Curiosidades de la frontera entre EE. UU. y Canadá

María Belén Acosta · 23 abril, 2019
La frontera entre EE. UU. y Canadá está llena de pequeñas particularidades. Conoce más sobre la frontera más grande del mundo.

Conocida por ser la frontera más larga del mundo, la frontera entre EE. UU. y Canadá alberga varias particularidades de interés. Su extensión, que no solo ocupa el continente, incluye los océanos Atlántico, Pacífico y Ártico, así como los Grandes Lagos.

Por ello, ambos países parecen interesados en marcar con la máxima claridad las líneas que delimitan el territorio. En este artículo te ofrecemos datos y curiosidades geográficas sobre esta enorme frontera. Algunos te van a sorprender.

El nacimiento de la Frontera Internacional

Hito en la frontera entre EE. UU. y Canadá
Hito en la Frontera Internacional – Jimmy Emerson, DVM / Flickr.com

La frontera entre Estados Unidos y Canadá nace en el año 1783, con el Tratado de París. Este tratado pondría fin a la guerra de Independencia de los Estados Unidos. En su artículo 1 se reconoce la independencia de las colonias.

Además, se le otorga todo el territorio al norte de Florida, al sur del Canadá y al este del río Mississippi. Se fijaría entonces el paralelo 31 como la nueva frontera sur entre los ríos Mississippi y Apalachicola. Sin embargo, fueron necesarios otros acuerdos para terminar de fijar la frontera actual.

Durante los años que ocupan el proceso de su formación final, se marcarían más de 8000 hitos para delimitar su recorrido, muchos de los cuales aún quedan en pie. Conocida popularmente como la Frontera Internacional, cuenta también con particularidades geográficas y datos de interés que la hacen única.

La frontera entre EE. UU. y Canadá es la más larga del mundo

Tiene 8891 kilómetros de longitud. De ellos, 5061 kilómetros son límites terrestres y 3830 son acuáticos. Por ello, la Frontera Internacional es la más larga del mundo. Le siguen la frontera de Rusia y Kazajistan, con 6846 kilómetros; y la que separa los países de Chile y Argentina, de 5300 kilómetros.

En su largo recorrido desde Maine hasta Alaska, podremos encontrar más un centenar de puestos fronterizos.

La división no es tan recta como parece

Aunque aparezca descrita en el tratado como una línea recta, marcada por el paralelo 49 para delimitar con precisión la zona, no lo es. En un principio, se marcaron más de 900 hitos que crearon varias líneas zigzagueantes durante su recorrido.

The Vista, la franja deforestada divisoria

Vista de la franja de la fontera entre EE. UU. y Canadá
The Vista – Wikimedia Commons

Esta es una brecha que se extiende sobre montañas y bosques a lo largo de sus más de 8000 kilómetros. Se trata en realidad de una franja deforestada de seis metros, la mitad para cada país, cuyo fin es la creación de hitos y la clara separación de forma visible de ambos países.

La IBC, Comisión Internacional de Límites, formada en el año 1908, es quien se encarga de su mantenimiento. La única excepción es un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, anterior a la frontera, donde hay construido un aeropuerto. Esta zona ha sido declarada como zona neutra e intocable por ambos países.

Existe un lago dividido entre EE. UU. y Canadá

Durante las negociaciones, el reparto de territorio se realizó siguiendo un mapa, el mejor hasta la fecha. En él, en un punto en concreto, se representaban los que son actualmente Minnesota y Manitoba siguiendo el recorrido del río Mississippi.

Desfortunadamente, el lago variaba la posición con respecto al paralelo 49, así que se tomó una solución rápida para mantener la frontera lo más recta posible. A día de hoy, son más de 100 estadounidenses los que viven en torno a este lago partido en dos por la frontera.

El problema de Vancouver

Este es otro problema provocado por la intención marcar una frontera recta. Ubicada en la costa del océano Pacífico y con más de 3000 kilómetros, Vancouver quedaba partida en dos por la línea imaginaria establecida en los acuerdos.

La Comisión Internacional de Límites incluso valoró la posibilidad de convertirlo territorio binacional. La solución fue otra: Vancouver sería canadiense a cambio de que Estados Unidos pudiera quedarse con un archipiélago situado frente a su costa.

Dos edificios divididos por la frontera

Interior de la biblioteca Haskell
Biblioteca Haskell – Wikimedia Commons

Hace más de un siglo, una pionera y atrevida familia, los Haskell, construyeron dos edificios sobre la frontera. Lo hicieron con un fin muy loable: tratar de fomentar la comunicación entre EE.UU. y Canadá.

Uno de esos edificios es la biblioteca Haskell. Se encuentra entre el pueblo de Derby Line, en Estados Unidos, y Stanstead, que pertenece a Canadá. Este edificio se construyó justo sobre la frontera. Una línea de cinta adhesiva señala el territorio perteneciente a cada país.

Justo al lado de la biblioteca se encuentra el Haskell Opera House. Es un pequeño teatro donde el escenario está en los límites de Canadá, mientras que la mayor parte de la platea forma está en territorio estadounidense.