Un paseo por el Vieux Lyon y la colina de Fourvière

Patricia 21 agosto, 2018
Es una de las ciudades más antiguas de Francia. Su pasado se puede apreciar en los restos romanos de la colina de Fourvière y las callejuelas renacentistas de Vieux Lyon.

Cualquier visita a la ciudad francesa de Lyon debería incluir un recorrido por sus barrios más destacados: Vieux Lyon y Fourvière. El primero cuenta con construcciones medievales y renacentistas; y el segundo, con ruinas romanas y con una enorme basílica. ¿Nos acompañas por este paseo con el fin de conocerlos mejor?

Vieux Lyon, un encantador barrio renacentista

Catedral de San Juan Bautista en Vieux Lyon
Catedral de San Juan Bautista

Vieux Lyon alberga numerosos monumentos de interés, como la catedral de San Juan Bautista, construida entre los siglos XII y XV y en la que se mezcla el estilo románico con el gótico.

Más posterior es su reloj astronómico, originario del siglo XVI, que indica la fecha, la posición de la Luna, el Sol y la Tierra, así como la de las estrellas sobre la ciudad.

Callejeando por Vieux Lyon se pueden ver otras maravillas, como la plaza Benoît-Crépu, la iglesia de San Jorge, la plaza Saint-Paul, de 1873; o la iglesia de San Pablo, que data del año 549, aunque fue reconstruida en el siglo XIX. Desde esta última se puede observar una panorámica de la plaza Gerson, en la que visitar la casa de Mourguet.

Otros lugares destacados de Vieux Lyon son Le Petit Musée de Guignol, pues no hay que olvidar que la ciudad francesa que nos ocupa es la cuna de este famoso y particular tipo de marioneta; o el Musée Cinéma & Miniature, en el que se pueden ver, por ejemplo, recreaciones de escenas de diferentes películas a escala.

Callejeando por Vieux Lyon

Traboule en Vieux Lyon
Pasadizo en Vieux Lyon – Antoine 49 / Flickr.com

Vieux Lyon está repleto de traboules, o lo que es lo mismo, de pasajes peatonales que atraviesan los patios interiores de los edificios con el fin de conectar las distintas calles.

Muchos de ellos pertenecen a la época del Renacimiento, siendo uno de los más famosos el de la Tour Rose. Los demás se pueden encontrar fácilmente gracias al mapa que ofrece la oficina de turismo.

Esta arquitectura de patios interiores sigue la estela de los palacios de Florencia. Y es que durante el Renacimiento los florentinos llegaron a la corte francesa acompañando a Catalina de Médicis cuando se casó con uno de los hijos del rey de Francia Francisco I.

La colina de Fourvière

Teatro romano en Lyon
Teatro romano

De Vieux Lyon pasamos a la colina de Fourvière. Es el lugar más antiguo de ocupación en Lyon. Aquí se levantó la ciudad romana de Lugdunum. Esta fue fundada en el año 43 a.C. por Lucio Munacio Planco y pronto se convirtió en una de las ciudades más importantes de Europa, así como en la capital de la provincia Gallia Lugdunensis.

Visto su origen, no es de extrañar que en el lugar se puedan ver diversas ruinas romanas. Sin ir más lejos, en la parte sur de Fourvière hay un sitio arqueológico en el que destacan el Odeón, que data del siglo II, y el Teatro.

En la misma colina está ubicado el Museo Galo-Romano de Lyon, que recoge piezas significativas de la época y que ayuda a comprender mejor la importancia que tuvo la ciudad en el Imperio romano.

La basílica de Notre-Dame

Notre Dame de Fourvière en Lyon
Notre Dame de Fourvière

Subimos al punto más alto de la colina para situarnos ante la basílica Notre-Dame de Fourvière, construida entre 1872 y 1896 sobre el foro romano de Trajano. Para ello se tomaron elementos de la arquitectura románica y bizantina. Entre sus encantos habría que destacar sus mosaicos, las vidrieras y la cripta de San José.

También en lo alto de la colina y junto a la basílica se erige una torre metálica que a muchos les recordará a la Torre Eiffel de París, aunque no fue diseñada por Gustave Eiffel, como dice un rumor, sino por Augène Collonge.

Esta singular torre se edificó en 1894 con motivo de la Exposición Universal que acogió la ciudad de Lyon y sirve como antena de radio y de televisión.

Como acabamos de ver, Vieux Lyon y Fourvière, con la basílica Notre-Dame en su cima, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, son dos imprescindibles de cualquier visita a la ciudad de Lyon. Dos lugares maravillosos que albergan numerosos encantos y vestigios de épocas pasadas y que merece la pena conocer.

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