Las cuevas del Águila, el hallazgo milenario abulense

· 18 julio, 2018
Descubiertas por casualidad a mediados de los años 60, el paisaje subterráneo de estas cuevas es uno de los más impresionantes de la península ibérica.

Enclavadas en el cerro de Romperropas, cerca de Arenas de San Pedro, las cuevas del Águila son uno de los grandes reclamos turísticos de la provincia de Ávila, así como una de las cavidades más destacadas que se pueden visitar en la península ibérica. ¿Nos acompañas en este viaje a las profundidades?

Origen y descubrimiento de las cuevas del Águila

Aunque no se sabe a ciencia cierta, los expertos creen que el origen de las cuevas del Águila se produjo de quinientos mil a un millón de años atrás debido a la complejidad de su proceso geológico: la circulación del agua subterránea formó una serie de cavidades cuyo ensanchamiento dio lugar a las grandes salas que constituyen estas cuevas.

Cuevas del Águila
ERREACHE / Flickr.com

Más reciente es su descubrimiento, pues tuvo lugar accidentalmente el 24 de diciembre de 1963. Cinco chavales estaban merodeando por la zona para cazar cuando, de repente, vieron que salía vapor de un agujero.

Con la ayuda de cuerdas y de linternas se aventuraron a entrar. Los jóvenes descendieron y se perdieron en el interior durante casi cinco horas, pero volvieron a dar con la salida. Ya en el exterior, informaron a autoridades, dueños de la finca donde se encuentran las cuevas del Águila, expertos, etc

Tras ser informados del descubrimiento y tener más conocimiento del lugar, comenzaron diversos trabajos de acondicionamiento para que el público pudiera acceder a las cavidades. Y apenas pasarían unos meses, ya que las cuevas abrieron a las vistas en julio de 1964.

Características de las cuevas del Águila

Detalle de la cueva del Águila
Jef Wodniack

Las cuevas del Águila cuentan con una gran sala de unos 10.000 m². Allí se pueden contemplar numerosas formaciones, como coladas, estalactitas, cortinas colgantes o estalagmitas. Dicha diversidad responde, entre otras cosas, a las variaciones del microclima de la cavidad.

Además de por su gran variedad de espelotemos, las cuevas del Águila destacan por su diversidad de colores y texturas respecto a la de otras cavidades de la península ibérica. De nuevo, tenemos que encontrar la razón en la compleja evolución del lugar, es decir, en las continuas fases de creación y destrucción a la que ha sido sometido.

“La naturaleza nunca se apresura. Átomo por átomo, poco a poco logra su trabajo.”

-Ralph Waldo Emerson-

Información práctica para su visita

Interior de las cuevas del Águila
ERREACHE / Flickr.com

La visita se puede realizar durante todos los días del año. Esta se realiza a pie -de ahí que sea aconsejable llevar calzado apropiado- y supone un recorrido de unos mil metros o, lo que es lo mismo, de cuarenta minutos de duración. Para ello hay que pagar una entrada de ocho euros, excepto los menores de cinco años, que entran gratis.

El horario de apertura es de 10.30 a 13.00 y de 15.00 a 19.00 en la época estival. En invierno, el cierre se adelanta a las 18.00. Sea cual sea la hora escogida, los visitantes van acompañados de un guía que aporta información de interés sobre el descubrimiento o formación de las cuevas del Águila.

Respecto a cómo llegar, como hemos visto, las cuevas del Águila están ubicadas muy cerca de la localidad de Arenas de San Pedro, al sur de Ávila. Si se parte desde Madrid y se viaja en automóvil, tan solo hay que tomar la autovía A-5 dirección Badajoz hasta llegar a la altura de Talavera de la Reina y después seguir por la N-502 hasta Ramacastañas. 

Entorno de las cuevas del Águila

Castillo de Arenas de San Pedro
Castillo de la Triste Condesa – santiago lopez-pastor / Flickr.com

Antes o después de visitar las cuevas del Águila se puede aprovechar para conocer su entorno, empezando por el municipio al que pertenecen: Arenas de San Pedro. Este alberga otros lugares de interés, como el convento de San Agustín, el puente medieval de Aquelcabos o la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.

No obstante, de todo el patrimonio histórico-artístico de Arenas de San Pedro hay tres construcciones que destacan y que están declaradas Bien de Interés Cultural: el castillo de la Triste Condesa, de estilo gótico; el palacio del infante Don Luis de Borbón, del que destaca su fachada y jardines; y el convento de San Pedro de Alcántara, que data del siglo XVIII.