Anécdotas y curiosidades de la judería cordobesa

· 31 agosto, 2017

Córdoba es una de las ciudades más hermosas de Andalucía, quizá fruto de la influencia judía y árabe que tuvo durante siglos. Su arquitectura y sus templos son sus grandes atractivos turísticos. Pero lo que en esta ocasión queremos contarte es la historia pequeña de la judería cordobesa y algunos datos curiosos del barrio más carismático de la ciudad .

Retazos de la historia de los judíos en Córdoba

Córdoba es una mezcla de culturas, pues en ella durante años lograron convivir tres religiones diferentes: la cristiana, la musulmana y la judía. Cada una tenía un espacio bien marcado, pero las tres llegaron a convivir en una cierta armonía. Estos espacios aún siguen bien delimitados en la ciudad, y uno de ellos es la judería cordobesa.

Plaza de Maimonides en la judería cordobesa
Plaza de Maimonides – UmaSumak

En las calles del barrio judío nació uno de los filósofos y médicos más conocidos de su historia: Maimónides. Por ello, en una pequeña placita se erige una estatua de él esculpida en bronce.

Maimónides fue famoso por su amplitud de mente y rechazar cualquier conducta fanática que estuviera sustentada en pruebas fiables. Desafió a sus tiempos, pero su filosofía de vida fue respetada por muchos.

“Solo de vez en cuando brilla la verdad tan clara como la luz del día, y entonces, nuestra naturaleza y hábito corren un velo sobre lo que percibimos, y volvemos a la oscuridad, casi tan densa como al principio.”

-Maimónides-

Una historia convulsa

Plaza en la judería cordobesa
Plaza en la judería – Rosa G. / Flickr.com

Se cree que los judíos llegaron a Córdoba cuando aún era ciudad romana. Más tarde, el férreo control al que serían sometidos por los visigodos hicieron que apoyaran la entrada de los árabes en la ciudad.

Judíos y musulmanes convivieron durante muchos años en paz. No solo eso, sino que los judíos tenían un papel fundamental en la ciudad y gozaban de ciertos privilegios.

La llegada de los almohades puso fin a esta época dorada, aunque los judíos recuperarían algunos derechos tras la conquista cristiana de Córdoba. De nuevo perseguidos a partir del siglo XIV, muchos optaron por abandonar la ciudad.

¿Qué ver en la judería cordobesa?

Solo pasear por sus calles ya supone un deleite para la vista. Sus casas blancas con balcones floreados, sus calles estrechas y empedradas y su olor a jazmines, claveles y azahar te enamorarán. Las puertas antiguas con toques árabes judíos, las tiendas de artesanía y los buenos restaurantes son un reclamo para miles de turistas que visitan la ciudad.

Sinagoga en la judería cordobesa
Sinagoga – Trevor Huxham / Flickr.com

Como principal atractivo se encuentra en sus calles su famosa sinagoga. El lugar religioso en el que judíos se reunían a diario para aprender de la Torá, su libro sagrado. Las inscripciones en sus paredes y su arquitectura son hermosas, algo digno de ver.

Otro atractivo para los más atrevidos y poco sentimentales que podemos hallar en la judería cordobesa es la Galería de la Inquisión. Aquí podrás contemplar todo tipo de artilugios utilizados entre los siglos XIII y XIX para torturar a miles de personas, entre ellas muchos judíos. No suena agradable, pero sí es interesante conocer. Parte de la historia…

¿Dónde está la judería cordobesa?

Calle de la Judería Cordobesa
Calle de la Judería – Claudio Giovanni Colombo

Se ubica en pleno centro de la ciudad, cerca de la zona árabe y la romana. Es imposible perderse, ya que está dentro de las murallas y a un paso de la fabulosa Mezquita-Catedral. Encontrar la judería no es difícil, aunque si preguntas a cualquier persona de la zona te sabrá indicar perfectamente.

Una vez en ella, solo déjate llevar, descubrirás rincones absolutamente fascinantes, como la Calleja de las Flores. De hecho, la judería cordobesa fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, pues sus estrechas calles tienen mucha historia y muchas historias que contar.

Si tienes la suerte de visitarla en mayo, podrás disfrutar de Los Patios, una fiesta anual que consiste en mostrar los patios llenos de flores. Todos hermosos aunque cada años solo uno se lleva el reconocimiento como el mejor. Una fiesta también declarada de interés cultural por la Unesco.