Atravesamos los Apalaches a través de la Blue Ridge Parkway

Este artículo fue redactado y avalado por la historiadora del arte Begoña Ibáñez
· 26 abril, 2019
Recorremos una de las carreteras más bonitas de Estados Unidos. Una carretera para disfrutar con tranquilidad mientras se admiran los paisajes que nos ofrece.

Las carreteras de Estados Unidos son una atracción turística en sí mismas. Recorrer la Pacific Coast Highway, la ruta 66 o la Highway 2 es toda una sensación. Pero hay una a la que se le tiene especial cariño, conocida como «la vía preferida de los estadounidenses»: la Blue Ridge Parkway. Acompáñanos en este viaje para descubrir todo lo que puede ofrecerte.

Algunos datos sobre la Blue Ridge Parkway

Blue Ridge Parkway en las montañas Shenadonah
Valle de Shenadonah

Esta carretera tiene un recorrido de 755 kilómetros y cruza los montes Apalaches meridionales. Además, une dos parques nacionales que son puntos esenciales: Shenandoah en Virginia y las Great Smoky Mountains en Carolina del Norte.

La Blue Ridge Parkway es un auténtico museo al aire libre en el que la naturaleza se funde con la historia y la cultura.

Su construcción comenzó en 1935 y fue un gran proyecto del presidente Franklin D. Roosevelt. Con él pretendía fomentar la economía y el empleo en esta zona del país, asolada por la Gran Depresión. Se necesitaron mas de 50 años para completar los trabajos, concluyéndose la carretera en 1987.

La Blue Ridge Parkway es capaz de mostrar las tradiciones y costumbres propias del lugar en un paraje inundado de fauna y flora. Su gestión corre a cargo del Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos y cuenta con millones de visitas cada año.

Es una carretera diseñada para recorrerla tranquilamente, hacer alguno de sus numerosos senderos a pie y parar en cada uno de sus miradores. En definitiva, se trata de un sitio para perderse durante varios días entre la niebla de película que envuelve sus montañas. ¿Quieres descubrir los rincones que no puedes perderte en la Blue Ridge Parkway?

Charlottesville como punto de partida de la Blue Ridge Parkway

Lo habitual es comenzar la ruta en Virginia, aunque también se puede realizar en sentido contrario. Es una estupenda opción tomar Charlottesville como ciudad de partida y conocer sus atractivos. Puedes visitar algunas de sus bodegas, pasear por el centro o descubrir Monticello, la residencia del presidente Thomas Jefferson.

Casa de Jefferson en Charlotesville
Monticello en Charlotesville

El centro de visitantes Humpback Rocks es la primera parada dentro de la Blue Ridge Parkway. No está ni a 50 kilómetros de Charlottesville. En este espacio puedes ver diferentes exposiciones sobre la vida en las montañas y conocer ejemplos de granjas apalaches del siglo XIX.

Una de las rutas de senderismo que puedes hacer en esta zona sube a la cima de Humpback Rocks. Desde ella podrás contemplar una panorámica del valle de Shenandoah que te dejará sin respiración.

Por otra parte, en este primer tramo se encuentra uno de los pocos alojamientos que está abierto todo el año, Peats of Otter. Está situado junto a un precioso lago donde se pesca y, dependiendo de la época del año, es posible acampar y dormir bajo las estrellas.

Roanoke, un alto en el camino esencial

Para visitar esta ciudad, al igual que cualquier otra de la ruta, hay que salir de la Blue Ridge Parkway. Merece la pena conducir entre las montañas de Roanoke y observar el paisaje de Virginia. Además, esta urbe tiene un importante patrimonio del antiguo ferrocarril, diversos museos y lugares donde probar la cocina local

Vista de Mabry Mill
Mabry Mill

Volviendo a la Blue Ridge Parkway, llegarás a uno de los entornos más bellos de toda la carretera, Mabry Mill. Es uno de los sitios mas fotografiados del país, y no es para menos. Nos encontramos con un antiguo molino de harina que aún funciona con energía hidroeléctrica.

El molino está rodeado por un precioso estanque que crea una estampa idílica y pintoresca. También se conservan junto al molino antiguos talleres, como la carpintería o el aserradero.

Un poco más adelante se sitúa el Blue Ridge Music Center, donde podrás escuchar la clásica música local con banjos y violines que inunda estas montañas. Son muchas las actuaciones que se celebran en su auditorio en la temporada que va desde mayo a octubre.

Entrada a Carolina del Norte

Lynn Cove en la Blue Ridge Parkway
Lynn Cove Viaduct

El próximo paso es cruzar al siguiente estado, Carolina del Norte. Avanzando por la Blue Ridge Parkway nos toparemos con el Linn Cove Viaduct, otra de las imágenes icónicas de esta increíble carretera. Es uno de los puentes más célebres de la ruta, el cual salva una pronunciada curva en la montaña.

Es una de las vistas más características que encontrarás en tu viaje, aprovecha para fotografiarla desde todos los ángulos posibles y disfrutarla. Asimismo, en este punto puedes llegar en una corta caminata hasta las cataratas Linville y hacer un picnic en alguno de los muchos lugares habilitados.

Asheville, última ciudad de la Blue Ridge Parkway

Cervecería en Ashville
Cervecería en Ashville

Si sigues avanzando por la carretera, puedes aprovechar y hacer una parada en la Southern Highland Craft Gallery, donde puedes comprar auténtica joyería y artesanía. El recorrido va llegando a su fin y localizarás la sede principal de la Blue Ridge Parkway, donde te darán toda la información que desees, adquirirás recuerdos, etc.

El merecido premio al terminar este bello itinerario es Asheville, en Carolina del Norte. Esta pequeña ciudad entre las montañas te dará la calma necesaria para descansar tras el trayecto. Además, es famosa por ser una de las poblaciones de Estados Unidos con mas cervecerías artesanas, conocida como «el valle de Napa de la cerveza».

En cuestión de gastronomía, Asheville no se queda atrás: su filosofía se basa en llevar los alimentos directamente de la granja a la mesa. Por ello, podrás degustar productos orgánicos, deliciosos y frescos. Y a ello hay que añadir galerías de arte, música en directo, parques y antiguas fábricas que no puedes perderte.

Consejos para descubrir la Blue Ridge Parkway

Blue Ridge Parkway en otoño
Blue Ridge Parkway en otoño

Sin duda, uno de los motivos principales para recorrer esta carretera es contemplar el impresionante cambio de follaje. Los colores que se descubren con la llegada del otoño son todo un espectáculo. Por eso, es la época más recomendable para realizar la ruta. Pero cada estación tiene sus encantos.

No olvides que estás dentro de un entorno plenamente natural y protegido. Los osos negros, los ciervos, los linces y todo tipo de fauna salvaje autóctona son los auténticos habitantes. Con respeto, podrás contemplar numerosos animales y vivir maravillosos momentos.

Y un aspecto importante: la velocidad máxima es de 45 millas (algo mas de 70 kilómetros por hora). La Blue Ridge Parkway está pensada para ir lentamente y no perder ningún detalle. Se hizo para que puedas detenerte en cada mirador y aproveches sus excursiones a pie. Déjate seducir por la carretera favorita de Estados Unidos.