Un paseo por la ciudad de los diamantes en Flandes

Sonia Budner · 16 enero, 2019
Amberes es uno de los mayores centros comerciales de diamantes del mundo. Y lo es desde hace viarios siglos.

Viajamos hasta la ciudad de Rubens, de gran relevancia comercial en la Europa del siglo XVI. A Amberes se la conoce como la ciudad de los diamantes por sus piedras pulidas perfectamente simétricas, que atraen a compradores de todo el mundo. En menos de un kilómetro cuadrado se concentran 1700 comercios de diamantes.

El floreciente comercio de estos iconos de la joyería generó una enorme riqueza, que se ve reflejada en sus imponentes edificios medievales. Museos, castillos, iglesias y su inmenso puerto son solo algunas de las maravillas de la ciudad de los diamantes en Flandes.

Sus barrios con encanto están repletos de callejones donde sorprenderse a cada vuelta. Su gastronomía merece también mención aparte y, por supuesto, debemos nombrar a Rubens, el diamante más preciado de Amberes.

Un poco de historia

Ayuntamiento de Amberes
Ayuntamiento de Amberes – Thomas Hess / Flickr.com

Su nombre lo toma de “antwerp” (montículo), por lo que se cree ya estaba habitada en el período galo-romano. Fue anexionada a Flandes en 1356. Y ya en 1400 se consideraba a Amberes la “ciudad más bella del mundo”. Sin embargo, la historia y la prosperidad de esta bella ciudad están llenas de altibajos.

En el siglo XVI la ciudad de los diamantes de Flandes fue el centro de las guerras religiosas entre protestantes del norte y los católicos españoles. De ahí lo de “la pica en Flandes”.

Estas luchas supusieron un desastre económico para la ciudad, aunque se recuperaría en el siglo XVII. Este siglo dio luz a grandes maestros de la pintura y de la arquitectura en Amberes.

El río Escalda marcó el florecimiento de esta ciudad comercial. Después de las dos guerras mundiales, la ciudad de los diamantes de Flandes se ha convertido en el segundo puerto más grande de Europa y el centro mundial de los diamantes en bruto.

Rubens y el Barroco

Casa-museo de Rubens en Amberes
Casa-museo de Rubens – Velvet / Wikimedia Commons

El Barroco fue para Amberes un período prolífico. La filosofía dramática y tremendamente expresiva de este movimiento cultural y artístico, con su estética recargada y grandilocuente, todavía hoy despierta profundas emociones.

En este marco nacieron en Amberes figuras de la talla de Rubens, Van Dyck o Jordaens. Rubens es considerado uno de los artistas más representativos del Barroco y es hijo adoptivo de Amberes.

De obligada parada es la Casa-museo de Rubens. Alberga una amplísima colección privada de sus obras. Allí se pueden admirar también un jardín y un pórtico que cuenta con elementos de más de 400 años de antigüedad que han sido cuidadosamente restaurados.

Por otra parte, Amberes ofrece también la posibilidad de realizar el tour guiado “Baroque electrifies”. Permite descubrir los fantásticos rincones de la ciudad de los diamantes siguiendo la corriente artística del Barroco.

La ciudad de los diamantes

Diamantes de Amberes
Joya de Amberes – Guy Keinblatt / Flickr.com

Amberes es el mayor centro comercial de diamantes de todo el mundo desde hace 500 años. El barrio de los diamantes lo forman cuatro calles cercanas a la majestuosa estación central de trenes. Solo existen tres entidades en el mundo que puedan certificar la calidad de un diamante y dos de ellas están aquí.

También existen recorridos guiados por el barrio de los diamantes que merece la pena realizar. Gran parte de los propietarios de los pequeños comercios de este gran emporio son judíos ultraortodoxos, aunque se calcula que a él se dedican personas de 70 nacionalidades diferentes.

Los primeros documentos que constatan la venta de diamantes en Amberes datan de 1447. Existían ya entonces rutas hacia Persia e India. En aquella época eran especialmente reconocidos los talladores de diamantes.

La tecnología a suplantado hoy en día mucho de su trabajo. Sin embargo, las tallas más finas y exclusivas siguen realizándose a mano en los talleres de esta ciudad.

Gastronomía

Chocolates de Amberes
Chocolates de Amberes – Visitflanders / Flickr.com

Y entre tanta belleza, arte y piedras preciosas, uno tiene que hacer un alto en el camino de vez en cuando a reponer fuerzas. En Amberes esto no será solo una parada. La gastronomía de la ciudad de los diamantes está a la altura del resto de sus encantos.

Aquí podrás disfrutar de los platos típicamente flamencos como el Waterzooi, una crema de pollo o pescado con nata y patatas, ideal para los días más fríos. Y uno no puede visitar Flandes sin probar las carbonadas flamencas, unos guisos de carne de buey a la brasa y estofados con cerveza.

Aunque el manjar más popular de esta gastronomía flamenca, sin duda, son los mejillones, que encontrarás cocinados de diferentes maneras. También los platos de conejo con mostaza y cerveza y las croquetas de gambas.

Y por supuesto, hay que mencionar sus chocolates. El chocolate en Amberes cuenta con numerosos establecimientos especializados y su propio recorrido turístico. Desde los bombones de licor hasta el chocolate cliente o el chocolate handge. Toda una experiencia para los sentidos.

Amberes turístico

Castillo de Amberes, la ciudad de los diamantes
Castillo de Amberes

En muchas guías de viaje encontrarás que Amberes puede ser una visita de un día. Y puede serlo. Pero lo cierto es que esta ciudad merece una visita a fondo y dedicarle unos cuantos días nunca decepciona.

Su arquitectura es fascinante y cuenta con magníficos  edificios como el ayuntamiento, las casas de la Plaza Mayor o el palacio de Justicia. La ciudad alberga, además, numerosas joyas de la arquitectura art nouveau.

También son visitas obligadas la catedral, el castillo Het Steen (probablemente el edificio más antiguo de Amberes) y el Grote Mark, su gran mercado.

Atrévete a recorrer sus calles, probar sus delicias gastronómicas, realizar un tour del chocolate, conocer las grandes obras de sus maestros barrocos y un poco más de su historia. Seguro que terminarás coincidiendo con nosotros en que los diamantes que alberga esta ciudad son innumerables.

Fotografía principal: Christian K. / Wikimedia Commons