Bernini, tras sus pasos por las calles de Roma

8 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la historiadora del arte Begoña Ibáñez
Son muchos los espacios de la Ciudad Eterna en los que se puede admirar el trabajo de uno de los grandes artistas del Barroco: Gian Lorenzo Bernini. Recorremos algunos de ellos.

Aunque Bernini nació en Nápoles en 1598, el destino haría que con solo seis años se trasladara junto a su padre, el escultor Pietro Bernini, a Roma cuando la ciudad se encontraba en plena ebullición artística. Sería aquí donde el joven genio desarrollaría toda su carrera. Calificado como «el arquitecto de Dios», muchos veían en él al Miguel Ángel del momento.

Los trabajos de Bernini en la Galería Borghese

Desde el primer momento, el artista mostró un don excepcional y contó con el beneplácito y la protección del Vaticano. Con apenas 20 años recibe el encargo del cardenal Borghese para realizar cuatro grupos escultóricos que decoren su villa. Podemos admirarlos en el mismo lugar para el que fueron concebidos: la Galería Borghese.

Rapto de Proserpina de Bernini
«Rapto de Prosepina» – Steven Zucker / Flickr.com

Estas obras de temática mitológica o bíblica, Eneas, Anquises y Ascanio, el espectacular Rapto de Proserpina, el David Apolo y Dafne, muestran la virtud y el estilo de Bernini. Un estilo lleno de dramatismo, de naturalidad.

En esta Galería también se pueden ver otras esculturas de Bernini, como La Cabra Amaltea La Verdad. Una oportunidad para rodearse de su maestría.

Cuando paseaba por la ciudad, todos le miraban. Su porte era majestuoso. Cuando quería algo, lo conseguía con solo mirar.

-Filippo Baldinucci-

La presencia de Bernini en la Basílica de San Pedro

El Baldaquino de San Pedro
Baldaquino de la Basílica de San Pedro

Algunos de los trabajos cumbres de este artista los encontramos en nuestra visita al Vaticano, más concretamente a la Basílica de San Pedro. Con el favor del papa Urbano VIII, Bernini será el elegido para levantar un imponente baldaquino de bronce en el altar de la basílica.

Se trata de una construcción que pone de manifiesto la excelencia del Barroco, con las columnas salomónicas como testigos. Contó con la ayuda de Borromini, con quien mantuvo una ferviente rivalidad.

Pero antes de maravillarnos con esta magna obra en el interior, ya nos habremos sorprendido en la plaza de San Pedro con la columnata que recibe a los visitantes dando un gran abrazo. Representa la época dorada de Bernini, creando una ilusión óptica de grandes dimensiones.

Tampoco podemos abandonar San Pedro sin admirar los sepulcros de Urbano VIII y Alejandro VI o la escultura de San Longino. Todos ellos fueron creados por el cincel de Bernini.

Sus creaciones en las plazas romanas

Detalle de la fuente de los Cuatro Ríos de Bernini
Detalle de la fuente de los Cuatro Ríos

Otros espacios donde podemos seguir los pasos del escultor barroco son las plazas de la Ciudad Eterna. Un ejemplo lo hallamos en la Piazza della Minerva. Allí Bernini realiza el pedestal para soportar uno de los obeliscos que se reparten por la ciudad: un peculiar diseño de un elefante, símbolo de sabiduría, el Obelisco della Minerva.

¿Quién se iría de Roma sin pasear por la Piazza Navona? De las tres fuentes que se sitúan aquí, la que primero llama nuestra atención es la fuente de los Cuatro Ríos. Esta es una de las creaciones mas exquisitas que surgen de la mente de Bernini. Sin duda, no deja a nadie indiferente.

Y, si te encuentras cerca de la Fontana di Trevi, no dejes de acudir a la Piazza Barberini. En ella puedes conocer la singular fuente del Tritón. Un conjunto que el artista barroco ejecutó en 1643.

Otras obras imperdibles de Bernini

Vista de la Capilla Cornaro
Capilla Cornaro – Livioandronico2013 / Wikimedia Commons

No puedes abandonar esta bella ciudad sin visitar la Capilla Cornaro, en la iglesia de Santa María de la Victoria. Es uno de los trabajos donde el autor italiano integra todas las artes en una misma composición.

En ella se despliega toda la teatralidad y creatividad de la que Bernini está impregnado. Culmina con el grupo escultórico principal, el espléndido Éxtasis de Santa Teresa.

Entre otras recomendaciones, cabe mencionar la Capilla Chigi, en la Basílica de Santa María del Popolo. En este lugar Bernini completa los trabajos iniciados por Rafael Sanzio.

Igualmente, resulta una visita obligada la iglesia de San Andrés del Quirinal. En ella, el artista diseña una asombrosa arquitectura que juega con las luces y donde se manifiesta su característica planta elíptica.

Estas son solo algunas muestras de la excelencia que representa el artista barroco por antonomasia. Un artista que no dudó en llevar sus proyectos más allá para hacerlos realidad y que hoy siguen mas presentes que nunca con Roma como telón de fondo.