Escaleras del Rey de Aragón: un sitio que debes conocer

13 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
Las Escaleras del Rey de Aragón son una obra de lo más curiosa en el acantilado sobre el que se asienta la ciudad de Bonifacio, en Córcega. Unas escaleras tan vertiginosas como legendarias.

Las Escaleras del Rey de Aragón son uno de los puntos más singulares y atrayentes de la ciudad de Bonifacio, ubicada en la costa sur de Córcega. Se trata, como indica su nombre, de unas escaleras, así de simple. Pero, eso sí, están talladas con absoluta precisión en la roca del propio acantilado sobre el que se eleva la ciudad.

Se trata, por tanto, de un lugar de lo más curioso y con una estética poderosa. ¿Quieres saber más sobre estas escaleras? Sigue leyendo y te lo contamos.

Una ciudad que mira al mar

Bonifacio
Bonifacio

Aunque vayamos a hablar principalmente de las Escaleras del Rey de Aragón, merece la pena conocer algo sobre la ciudad que las acoge. Bonifacio es una ciudad que mira al mar, y todo aquel que la visita la acaba por considerar una de las joyas de Córcega. O lo que es lo mismo: uno de los sitios más bonitos de todo el mar Mediterráneo.

El paseo por las calles de su casco viejo es de un enorme encanto. Y todo, con el aliciente de las maravillosas sorpresas que suponen los distintos miradores que nos dan una amplia panorámica marítima.

En esa panorámica se descubre en las proximidades el diminuto conjunto de islas e islotes de Lavezzi, hasta los cuales se puede llegar fácilmente desde del puerto de Bonifacio. Y es que hasta ese punto se acercan distintas embarcaciones para poder bucear entre un arrecife coralino que está entre los más llamativos de toda la cuenca mediterránea.

El descenso de las Escaleras del Rey de Aragón

Vista desde el mar de las Escaleras del Rey de Aragón
Vista desde el mar

El mejor punto para contemplar las Escaleras del Rey de Aragón es desde el mar. Es así como se ve su absoluta perfección geométrica, como si fuera un gran tubo labrado en la roca, formando una diagonal de 45 grados exactos. Así, dibuja una línea que une la parte más alta del acantilado con prácticamente el nivel del mar.

Una vez que se ha asimilado esta vista desde el mar, se puede apreciar mucho mejor desde tierra. Es decir, descendiendo por ellas. Eso sí, es una atracción turística por la que hay que pagar. Sin embargo, merece la pena bajar sus 187 escalones de roca, que llevan hasta una pequeña cueva a nivel del mar donde parece un milagro que surja un manantial de agua dulce.

La historia de las Escaleras del Rey de Aragón

Interior de la escalera

Lo cierto es que es que ese pozo de agua es la verdadera razón de la existencia de las Escaleras del Rey de Aragón. Fueron los monjes franciscanos establecidos en Córcega los que labraron este descenso en plena Edad Media. El motivo fue poder abastecerse de agua.

Pero ¿cómo sabían ellos que allí abajo habría agua? En realidad, no lo descubrieron aquellos frailes. La existencia de esa fuente era conocida desde mucho antes. Tanto, que los arqueólogos dicen que antes de que los monjes esculpieran este camino ya había un descenso mucho más tosco y peligroso desde los lejanos tiempos del Neolítico.

La leyenda de las Escaleras del Rey de Aragón

Interior de la escalera

Y ahora toca relatar la leyenda de este lugar y comprender así por qué se denominan Escaleras del Rey de Aragón. En el siglo XV, cuando el Reino de Aragón era una auténtica potencia en el Mediterráneo que llegaba hasta Grecia, las tropas de Alfonso V el Magnánimo llegarían hacia el año 1420 hasta Córcega.

Asediaron durante un tiempo a la ciudad de Bonifacio y cuenta la leyenda que los soldados del monarca aragonés decidieron intentar la toma de la ciudad construyendo estas escaleras, que habrían tallado en una sola noche. Algo bastante improbable y que, en todo caso, no les condujo al éxito, ya que finalmente no conquistaron Bonifacio.

Ha sido la leyenda la que ha hecho que, hoy en día, uno de los lugares más turísticos de la isla francesa lleve este curioso nombre de las Escaleras del Rey de Aragón.

Se trata de un lugar que nadie debería perderse durante unas vacaciones en Córcega. Sin duda, es una muestra más de cómo a veces el ser humano, por motivos tan sencillos como acceder a un pozo de agua dulce, es capaz de construir obras realmente sorprendentes dignas de ser conocidas durante nuestros viajes.