El Torcal, una de las montañas kársticas más bellas

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
· 15 abril, 2019
Este es un paisaje casi surrealista, un lugar en el que el tiempo y la erosión han creado formas caprichosas y llamativas.

Las montañas kársticas del Torcal de Antequera son únicas. Situadas en la provincia andaluza de Málaga, se pueden considerar, sin ningún género de dudas, una de las formaciones más espectaculares en su género. ¿Todavía no las conoces? Pues esperamos que, cuando termines de leer estas letras, comiences a preparar una escapada a este paraje malagueño.

Montañas kársticas, sierra y el mar Mediterráneo

Paisaje del Torcal
Paisaje del Torcal

Posiblemente sea la larga lista de reclamos turísticos que atesora la provincia de Málaga lo que hace que las montañas kársticas del Torcal no sean tan conocidas como merecen.

Y es que muchos relacionan el turismo en territorio malacitano con el disfrute de las playas de la Costa del Sol. O con el descubrimiento de los hermosos pueblos de la Serranía de Málaga, con Ronda a la cabeza.

Sin embargo, hay infinidad de rincones maravillosos en esta provincia andaluza. Lugares tan fascinantes y únicos como el paisaje que conforman estas singulares montañas kársticas.

Dónde está el Torcal

El nombre más popular de estas montañas kársticas es el de Torcal de Antequera. Pero, para ser justos, hay que decir que el paraje se encuentra en dos términos municipales. Por supuesto, en el de Antequera, pero también en el de Villanueva de la Concepción. De hecho, el principal acceso se encuentra casi equidistante de ambos núcleos.

La antigüedad del Torcal

Formaciones kársticas en el Torcal
Formaciones kársticas

Los geólogos consideran que este paisaje se formaría en tiempos del Jurásico. Un tiempo en el que toda esta zona era un mar de escasa profundidad. Allí estarían estas rocas que luego emergerían durante el Terciario.

Unas rocas calizas en las que las fuerzas tectónicas, los procesos químicos naturales y los agentes meteorológicos tallaron estos relieves tan peculiares y únicos dentro del amplio espectro de formas que tienen las montañas kársticas repartidas por el planeta.

Rocas e imaginación

Imagen del Tornillo
El Tornillo

Durante el paseo por el Torcal, siguiendo los caminos que más adelante os vamos a comentar, podéis comprobar con vuestros propios ojos lo caprichosa que ha sido la naturaleza a la hora de esculpir este paisaje rocoso.

De entre todas las rocas de estas montañas kársticas, la más emblemática es la que se conoce como el Tornillo, tanto, que se ha convertido en la imagen del Torcal.

Pero hay muchas dignas de una buena fotografía. Por allí están el Sombrerillo, el Dado, los Prismáticos, el Cáliz y muchas otras. E incluso figuras que te inventarás tú.

Y bajo tierra

Una de las características de las montañas kársticas son sus partes subterráneas. Y, por supuesto, también hay diversas cuevas y simas en la zona del Torcal.

Las hay tan profundas como los más de 200 metros de profundidad de la sima de la Unión. O las hay de trazado más horizontal, como la cueva del Toro o la de Marinaleda, en las que se han hallado vestigios arqueológicos de la Prehistoria.

La visita hoy al Torcal

Vista desde el Torcal
Vista desde el Torcal

El aspecto de estas montañas kársticas desde aquellos tiempos prehistóricos hasta la actualidad no ha debido cambiar tanto. O eso nos gusta pensar. Si bien es cierto que seguro que por aquel entonces habría bastante más vegetación que ahora. Y los caminos por dentro del Torcal no estarían tan bien señalizados.

Hoy, el centro de visitantes os contará de forma muy amena y didáctica lo más interesante de este paisaje. Todo lo que queráis saber sobre su formación y su historia lo encontraréis aquí. Y tras visitar el centro, ya podéis salir al exterior y descubrir la magia del Torcal.

Para recorrerlo, podéis optar por tres rutas distintas, diferenciadas por colores: naranja, amarilla y verde. La más corta y familiar es la verde con tan solo 1,5 kilómetro de recorrido. Mientras, las otras dos rondan los 3 kilómetros, que tampoco es tanto.

No obstante, y en cualquier caso, no deja de ser un recorrido por la naturaleza. Por ello, conviene preparar un poquito la excursión y, al menos, ir mínimamente equipados para la ocasión.