4 pequeñas y maravillosas islas caribeñas

Juan Luis Minarro 30 noviembre, 2016

El mar Caribe es considerado por algunos como un mar de ensueño. Hasta él, llegan viajeros de todo el mundo atraídos por sus bellas islas de aguas cálidas y transparentes. Y es que las islas caribeñas son una exquisita combinación de colores azules y turquesas, y quizás de las más saladas del mundo. Esta gran masa de agua acoge a una gran variedad de animales y sus grandes arrecifes de coral de múltiples colores son muy apreciados en el mundo. El Caribe, por supuesto, está sembrado de islas preciosas y queremos descubrir algunas de las más bonitas.

Un paseo por minúsculas islas caribeñas

1. Culebra

Esta isla es un paraíso enclavado en Puerto Rico. Por un periodo de tiempo, el islote perteneció a la Marina de los Estados Unidos, que la utilizaba para maniobras. Esta quizá fue la razón de que se quedara despoblada y hoy en día constituya un paraíso caribeño.

Isla Culebra
Isla Culebra – Marco Zanferrari / Flickr.com

El territorio está bordeado de playas vírgenes hasta las que se adentran viajeros, vía marítima o aérea. Y lo que encuentran es un espectacular paisaje, digno de una postal. La pureza de sus aguas y arena la hace un destino casi inmejorable.

En Culebra destaca Playa Flamenco, configurada con forma de herradura rodeada de espesa vegetación. La gama de tonos verdes en sus orillas y los turquesas de sus aguas la han convertido en un clásico. Sin duda, el viajero se encuentra ante una de las más bellas islas caribeñas.

2. Canouan

Situada al norte de Venezuela, Canouan se halla del archipiélago de San Vicente y las Granadillas. De todas las islas que lo forman, el islote es uno de los más pequeños y destacados. En él, el viajero podrá disfrutar de un clima equilibrado y privilegiado.

Canouan en Venezuela
Canouan – Pawel Kazmierczak

La naturaleza es la dueña de la zona, y el visitante podrá ser rey por unas horas. Las caminatas y paseos por sus colinas son una delicia para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Como cabe esperar, este enclave dispone también de embriagadoras playas donde relajarse y darse un baño. La fina arena entre los dedos de los pies trae paz y sosiego.

Las hermosas puestas de sol constituyen un añadido espectacular para la visita a la isla. Y divisar una enorme “X” no sería extraño, pues Canouan esconde numerosos tesoros. Especialmente bajo el agua. El submarinismo en este emplazamiento es 100% recomendable.

“Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la Tierra con la vista mirando al Cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver.”

– Leonardo da Vinci –

3. Virgen Gorda

Cuentan que el navegante Cristóbal Colón la puso este nombre singular por su forma, porque asemeja a una mujer tendida en la arena. El islote de Virgen Gorda corresponde al grupo de las Islas Vírgenes Británicas.

Virgen Gorda
Virgen Gorda – BlueOrange Studio

En su centro está la capital, Spanish Town, rodeada de playas de arenas blancas. Como colofón, las aguas que las bañan son de color añil. Un delicioso espectáculo para aquellos afortunados que se acercan a conocer este pequeño paraíso.

Aquí llegan amantes de la espeleología de todo el globo. También pueden practicarse numerosos deportes acuáticos, como surf, buceo, kayak o submarinismo.

Pero, para los más estresados, el islote ofrece tranquilas calas y piscinas naturales. Un spa donde disfrutar de unas vacaciones sosegadas en familia, llenas de emoción y encanto. Si el turista se adentra en este territorio indómito, quedará embrujado por la magia y la belleza del paraje.

4. Saba

Saba es una minúscula isla del Caribe de solo doce kilómetros cuadrados. Pertenece a las Antillas Holandesas, y en ella se eleva el volcán apagado Monte Scenery. Más parece sacada de un mapa pirata que un entorno natural, pues el aura que la rodea parece irreal.

Saba
Saba – Stefan Kuiper

Para conocerla se debe tomar la conocida The Road, única vía de comunicación. Esta une todas las aldeas de la isla. La capital es The Bottom, pero el trayecto cubre Windwardside, San Juan y el Parque Marino.

El viajero podrá sentirse pirata degustando un buen ron, y comprar el conocido encaje de Saba. Puede ascender al punto más alto tomando el Mt. Scenery Trail, en la localidad de Windwardside. Desde allí se obtiene una impresionante panorámica de las islas caribeñas vecinas y de atardeceres espectaculares. Una visita obligada es la Puerta del Infierno, donde se ubica la bella iglesia del Rosario.

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