Una escapada de 4 días a Berlín

· 28 marzo, 2017

Un viaje a Berlín es la ocasión para descubrir una de las ciudades más fascinantes, conmovedoras y divertidas de Europa. Sí, Berlín es todo eso y mucho más. Una urbe inabarcable, pero como siempre viajamos con prisas, aquí os proponemos un programa para 4 días de estancia en la capital alemana.

Primer día: las plazas de Berlín

Alexanderplatz en Berlín
Alexanderplatz – canadastock

Para tomar contacto con la ciudad os proponemos un día de lo más intenso que os llevará por las tres principales plazas de la capital. Alexander Platz, la Plaza de París o más conocida como la Puerta de Bradenburgo, y para acabar llegar hasta la Potsdamer Platz, posiblemente el conjunto más esplendoroso de arquitectura contemporánea de la ciudad.

Alexander Platz es el auténtico epicentro de la vida social berlinesa. En ella se cita la gente, y a poder ser junto al emblemático Reloj Mundial o los pies de la esbelta Torre de la Televisión.

Y si los berlineses van a esa plaza, los turistas van a la Puerta de Bradenburgo, uno de los rincones más monumentales de la capital y el lugar más fotografiado de Alemania.

Segundo día: la Isla de los Museos

Isla de los Museos de Berlín
Isla de los Museos – canadastock

Los amantes del arte están de enhorabuena en Berlín. Tienen cientos de salas de exposición y galerías repartidas por toda la ciudad, así como pequeños museos con colecciones privadas, actuales o históricas, pero siempre interesantes. No obstante, la mayor densidad de arte por metro cuadrado se encuentra en la llamada Isla de los Museos, en el corazón más elegante de Berlín.

En esta pequeña porción de tierra rodeada por los brazos del río Spree hay cinco museos de primera línea mundial. Están ni más ni menos que el Museo de Pérgamo, la Antigua Galería Nacional, el Museo Bode y los Museos Antiguo y el Nuevo.

Un conjunto expositivo que está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su inmenso valor, y al que solo le dedicaremos una jornada, pero podrían ser varias.

Tercer día: Berlín y su historia más reciente

Memorial al Holocausto en Berlín
Memorial al Holocausto – michelangeloop

Una escapada a Berlín es una verdadera inmersión en algunos de los hechos más relevantes del pasado siglo XX. Hablamos de una ciudad clave para comprender episodios como las dos guerras mundiales, especialmente la segunda. Así como también Berlín es un destino ideal para quien quiera saber cómo era la vida en la Europa del Este, al otro lado del Telón de Acero.

Proponemos dedicar al menos un día a este viaje en el tiempo. Las propuestas son muchas y muy variadas. Desde tours temáticos por la ciudad, hasta visitas estremecedoras como la que se hace a los búnkeres en el viejo metro o el paseo por el Memorial del Holocausto.

No hay que olvidar seguir las huellas del Muro en la East Side Gallery o el turístico Checkpoint Charlie, que recrea un viejo puesto fronterizo entre el Este y el Oeste.

Cuarto día: el Berlín festivo

Kreuzber en Berlín
Kreuzberg – Graham C99 / Flickr.com

También las opciones para pasárselo bien son abundantes en la capital alemana, sobre todo si a uno le gustan los espectáculos alternativos, en los cuales Berlín es una privilegiada. Si es así, os proponemos tres epicentros de diversión.

Uno bien puede ser el barrio de Prenzlauer Berg. Allí se acumulan las terrazas y restaurantes para comer y cenar comida de cualquier parte del mundo. Otra zona muy interesante es barrio de Kreuzberg, tradicionalmente el más alternativo de la ciudad. Allí os esperan templos del punk, parques donde siempre hay alguna fiesta y muchas tiendas donde comprar tanto diseño actual como ropa de segunda mano.

Y, como complemento, se puede caminar hasta el vecino Friedrichshain donde hay varios espacios industriales ahora son dinámicos centros culturales con una sugerente programación artística o musical.

“Berlín es la mayor extravagancia cultural que uno pueda imaginar”

– David Bowie –

Cuatro días en Berlín pueden saber a poco, pero al menos es tiempo suficiente para conocer sus mayores atractivos y saborear su ambiente.