Viajar a la República Checa: consejos útiles

9 diciembre, 2018
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
La primavera es la mejor época para visitar la República Checa. Y no hay que olvidar que, a pesar de estar en la Unión Europea, tiene moneda propia.

La República Checa es uno de los países de la antigua Europa del Este que más ha crecido en las últimas décadas. Lo ha hecho industrial y socialmente, pero también a nivel turístico. En especial por la enorme belleza de su capital. No obstante, viajar a la República Checa debe ser mucho más que ver Praga, y ese es nuestro primer consejo. Si tenéis ocasión, debéis visitar otros maravillosos lugares del país.

Salir de la capital de la República Checa

Puente de Carlos en Praga
Puente de Carlos en Praga

Si se va a viajar a la República Checa, la visita a Praga se convierte en toda una obligación. Disfrutar de su Ciudad Vieja, de su castillo, del barrio de Mala Strana y del infinito repertorio artístico de sus calles es todo un deleite para cualquier viajero.

No obstante, tiene sus inconvenientes. Uno de ellos es la masificación en ciertas épocas del año (casi en cualquier mes del calendario). Y también sus precios excesivamente turísticos y abusivos. Por eso nuestro primer consejo es salir de la capital.

Hay muchos otros lugares fantásticos que visitar en la República Checa: los balnearios de Bohemia, Cesky Krumlov, Pilsen o la hermosa Kutná Hora. Así descubriréis un país muy rico, con menos agobios y también más barato.

Aprovechar la red de transportes

Viaducto de Zampach en la República Checa
Viaducto de Zampach

Una buena opción a la hora de viajar a la República Checa es aprovechar su buena red ferroviaria. Es posible viajar por casi todo el país en tren, y a precios muy atractivos.

No obstante, otra posibilidad es viajar con nuestro coche o con uno alquilado. Hay que decir que los checos suelen ser bastante respetuosos al volante y los extranjeros pueden conducir solo con el carnet internacional.

Si vais en coche por las carreteras de la República Checa, a cualquier hora del día o de la noche, deberéis llevar las luces del vehículo encendidas.

Mejor época para viajar a la República Checa

Vista de Cesky Krumlov
Cesky Krumlov

El mejor momento del año para viajar a la República Checa es la primavera. Entonces las temperaturas son bastante suaves y, aunque puede llover, el clima suele ser soleado. En cambio, durante el invierno el frío puede ser muy intenso en todo el país.

Mientras, en otoño son habituales los tristes días de lluvia. Y por último, en verano, aunque no hace demasiado calor, suele haber muchos turistas. Especialmente en Praga.

Así que ya tenéis las referencias generales de la meteorología en la República Checa. Y si finalmente nos hacéis caso y emprendéis el viaje en los meses primaverales, no se os olvide llevar alguna prenda de abrigo, así como el chubasquero, porque puede haber jornadas más frescas y húmedas.

Cambiar a la moneda checa

Coronas checas
Coronas checas

La República Checa hace años que se ha incorporado a la Unión Europea. No obstante, no ha querido nunca operar con el euro, y mantiene su moneda: la corona checa. Algo que le diferencia de su vecina Eslovaquia, con la que antaño formaba al prosoviética Checoslovaquia, que se apresuró a tomar la moneda común europea.

El caso es que, aunque no use el euro, en los sitios más turísticos no hay problemas para que acepten esa moneda, mucho más fuerte que la corona. No obstante, para evitar abusos es mejor cambiar divisas. Algo que recomendamos hacer en bancos y oficinas de correos, ya que las casas de cambio suelen cobrar comisiones elevadas.

Los temas de salud

Tal y como hemos indicado, la República Checa forma parte de la territorio de la Unión Europea y, por lo tanto, los europeos no requieren de ningún documento o visado especial para entrar en el país. E igualmente pueden recibir atención médica gratuita en el mismo con la Tarjeta Sanitaria Europea.

En líneas generales, la sanidad checa es bastante aceptable y de un buen nivel. E incluso en las ciudades no será extraño que nos podamos explicar en inglés con su personal.

No obstante, si tenemos enfermedades crónicas o para las afecciones más habituales, como jaquecas, resfriados o problemas gastrointestinales, recomendamos llevar un pequeño botiquín.

En fin, que la República Checa no es un país especialmente distinto al resto de los territorios europeos. Por ello, no son necesarios unos consejos demasiado específicos para preparar este viaje. Basta con aplicar la lógica en nuestro comportamiento.