Una visita a la Colegiata de Osuna en la provincia de Sevilla

29 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
Es uno de los edificios más simbólicos de la llamada Ruta de Pasión de Andalucía. Sobria por fuera, por dentro la Colegiata esconde auténticos tesoros.

La Colegiata de Osuna es una parada obligada en la conocida ruta Caminos de Pasión, que atraviesa las provincias andaluzas de Jaén, Córdoba o Sevilla. De hecho, de toda esa ruta, la población sevillana de Osuna es una de las grandes estrellas.

Y es que es esta localidad no solo se visita la espectacular Colegiata, también se puede uno maravillar con el monasterio de la Encarnación y con los tesoros que custodia su Museo Arqueológico. Por cierto, todo ello se puede visitar con una misma entrada.

La ubicación de la Colegiata de Osuna

En lo más alto de la población hubo un castillo medieval, pero en la primera mitad del siglo XVI se comenzó a construir la Colegiata de Osuna. Es un emplazamiento que se encuentra junto al citado monasterio de la Encarnación y muy cerca de lo que fue la Universidad de Osuna.

Es definitiva, que cuando visites esta población sevillana no hay pérdida posible. ¡Cualquier paseo por la localidad debe acabar aquí!

Un edificio renacentista

Iglesia de la Colegiata de Osuna
Iglesia de la Colegiata – José Luis Filpo Cabana / Wikimedia Commons

Desde fuera, la Colegiata de Osuna es un edificio sobrio, muy sobrio. Pero eso sí, de clara inspiración clásica, algo propio del momento del Renacimiento en el que fue levantado. Y también su estructura interna es muy austera, a partir de una planta de salón sostenida por gruesas columnas.

Sin embargo, la idea de sobriedad y de amplitud se ve complementada por la rica ornamentación que atesora el templo y las distintas obras de arte repartidas por sus dependencias.

¿Qué ver en la Colegiata de Osuna?

El paseo por las naves de la iglesia, por sus capillas laterales y por el presbiterio, con su impresionante retablo barroco, es la primera parte de la visita a la Colegiata de Osuna. Pero hay más, y merece la pena seguir la visita guiada para conocer los detalles de las joyas que aquí se guardan.

Museo de Arte Sacro

"Cristo de la Expiración" de José de Ribera
«Cristo de la Expiración» de José Ribera – Wikimedia Commons

Muchas de esas joyas están en el prestigioso Museo de Arte Sacro. Un museo que salvaguarda una de las mejores colecciones de arte barroco de toda Andalucía. Es, por ello, visita obligatoria.

Por ejemplo, allí se expone el valioso cuadro del Cristo de la Expiración que en el siglo XVII realizó el pintor José Ribera, conocido durante su larga estancia en Italia, como Il Spagnoleto.

Pero en este museo de la Colegiata de Osuna no solo hay cuadros. También hay joyas litúrgicas, como la fina orfebrería del Cáliz de las Campanitas del cotizado artista Pedro de Ribadeo.

Y además de ello, en las salas de escultura hay varias figuras de interés no solo para los creyentes, sino también para los amantes del arte. Un buen ejemplo es el Niño Triunfante, que recuerda a los escultores más destacados en la Sevilla del siglo XVII, como fueron Juan Martínez Montañés y Juan de Mesa.

El sepulcro de los Duques de Osuna

Capilla del panteón ducal- Ducal
Capilla del panteón ducal- Ducal / Wikimedia Commons

No obstante, otro de los puntos álgidos de la visita a la Colegiata de Osuna llega cuando nos acercamos al panteón ducal. Se trata de un espacio subterráneo que se ubica precisamente bajo el retablo mayor de la iglesia.

Pero no hay que imaginarse un lugar angosto y oscuro. Todo lo contrario, el lugar que eligieron para ser enterrados los duques de Osuna es realmente atractivo. Abierto en 1545, allí uno puede admirar un magnífico sepulcro. Cuenta con capilla, sacristía, sagrario y hasta la salida a un claustro de dos alturas.

Lo más interesante sería la sacristía, con su ornamentación propia del arte plateresco y su techo realizado en madera y tonos dorados. Mientras, el patio con claustro al que se accede desde ahí es un estupendo ejemplo del arte del Renacimiento.

En definitiva, que la Colegiata de Osuna acoge un repertorio artístico como pocos monumentos de la provincia de Sevilla. Sin olvidar que se trata de un lugar de enterramiento de una de las familias que se han considerado Grandes de España desde hace siglos. De hecho, la última tumba del panteón ducal data de 1915.

Es decir, que es un lugar cuya visita está más que justificada. Y aunque hay que pagar para entrar, lo mejor es comprar el bono. Nos permitirá acceder también al Museo Arqueológico y al vecino monasterio de la Encarnación, que cuenta con uno de los conjuntos de azulejos más interesantes que se pueden ver en la provincia de Sevilla.

Fotografía principal: Aapo Haapanen /Wikimedia Commons