Columpio del fin del mundo en Ecuador: un sitio fantástico

28 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
En Ecuador hay infinidad de paisajes de gran hermosura. Uno de ellos es el que se contempla mecido por el columpio del fin del mundo.

Ecuador es uno de los países de Latinoamérica que más sorpresas nos puede proporcionar durante un viaje. Entre ellas, destaca una cuyo nombre ya es un verdadero reclamo: el conocido como columpio del fin del mundo. Más prometedor no puede ser y, realmente, cuando uno se balancea en él siente que se asoma al abismo.

Los encantos de Ecuador

Como decimos, Ecuador tiene mucho que ofrecer. Tiene territorios de costa bañados por el océano Pacífico y también tiene zonas de montañas en la cordillera de los Andes. Incluso posee uno de los archipiélagos más fascinantes de cuantos se pueden visitar en el mundo por su altísimo valor científico y ecológico. Nos referimos a las islas Galápagos.

Pero además de esto, dentro del territorio de Ecuador se pueden visitar poblaciones cargadas de historia y de tradiciones. Muchas de ellas viven desde hace siglos a la sombra de grandes volcanes. Pues bien, esa misma unión de atractivos lugares y de volcanes es lo que nos espera si visitamos el columpio del fin del mundo, cerca de la localidad de Baños de Agua Santa.

Cómo llegar al columpio del fin del mundo

Mujer en el columpio del fin del mundo

Queda claro que para mecerse en el vértigo que produce el columpio del fin del mundo antes hay que llegar hasta esa población de Baños de Agua Santa. La ciudad se encuentra más o menos en el centro del país, en la provincia de Tungurahua. Prácticamente está equidistante de las dos grandes urbes de Ecuador: su monumental capital, Quito, y la ciudad costera de Guayaquil.

Y una vez en Baños, hay que tomar la carretera que lleva a Puyo y seguirla hasta el desvío que indica el propio columpio del fin del mundo y el caserío Rutún. Así en poco más de media hora salvará la distancia de 14 kilómetros que hay. Y si has madrugado, podrás disfrutar de un columpio sencillamente espectacular e inolvidable.

Placer y adrenalina en el columpio del fin del mundo

Vista del columpio

En esta zona de Baños de Agua Santa, como en otros muchos lugares de Ecuador, puedes vibrar con actividades de aventura para los más intrépidos. Desde descender por los caños del Río Blanco hasta ir en mountain bike por estos paisajes andinos, pasando por hacer rafting en las aguas del río Pastaza.

Pues bien, balancearse en el columpio del fin del mundo también es una aventura que provoca la subida de adrenalina. Pero, en realidad, es una experiencia sobre todo muy placentera. Todos hemos subido a un columpio, pues bien, la velocidad y el ritmo es idéntico al de cualquier parque, con la diferencia de que aquí nos asomamos al cráter de un enorme volcán andino.

El volcán Tungurahua

Volcán Tungurahua y mujer columpiándose

Ese volcán es uno de los que articulan la zona más agreste de Ecuador. Además, sigue emitiendo fumarolas, ya que es un volcán que tiene sus pequeñas erupciones de vez en cuando. Y esto hace que todavía sea más espectacular volar en este columpio, que cuelga de un inmenso árbol y que se encuentra a más de 2600 metros sobre el nivel del mar.

Merece la pena la excursión por hacer ese pequeño vuelo sobre el acantilado del cráter y contemplar un paisaje de Ecuador cautivador. Eso sí, os recomendamos subir lo más pronto posible, para que haya una buena luz de la mañana y, de paso, que todavía no haya largas filas para columpiarse.

Además, deberéis subir con alguien, ya que es imprescindible que nuestro compañero de viaje inmortalice ese momento en el columpio del fin del mundo con una maravillosa foto.

Otros atractivos de Baños de Agua Santa

El columpio del fin del mundo le ha dado una gran proyección turística a Baños, pero este lugar ya era muy conocido en Ecuador por sus manantiales de agua termal con propiedades medicinales.

Y otro motivo para el reconocimiento turístico de este lugar es que cerca se encuentra otra de las maravillas que ofrece Ecuador: el Pailón del Diablo. Se trata de una cascada alucinante que tendrás que contemplar desde un frágil puente colgante, una experiencia solo apta para los más valientes.