Semana Santa en los arroyos de Marsella. ¿Te apuntas?

Cristina Blanco · 3 abril, 2019
Marsella es una ciudad maravillosa y con una larga historia. Pero, además, sus alrededores encierran rincones de enorme belleza. Un destino fabuloso para unas vacaciones.

Es una de las ciudades más famosas de Francia. Con más de 26 siglos de historia, es cálida y acogedora. Y está rodeada de una naturaleza maravillosa. El mar, algunas calas increíbles y los arroyos de Marsella dan vida a paisajes inolvidables. Son algunos motivos para viajar en Semana Santa a este rincón de la Costa Azul. ¡Anímate a descubrirlo!

Marsella, una ciudad histórica

Hace más de 2500 años, durante el esplendor de la Antigua Grecia, se fundaba la que hoy es la segunda ciudad más poblada de Francia: Marsella. Situada a orillas del mar Mediterráneo, la ciudad se convirtió en un lugar estratégico para el tráfico comercial.

Puerto de Marsella
Puerto de Marsella

Los imperios que aparecen en los libros de historia utilizaron su puerto para atracar sus barcos e intercambiar mercancías. Acababa de fundarse la sociedad actual y Marsella era la protagonista con sus mercados, sus calles legendarias y su búsqueda de la prosperidad, la riqueza y la cultura.

Actualmente, su importancia no ha desaparecido, ya que cuenta con el tercer puerto de mercancías más importante de Europa tras Róterdam y Amberes.

En esta ciudad encontrarás monumentos muy diversos. Destacan la abadía de San Víctor, la basílica de Santa María la Mayor, el castillo o Notre-Dame de la Garde.

No obstante, los verdaderos protagonistas de Marsella son los barrios, que mantienen la esencia de la antigua ciudad. Sus calles son estrechas y cuentan con tiendas artesanales abiertas desde hace años. Uno de los más famosos es el barrio de El Panier.

Pero además de todo esto, en Marsella merece mención especial su naturaleza, que tiene mucho que agradecerle a la influencia del mar Mediterráneo. Por ello, esta ciudad es un destino ideal de vacaciones en cualquier época del año.

Lo más destacado son sus playas, pero también los numerosos arroyos de Marsella que desembocan en el mar. El sol y la arena reflejan tonos turquesas en el agua y las rocas alrededor forman un paisaje espectacular.

¿Cómo disfrutar de los arroyos de Marsella?

Si te gusta la naturaleza, en esta zona de la Costa Azul francesa vas a disfrutar. Te vas a enamorar de sus calas escondidas entre acantilados. Los mismos entre los que desembocan algunos de los arroyos de Marsella que proceden del macizo de Calanques.

La singular geografía de este lugar hace que la visita sea una experiencia inolvidable. Pero ¿por dónde empezamos? ¿Dónde están estos arroyos y cómo los visitamos?

Parque Nacional de Calanques

Calanque d'En Vau en los arroyos de Marsella
Calanque D’En Vau – Thibault Houspic / Flickr.com

El Parque Nacional de Calanques es una buena forma de empezar nuestro camino por los arroyos de Marsella. Su fundación como parque nacional es relativamente reciente, de 2012. Un área que comprende las montañas rocosas que rodean la ciudad y nos permite hacer un recorrido por las mismas hasta llegar al mar.

Esta región tiene paisajes muy contrastados. En la zona de las Calanques se esconden maravillosas calas a lo largo de 20 kilómetros de acantilados. Y todo ello acompañado por las montañas del macizo y los arroyos que discurren por ellas hasta llegar al mar. Además, también hay pequeñas islas.

Mont Puget: un mirador para contemplar los arroyos de Marsella

Vista de Marsella desde Mont Puget
Marsella desde Mont Puget

Junto al Parque Nacional de Calanques, donde descubrirás de primera mano toda la belleza de estos paisajes de la Costa Azul, también tienes la posibilidad de subir al monte Puget. Es la montaña más alta del macizo, con 563 metros de altura.

Desde su cima disfrutarás de unas vistas estupendas de la ciudad de Marsella al fondo, del mar Mediterráneo y de los arroyos que rodean la ciudad. También podrás divisar algunas de las calas y una asombrosa mezcla de colores en el paisaje.

Todo lo que veas te resultará mágico e inolvidable. Durante un momento sentirás como si estuvieses en un lugar único donde solo escucharás el sonido de las olas y la brisa marina. Y es que no todo lo que tiene la ciudad reservado para ti son monumentos, historia y cultura. ¡La naturaleza también se suma a la aventura!