Acueductos de Cantayo: una magnífica obra de ingeniería

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
· 31 enero, 2019
Llevan 1500 años abasteciendo de agua unas áridas tierras de Nasca, en Perú. Acueductos en su mayor parte subterráneos hechos con piedras y con unos singulares pozos.

Los acueductos de Cantayo son una de las grandes joyas que nos ha legado la cultura Nazca en Perú. Si estás de visita en este país andino, no te puedes perder la visita a la ciudad de Nasca. Y desde ahí está muy cerca la zona de Cantayo, donde estos acueductos te dejarán sin palabras al conocer toda su historia.

Cómo llegar a los acueductos de Cantayo

Vista de los acueductos de Cantayo
Acueductos de Cantayo – Antoine 49 / Flickr.com

Lo cierto es que los acueductos de Cantayo están muy cerca de la ciudad de Nasca. A tan solo 5 kilómetros. Así que no es nada complicado llegar hasta allí por medio de un taxi.

Sin embargo, lo más habitual es optar por excursiones organizadas. Y no solo os llevarán hasta este espectacular lugar. El día lo completarán con una visión más completa de la historia de este territorio con la visita conjunto inca de Los Paredones.

Y además, se tendrá la ocasión de ir al mirador de las Agujas de Cantalloc. Desde allí se contempla en su integridad uno de los misteriosos geoglifos de la cultura Nazca.

El paisaje de Cantayo

Al hacer toda esa excursión, uno puede apreciar fácilmente que nos encontramos en una zona bastante seca. El paisaje, salvo en los campos de cultivo, es muy árido, ya que por estas latitudes de Perú llueve poco.

Y esa es precisamente la explicación a la presencia de los acueductos de Cantayo, ya que se construyeron para abastecer de agua a los habitantes de Nasca y a sus tierras.

Un conjunto hidráulico impresionante

Acueducto de Cantayo
Acueducto de Cantayo

En realidad, el conjunto monumental e histórico de los acueductos de Cantayo no es visible a simple vista en toda su dimensión. Hay que tener en cuenta que se construyeron unos 46 acueductos para aprovechar los acuíferos de varios ríos de la zona, como el Nazca, el Tierras Blancas y el Aija.

Lo increíble es que estos acueductos de Cantayo no solo tienen un origen en aguas subterráneas, sino que ellos mismos, en su mayor parte, tienen un trazado subterráneo. Es decir, son canalizaciones hechas por el hombre y que discurren en profundidad.

En algunos tramos, los acueductos discurren 12 metros por debajo de la superficie del suelo. Solo por crear semejante entramado hidráulico, ya serían dignas de reconocimiento las gentes de la cultura Nazca, pero todavía hay más.

¿Cómo son los acueductos de Cantayo?

Detalle de un acueducto de Cantayo
Detalle de un acueducto – Diego Delso / Wikimedia Commons

Como decimos, en su mayor parte, estos acueductos de Cantayo discurren bajo tierra. Hace unos 1.500 años, sus creadores confeccionaron unas alucinantes galerías con lajas de piedra y entramados de madera para que por ahí fluyera el agua y llegara desde los acuíferos hasta la ciudad.

Y para ello calcularon de forma extraordinaria las pendientes, ya que todo el sistema funciona gracias a las leyes de la gravedad. Parece mentira, pero son de una perfección técnica exquisita.

Es más, hoy en día, algunos de esos acueductos de Cantayo siguen aportando agua a los campos de cultivo de la zona. Una zona donde desde hace siglos, pese a su aridez, se han podido cultivar maíz, patatas o algodón.

Los pozos de los acueductos

Pozo de los acueductos de Cantayo
Pozo de los acueductos de Cantayo – Diego Delso / Wikimedia Commons

Pero si los acueductos de Cantayo son una obra impresionante, todavía no hemos hablado de los elementos que más te llamarán la atención durante tu visita. Nos referimos a los enormes pozos circulares o “puquios” que se ven en la superficie del terreno.

Estos pozos tienen un tamaño considerable, de hasta 50 metros de diámetro. No obstante, lo más increíble es el desarrollo en espiral que les hace llegar hasta el propio acueducto que va en profundidad.

¿Y para qué se hacían estos pozos de los acueductos de Cantayo? Lo más evidente es que desde ahí se puede llegar hasta el agua si hace falta. Pero además, los pozos servían para oxigenar el líquido elemento a lo largo de su recorrido.

No solo eso, sino que también eran un buen acceso al interior del trazado en el caso de que fueran necesarias obras de mantenimiento. En fin, que se trata de obras admirables en su perfección geométrica y en su ejecución técnica.

Nos parece mentira que esos pozos, cuyos muros están hechos de piedra sin ningún tipo de cemento, hayan resistido el paso de siglos y el de terremotos. Sin duda, todo aquel que contempla y comprende el valor de los acueductos de Cantayo se queda maravillado con ellos.