5 cosas que hacer en Santa Pola, Alicante

· 22 enero, 2018

Santa Pola es un precioso municipio de Alicante que cuenta con un importante patrimonio arquitectónico y natural. Precisamente, sus restos históricos son uno de sus mayores atractivos, al igual que sus playas. A continuación te desvelamos los mejores planes para llevar a cabo en Santa Pola. ¿Nos acompañas?

1. Visitar el castillo-fortaleza de Santa Pola

Castillo de Santa Pola
Castillo de Santa Pola – Ana del Castillo

Es uno de los imprescindibles de Santa Pola. Se trata de una magnífica muestra de la arquitectura militar renacentista del siglo XVI, construida para la protección y defensa de los marineros frente a los ataques de los piratas y corsarios. El edificio, de planta rectangular, consta de dos pisos que albergaban dependencias militares, almacenes, horno y aljibe. Hoy es un centro cultural.

Dentro del recinto habría que destacar el patio de armas, núcleo vital en todas las épocas de su proceso histórico y donde se desarrollan actividades lúdico-culturales, actos religiosos e institucionales.

También hay que mencionar la capilla de la Virgen de Loreto, patrona de Santa Pola, y el baluarte del Duque de Arcos, que ha sido levantado de nuevo sobre la planta original, recuperada con metodología arqueológica.

2. Conocer otros de sus puntos de interés

Torre vigía en Santa Pola
Torre vigía – Silvia Pascual

Además del castillo-fortaleza, Santa Pola tiene otros ejemplos de patrimonio arquitectónico igual de importantes, como las torres vigía. Estas fueron construidas en 1522, bajo el reinado de Felipe II, para que sirvieran de sistema preventivo a los ataques de los piratas musulmanes. Sobre una de ellas se edificó el actual faro, que permite una magnífica vista del municipio.

Otros puntos de interés son el puerto, uno de los más sobresalientes del Mediterráneo español y cuya actividad se remonta al siglo IV a.C.; la Plaza del Calvario, que alberga una ermita de inspiración árabe, que, a su vez, guarda la Virgen de la Piedad; el Mercado de Abastos; los aljibes de Massapà y el molino de La Calera.

Respecto al patrimonio arqueológico, habría que destacar la villa romana del Palmeral, mansión que servía de residencia a una familia adinerada y que contiene mosaicos geométricos a modo de decoración. También hay que mencionar los restos del Portus Illicitanus, situados en el parque del Palmeral.

3. Recorrer alguno de sus museos y exhibiciones

Acuario de Santa Pola
Acuario – Santa Pola / Flickr.com

En el interior del castillo-fortaleza encontramos dos museos de interés: el Museo del Mar y el Museo de la Pesca. El primero se centra en la historia de Santa Pola y tiene tres secciones diferenciadas: Historia y Arqueología, Etnografía del Mar y la Pesca, y Etnografía de la Música y el Mar. Mientras, el segundo se centra en los aspectos en que el mar ha afectado y afecta la vida de las personas, como la navegación.

Otros museos que no se pueden pasar por alto son el Acuario Municipal, el más antiguo de la Comunidad Valenciana y con instalaciones dedicadas a mostrar parte de la fauna y flora del mar Mediterráneo; el Museo de la Sal, que permite a sus visitantes descubrir el proceso de extracción de la sal y su historia; y el Esteban González, un barco-museo en el que se recrea la vida a bordo de los pescadores de Santa Pola.

4. Disfrutar de la naturaleza de Las Salinas y de Sierra y Cabo

Salinas de Santa Pola
Salinas – Ana del Castillo

Santa Pola también tiene un entorno natural privilegiado, que se refleja, por ejemplo, en Las Salinas, un parque natural de 2.470 hectáreas formado por un conjunto de dunas y playas junto a las que se ubica la explotación salinera. Asimismo, en su interior encontramos una zona de agua dulce. Debido a la presencia de diferentes ambientes, es posible ver una flora y fauna muy diversa.

Por otro lado estaría la sierra, una formación acantilada que se eleva a 144 metros sobre el nivel del mar y en cuyas estribaciones se encuentra el cabo de Santa Pola, un ejemplo único en Europa de arrecife coralino fósil.

“El final del viaje no es el destino, sino los contratiempos y recuerdos que se crean en el camino.”

-Penelope Riley-

5. Ir a alguna de sus playas 

Playa de Santa Pola
Playa de Santa Pola – Jose Angel Astor Rocha

Santa Pola goza de una temperatura ideal durante todo el año, lo que hace muy apetecible el baño. Para ello, cuenta con 11 kilómetros de playas. Las hay para todos los gustos y necesidades: urbanas, naturales, para perros (Caleta dels Gossets), o accesibles para las personas con movilidad reducida (playa de Levante y Gran Playa).

El municipio también puede presumir de disponer de diversas playas que cuentan con el sello de calidad. Algunas de las más destacadas son las de Tamarit, de arena oscura; la del Pinet, que forma parte del espacio protegido por la Conselleria de Medio Ambiente; la de Varadero, una playa semiurbana de arena fina; o las calas de Santiago Bernabéu, de aguas tranquilas y con un amplio paseo que las recorre.