Vamos a conocer el fantástico castillo de Chambord

Ubicado en la región del Loira, el château de Chambord es uno de los más bonitos del mundo por su arquitectura en estilo renacentista francés y que combina a la vez lo medieval con lo clásico italiano. Comenzó a construirse en 1519, pero ha cambiado su estructura en años posteriores. ¿Te gustaría conocer el fantástico castillo de Chambord? Entonces sigue leyendo este artículo.

Francisco I el gran diseñador ¿junto a da Vinci?

Si bien el arquitecto encargado de la obra no fue el rey, claro está, Domenico da Cortona tuvo que atenerse a todos los cambios que Francisco I le indicaba para este enorme castillo. Algunas teorías dicen que Leonardo da Vinci dio algunos consejos para el diseño del edificio durante una estancia del genio en la propiedad real.

Castillo de Chambord
Castillo de Chambord – Pecold

Esta hipótesis es aún más fuerte si tenemos en cuenta que da Vinci pasó los últimos años de su vida bajo la protección del monarca y que falleció en 1519, año en que comenzaron las obras del castillo de Chambord. El genial artista fue enterrado en la capilla Saint Hubert, perteneciente al castillo de Amboise, con el que Chambord está conectado gracias a un larguísimo pasadizo. Y tampoco hay que pasar por alto los detalles italianos en el diseño de la edificación.

Hablando estrictamente de la infraestructura de Chambord, debemos decir que cuenta con 8 torres, 365 chimeneas, 440 habitaciones, 84 escaleras y 4 vestíbulos rectangulares. La hélice doble de la escalera principal permite a la gente ascender y descender sin toparse con los demás.

Escalera en Chambord
Escalera – Richard Parmiter / Flickr.com

Si estos datos han llamado tu atención es porque aún no sabes lo que hay en los exteriores: 52,5 km² de bosque repleto de árboles. Otro de los puntos destacados de la construcción es el torreón del lado norte, cuyas escaleras permiten ir a los aposentos, al patio o a las terrazas que ofrecen vistas hermosas del predio.

La capilla, de dos pisos, se comenzó en vida de Francisco I, pero las obras terminaron durante el reinado de Luis XIV. El aposento de este último es otro de los sitios destacados: se debieron unir dos partes del vestíbulo para respetar las reglas de la época, que indicaban que la suite real debía estar en el centro de la fachada principal.

Los habitantes del castillo de Chambord

Ya te hemos hablado de Francisco I, el constructor del castillo y quien instaló sus habitaciones en el ala norte. Tras su muerte, su hijo Enrique II siguió con las obras (entre 1547 y 1559). Con la desaparición de este monarca pasaron más de 80 años hasta que otra persona habitara el castillo y en esas décadas el edificio se deterioró por la falta de mantenimiento.

Interior del castillo de Chambord
Castillo de Chambord – VICTOR TORRES

En 1670 el hermano de Luis XIII, Gastón de Orelans, inició la primera restauración, luego vino Luis XIV, que instaló el aposento en el centro. Estanislao I Leszczynski (rey de Polonia y suegro de Luis XV) habitó el castillo entre 1725 y 1733, el mariscal de Sajonia recibe la propiedad en 1745 y durante 5 años realizó allí lujosas fiestas.

Años más tarde, en 1809, el mariscal de Berthier lo recibió como regalo de Napoleón. El siguiente inquilino fue el conde de Chambord, que vivió en el castillo durante su exilio (1883) y finalmente el gobierno francés lo expropió a los herederos del último dueño (la familia Borbón-Parma) en 1915.

“El dinero es muy fácil de hacer si no se quiere otra cosa. Pero con unas pocas excepciones, lo que los hombres quieren no es dinero, sino lujo, amor y ser admirados.”

-John Steinbeck-

Sin duda, todos estos habitantes cambiaron el diseño de las habitaciones y le añadieron su impronta. Sin embargo, Chambord sigue siendo tan majestuoso, extraordinario y bello como en sus orígenes.

De paseo por el castillo de Chambord

Ahora que ya sabes la historia de esta vivienda centenaria ubicada a unas 2 horas de París seguro que tienes ganas de conocerla. En sus parques (entrada gratuita) puedes andar en bicicleta o a caballo, navegar por un canal o simplemente quedarte sentado en el césped a la sombra de uno de los miles de árboles.

Castillo de Chambord
Castillo de Chambord – sursad

Si quieres entrar al castillo tendrás que pagar entrada, pero te aseguramos que vale cada céntimo. No sabrás si se trata de un sueño o de la vida real. El porche real y el patio te dan la bienvenida para que te sientas un rey o una reina de hace siglos. La torre del homenaje y el color blanco de las paredes son solo una muestra de la grandiosidad de Chambord.

Por supuesto, al entrar verás la hermosísima escalera de doble hélice y simétrica, que divide “la subida y la bajada” con ventanas y de la que ya te hemos hablado. Verás en el recorrido la salamandra con el escudo de Francisco I, las letrinas de doble fosa de decantación (muy avanzadas para la época), el aislamiento de las terrazas, las chimeneas, los capiteles y los exquisitos muebles… ¡Quedarás anonadado con tanta belleza y lujo!

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