El desayuno típico español, comienza el día con fuerza

· 7 septiembre, 2017

Lo primero que hay que decir sobre el desayuno típico español es que no hay uno solo. Al igual que ocurre con toda la gastronomía del país, también los desayunos son de lo más variado según la zona que visitemos. Así que a continuación os vamos a presentar unos cuantos desayunos con los que os pueden sorprender en vuestras próximas vacaciones por las regiones de España.

El desayuno típico español por excelencia

El café y el pincho de tortilla quizás sea el desayuno típico español más repetido en bares y cafeterías de todo el territorio. Un café en sus múltiples variedades (solo, con leche, cortado, capuchino, largo de café, americano, descafeinado de sobre o de máquina, con azúcar o con sacarina,….) y luego un poco de tortilla de patata, en un pincho triangular, en una pulguita con pan o sobre una rodaja con tomate. Sea como sea, una exquisitez  para empezar el día con fuerza.

Sin embargo, hay otras variantes y posibilidades, para golosos y para los que no lo son tanto. Y también dependiendo de la zona en la que nos encontremos.

Los churros

Churros, un desayuno típico español
Churros – Liliya Kandrashevich

Otro desayuno típico español que se saborea en cualquier comunidad autónoma, especialmente en el centro y sur de la península. Los churros son una masa de harina de trigo con levadura, agua y azúcar, todo ello frito en aceite hirviendo.

Se trata de un producto muy económico que España ha acabado exportando a medio mundo. ¿Por qué? Porque son irresistibles.

Horchata y fartons en Valencia

Horchata y fartons, desayuno típico español
Horchata y fartons – bonchan

Empezamos con las variedades locales de los desayunos típicos españoles. En Valencia se puede iniciar de buena mañana el día de forma muy dulce tomando una horchata fresca, una deliciosa bebida elaborada con chufas.

Y para mojar en ella, lo habitual es recurrir a los fartons, bollería muy esponjosa con un glaseado de azúcar. Un desayuno para tomar frío que también es una excelente merienda.

Mantequilla de Soria

Mucha gente en el mundo desayuna unas tostadas de pan en las que no suele faltar la mantequilla. Pero en Soria estas tostadas son especiales ya que sobre ese pan se aplica una mantequilla con Denominación de Origen Protegida. Y por si fuera poco, se puede tomar en tres variedades: natural, dulce o salada. ¡A cuál mejor!

“La historia de la gastronomía es la historia del mundo.”

-Carme Ruscadella-

Los sobaos paseiegos en Cantabria

Sobaos pasiegos, desayuno típico español
Sobaos pasiegos – Mariontxa

Decimos que los sobaos son de Cantabria, aunque la verdad es que desde el Valle del Pas, lugar de origen de este dulce, han llegado hasta prácticamente todo el país. De esta manera, este esponjoso bollo se puede considerar uno de los desayunos típicos de España.

Si bien es cierto que esos que se exportan son industriales, y poco tienen que ver con los caseros y tradicionales, un auténtico manjar para desayunar o como postre o en cualquier momento del día.

Leche con gofio en Canarias

Gofio, desayuno típico español
Gofio -Salvador Aznar

¿Qué es el gofio canario? Es un alimento elaborado con trigo, cebada o millo, cereales que se tuestan y luego se muelen. Luego se le añade sal, pero también se puede añadir miel de caña, por ejemplo.

Si es así, se convierte en el complemento ideal para un buen vaso de leche, un café o una infusión. En definitiva, un magnífico desayuno del que se puede disfrutar en las islas Canarias.

La cachuela en Extremadura

Cachuela, desayuno típico español
Cachuela – Ibán / Flickr.com

Para los que piensan que el desayuno es la comida más importante del día, vamos a acabar con un plato de lo más contundente, la cachuela de Badajoz.

¿En qué consiste? Hígado de cerdo frito en manteca de cerdo con ajo, cebolla, pimentón y más especias. Todo ello machacado para acabar con una textura y apariencia similar a la del paté, para que sea untado en una tostada de pan, que puede ser tostado o no.

Ni qué decir tiene que este es un desayuno típico español, pero que no es muy recomendable para todos los días. Sin embargo, sí merece la pena probarlo para comprobar cómo se desayunaba antaño para resistir las duras jornadas de trabajo.