San Juan de Gaztelugatxe: sumérgete en el mundo de “Juego de tronos”

Unido a tierra firme por un puente de dos arcos, San Juan de Gaztelugatxe, en el País Vasco, es un lugar realmente asombroso. Un lugar de auténtica fantasía que enamora a todo aquel que lo contempla. ¿A quién puede extrañarle que se haya convertido en un espectacular escenario cinematográfico? Si quieres conocerlo un poco mejor, acompáñanos. No querrás marcharte de aquí.

Un lugar de película

La imagen de San Juan de Gaztelugatxe cautivó a los responsables de la serie Juego de Tronos. Serie que, de todos es sabido, se rueda en los más fantásticos escenarios naturales del planeta y en ciudades que conservan ese encanto de otras épocas, además de singulares edificios históricos.

San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de Gaztelugatxe – Alberto Loyo

San Juan de Gaztelugatxe se ha convertido así en uno de los escenarios de la séptima temporada de la serie. Y es que este hermoso rincón de Bermeo no podía quedarse fuera, después de que ya se hubieran grabado escenas en otros lugares de la geografía española. Lugares como la Alcazaba de Almería, el centro medieval de la ciudad de Girona, Peñíscola en Castellón, las Bardenas Reales en Navarra o el castillo de Zafra en Guadalajara.

“Quien quiera que cultive la fantasía en el arte está un poco loco. Su problema estriba en hacer interesante esa locura.”

-François Truffaut-

San Juan de Gaztelugatxe, agreste y costero

Este precioso enclave, bañado por las aguas de mar Cantábrico y a veces golpeado con fuerza por el oleaje, es una de las visitas obligadas en el País Vasco por su ubicación y su naturaleza. Gaztelugatxe quiere decir “castillo de roca” o “castillo peligroso” en euskera y es un pequeño islote de la costa de Vizcaya, a solo 35 kilómetros al este de Bilbao.

Ermita deSan Juan de Gaztelugatxe
Ermita – Ruslan Kalnitsky

El islote tiene forma de cono y en lo más alto se construyó una ermita. Se dice que San Juan Bautista pisó este lugar y que de hecho se conserva una huella suya. De ahí que el  pequeño templo que desafía vientos y tormentas en lo alto del promontorio esté dedicado a este santo.

Eso sí, la ermita que hoy se puede contemplar no es la primitiva. El antiguo templo se construyó en el siglo IX y en el siglo XII pasó a ser un convento que fue abandonado por los frailes 200 años más tarde. A finales del siglo XVI fue asaltada por el pirata Francis Drake. No sería el último incidente, ya que la ermita ha sufrido varios incendios que han obligado a reconstruirla.

Llegar a San Juan de Gaztelugatxe

Escalera de San Juan de Gaztelugatxe
Escalera de acceso – Alberto Loyo

Alcanzar la ermita requiere de un pequeño esfuerzo, pero la recompensa es maravillosa. Las vistas de la costa desde este lugar son espectaculares. Todo ello sin olvidar que ya en sí el trayecto hasta el templo es una pequeña pero inolvidable aventura.

Ante el visitante, en tierra firme, se muestra una idílica y sinuosa escalinata de más de 200 peldaños. Un pequeño reto para alcanzar uno de los rincones más hermosos de la costa vasca. Merece la pena contemplar San Juan de Gaztelgugatxe desde todos los puntos de vista. Magnífico cuando el día está claro, y espectacular cuando el mar embravecido golpea con fuerza la parte baja del islote.

Fiestas y tradiciones en San Juan de Gaztelugatxe

Ermitas San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de Gaztelugatxe – Mimadeo

Un lugar mágico como este tenía que estar envuelto en leyendas y tradiciones, algunas muy curiosas. Dicen que si al llegar al final de la escalinata pones tu pie sobre la huella de San Juan Bautista, tendrás buena suerte. Y también existe la tradición de tocar tres veces la campana de la ermita para pedir un deseo o ahuyentar a los malos espíritus.

Hay más. Los barcos de pesca cuando salen a faenar realizan giros a babor y estribor frente a la isla para que el santo les de suerte. Y también dicen que hasta aquí venían a rezar las mujeres que no conseguían quedarse embarazadas.

En cuanto a las fiestas en Gaztelugatxe, podemos destacar la del 24 de junio en honor a San Juan Bautista. También se celebran las del 31 de julio por San Ignacio de Loyola y las del 29 de agosto por San Juan Degollado, así como la ofrenda floral submarina a la Virgen de Nuestra Señora de Begoña.

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