Visitamos 4 preciosos pueblos del País Vasco francés

Patricia 11 diciembre, 2017

El País Vasco francés es un rincón de la costa atlántica que mezcla sofisticación y tradición. Alberga numerosos encantos, empezando por sus pueblos, algunos de los cuales están considerados los más bellos del país galo. A continuación, te descubrimos algunos de los más destacados. ¿Nos acompañas?

1. Ainhoa, un precioso pueblo del País Vasco francés

Ainhoa en el País Vasco Francés
Ainhoa – Pasquier Daniel / Flickr.com

Su belleza es tal que forma parte de la asociación Los pueblos más bonitos de Francia. A ello se suma su interés turístico, ya que posee un rico patrimonio religioso, como resultado de su posición en el Camino francés de peregrinación a Santiago de Compostela y en la vía de Baztán. De hecho, el pueblo fue pensado como lugar de acogida, de alojamiento y de abastecimiento para los peregrinos.

Destaca la capilla de Nuestra Señora del Espino Blanco, edificada sobre la ladera de la montaña Asulai, que ofrece un buen ejemplo del arte funerario vasco con las veintiséis estelas discoidales. También hay que mencionar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con características típicas de la arquitectura religiosa de la zona Lapurdi.

Ainhoa también destaca por su entorno privilegiado, empezando por el llamado bosque de Ainhoa. Está formado por más de cuatrocientas treinta hectáreas y se trata de una zona montañosa rica en fauna (ciervos, jabalíes, cabras, etc.) y vegetación (robles). A esto se le suman las múltiples rutas de senderismo que ofrece la zona. Una de las más famosas es la del  “sendero de los contrabandistas”.

2. Espelette

Espelette en el País Vasco francés
Espelette – Jason Staloff / Flickr.com

Se trata de un pueblo blanco con fachadas coloreadas por los pimientos rojos puestos a secar. Y es que si por algo es conocido Espelette es por este producto con denominación de origen que se puede comprar en muchas tiendas del pueblo y en diversas formas: polvos, conserva en vinagre o aceite de oliva, patés… Otros alimentos locales famosos son el chocolate y el queso.

Por otro lado, Espelette cuenta con diversos lugares de interés, como el castillo de los Varones de Espelette, un precioso edificio que hoy en día alberga el ayuntamiento de la localidad.

También hay que visitar la iglesia de San Esteban, que data del siglo XVI. En su interior destaca un hermoso altar barroco y mobiliario del siglo XVII. Está construida junto al cementerio, repleto de lápidas funerarias vascas tradicionales. En él descansa Agnès Souret, la primera Miss Francia de la historia.

3. Saint Jean Pied de Port

Saint Jean Pied de Port en el País Vasco Francés
Saint Jean Pied de Port – thierry llansades / Flickr.com

Al igual que Ainhoa, es una de las etapas del Camino de Santiago. Pero Saint Jean Pied de Port sobresale por más cosas, como por su historia, ya que está considerado capital de la Baja Navarra desde el siglo XVI.

Pero el origen de este pueblo del País Vasco francés viene de mucho más atrás, cuando al pie del castillo llamado de Mendiguren se desarrolló una ciudad fortificada. Las murallas de gres rosa que rodeaban el municipio aún se conservan.

Dentro del histórico núcleo urbano de este pueblo del País Vasco francés hay decenas de callejuelas empedradas, jalonadas de casas antiguas. El viejo puente sobre el Nive también hace las delicias de los visitantes, y es una de las estampas más famosas del municipio, al igual que la iglesia de Notre Dame du Bout du Pont, de la que destaca la torre del campanario.

“El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración. El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje.”

-José Saramago-

4. Sare 

Sare en el País Vasco Francés
Sare – Ronan Jouve / Flickr.com

Situado en la región de Aquitania, cerca del mar Cantábrico, se encuentra este hermoso municipio del País Vasco francés, considerado uno de los más bellos de toda Francia. Está a solo unos kilómetros de la localidad navarra de Zugarramurdi, con la que conecta a través de varios caminos que se pueden recorrer a pie, siendo una buena opción para practicar trekking paisajístico.

Sare también comparte con otras localidades lo mejor de la arquitectura rural vasca de los siglos XVI y XVII. Un ejemplo de ello es la iglesia Saint-Martin, a la que se entra por el cementerio y que posee un interior extraordinario, con una estructura de graderíos situados detrás y a los costados del altar.

Además de por su arquitectura, Sare sobresale por el tren de cremallera de Larrun, que asciende a los visitantes a lo más alto de la montaña vasca, y por las cuevas de Sare, que forman parte de la red europea Natura 2000. El sitio de estas últimas también alberga un museo y un parque megalítico, que es una reconstitución de monumentos creados por el hombre durante la protohistoria.

Fotografía de portada: thierry llansades

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