Alquézar en Huesca, una localidad con historia

· 8 febrero, 2016

Alquézar es un pueblo realmente hermoso y con una riqueza histórica asombrosa. A solo 51 kilómetros de Huesca y en el margen derecho del río Vero, cuenta con un parque natural a muy poca distancia. Si estás buscando un destino repleto de actividades para hacer, y al mismo tiempo disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza… Alquézar es tu lugar.

Alquézar de ayer y hoy

La historia de esta hermosa localidad se remonta al siglo IX cuando Jalaf ibn Rasid decidió construir un castillo que defendiera Barbastro frente a los cristianos de Sobrarbe.

Castillo de Alquézar
Castillo de Alquézar – PHB.cz (Richard Semik)

Tiempo después, el rey Sancho Ramírez de Aragón le concedió la villa a un abad y los fueros necesarios para formar una localidad. La relación entre los reyes y Alquézar ha sido muy estrecha a lo largo de su historia y esa puede ser una de las razones por las cuales se ha conservado en las excelentes condiciones en que la vemos hoy.

El nombre Alquézar proviene del árabe “al-qasr” que quiere decir “fortaleza”. Esto se debe a que lo primero en construirse fue un gran castillo que defendía el acceso a las tierras.

El castillo fue cambiando de mando y en el último siglo se ha declarado Monumento Histórico-Artístico tanto esta edificación como el casco urbano, de un encanto medieval maravilloso.

¿Qué visitar en Alquézar?

En lo alto de la colina podrás ver el espléndido castillo que da sombra a las casas bajas. La entrada se hizo cortando la rocosa montaña rodeada por el río Vero.

El pueblo es una medialuna para simbolizar el signo árabe por excelencia. La forma se conserva casi intacta desde el momento de su creación. El trazado urbano es muy sinuoso y sin un sentido definido. Es decir, que las calles no siguen una lógica y si no tienes un mapa puede que te pierdas, aunque será fácil regresar al punto de partida preguntando a los transeúntes.

Alquézar
Alquézar – S. Robles / Flickr.com

Las calles estrechas de Alquézar te harán pensar que estás en el pasado, porque por estas tierras el tiempo parece no haber pasado.

Durante tu paseo los imperdibles son la Plaza Mayor, la Portada Gótica, La plaza Cruz de Buil, La fuente de Monchiriguel, El mirador O’Bicon, la calle Pedro Arnal Cavero, la colegiata de Santa María la Mayor y la iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel.

Alquézar
Alquézar – PHB.cz (Richard Semik)

La mayoría de las calles desembocan en la plaza mayor, allí están las casas nobles, un rincón muy parecido a los zocos de las ciudades árabes y punto de encuentro y de reunión para los residentes y los turistas.

Percibe a cada paso los aromas y el espíritu de la Edad Media, vislumbra la fachada de cada casa y portal, echa un vistazo a las balconadas de madera, los aleros y los escudos. No dejes de visitar la pequeña capilla de la Virgen de las Nieves del siglo XVII, desde donde además tendrás una perspectiva sin igual de los pasadizos cubiertos en cada calleja.

En los alrededores de Alquézar también hay diversión

La sierra de Guara, con su parque natural nos ofrece mucha tranquilidad en un entorno idílico. Los paisajes son realmente hermosos y podrás ver cómo la acción de los ríos, el viento y la lluvia han formado colinas, grutas, barrancos y acantilados. El relieve es variado y podemos disfrutar tanto del clima mediterráneo como atlántico.

A su vez, el cañón del Río Vero es la seña de la villa de Alquézar y, sin dudarlo, es uno de los más bellos de la sierra. El agua ha modelado la roca calcárea y creando formas con un toque de misticismo que te encantará.

Barranco en Alquézar
Barranco en Alquézar – Rafel Miro

En estos lugares puedes practicar senderismo (te recomendamos el camino de las pasarelas hacia el barranco de la fuente) entre una frondosa vegetación. Y también puedes hacer barranquismo en los cañones, uno al lado del otro, en un radio de pocos kilómetros. No por nada Guara es conocida como “la capital europea del barranquismo”.

Si eres más de quedarte en un lugar admirando el paisaje o la arquitectura puedes aprovechar para disfrutar sus platos típicos, muchos de ellos compuestos por trucha. No dejes de probar sus vinos, aceite de oliva, trufas negras y tomates rosa. Si llegas en julio formarás parte de la fiesta de la artesanía; si lo haces en agosto la de San Hipólito; y, en septiembre, el mercado agrícola y ganadero.