada en el centro, asentada sobre 8 columnas que albergan una impecable alberca.

Baños árabes de Girona
Baños árabes – Karol Kozlowski

Y para seguir conociendo la historia de Girona hay que visitar el monasterio Pere de Galligants, que hace las veces de Museo Arqueológico. El ascenso por su escalinata es considerablemente cansado. Sin embargo, se trata de un esfuerzo bien pagado.

Y es que desde lo alto se pueden contemplar unas maravillosas vistas de la ciudad. Allí el turista contemplará un paisaje espectacular desde el mirador de la villa mejor considerado. Desde aquí se ve el encanto de sus estrechas callejuelas,de sus rincones y sus plazas.

Originales puentes y casas colgadas

El más emblemático de todo sus puentes es el Puente de Piedra. Es un gran ejemplo de estilo isabelino. Desde él es posible obtener una vista perfecta de las casas colgadas. Y es que estas están situadas al borde del río Onyar, que divide la zona del barrio viejo en dos. Esta estampa, junto con la iglesia de San Feliú y la catedral, es una de las más famosas y fotografiadas.

Girona
Girona – Iakov Filimonov

Hablemos ahora de la Rambla de la Libertad. Se trata de un vía llena de pórticos medievales cubiertos de bonitos arcos. Estas viviendas de llamativos colores destacan en la población. Esto las convierte en una de las construcciones de mayor atractivo para el visitante. De entre todas ellas, la más conocida es la Casa Masó. Fue el domicilio de nacimiento del famoso arquitecto y claro exponente del novecentismo.

“Un viajero sabio nunca desprecia a su propio país”.

– William Hazlitt –

Un paseo por sus calles

El turista puede acercarse dando un paseo al Puente de Hierro, construido por la empresa que levantó la famosa Torre Eiffel. Siguiendo el paseo daremos con el puente más moderno del río, el de San Félix.

No muy lejos de allí, en una plaza se halla la famosa escultura de la Leona. De ella se ha escrito un ceremonial. Este consiste en todos aquellos que deseen volver a Girona han de besar algunas de sus partes.

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