Roubaix, la reconversión de una ciudad

Roubaix es un magnífico ejemplo de como la reconversión industrial puede acabar siendo un éxito de carácter cultural, artístico y también turístico. Sin duda, una experiencia que merece la pena conocer en la región francesa de Nord-Pas de Calais.

La ciudad de Roubaix ha sido históricamente una urbe industrial, centrada desde hace siglos en las manufacturas textiles, sobre todo de lana. Pero fue a finales del siglo XIX y comienzos del XX cuando se iba a alcanzar el máximo esplendor económico en la ciudad. De alguna manera, esas décadas de extraordinaria pujanza y prosperidad serían el canto del cisne de unas industrias destinadas a desaparecer con la llegada de novedosas y más rápidas tecnologías.

Estación de Roubaix
Estación de Roubaix – Patrick Müller / Flickr.com

Roubaix, ciudad reconvertida

De esta forma, aquellas viejas fábricas fueron cerrando paulatinamente y la ciudad entró en depresión. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que tenían un peculiar patrimonio histórico y artístico que, con ingenio, se podía poner en valor tanto para los habitantes de Roubaix como para sus visitantes.

La Piscine de Roubaix

Una de las primeras actuaciones que se llevaron a cabo en este sentido fue transformar una vieja piscina construida en los años 30 con las formas de la arquitectura del Art Decó en un museo. Sí. El Museo del Arte y de la Industria, que desde entonces recibe miles de visitantes todos los años.

La Piscine de Roubaix
La Piscine de Roubaix – Luc Legay / Flickr.com

Esas visitas vienen atraídas tanto por la colección Bellas Artes y objetos de Artes Aplicadas que hay en su interior, como por admirar la transformación de la antigua piscina. Una obra que realizó uno de los arquitectos franceses más reputados del pasado siglo XX, Jean Paul Philippon, autor también de la transformación de la estación de Orsay en el famoso Museo d’Orsay en París.

Esta transformación supuso un verdadero hito en la ciudad y un ejemplo a seguir. Hoy La Piscine está rodeada de un entorno revitalizado, conocido como el Barrio de la Moda, donde se pueden comprar objetos de diseño de todo tipo y, por supuesto también textiles, como no podría ser de otro modo en Roubaix.

Más monumentos de Roubaix reconvertidos

Otro de los enclaves a mencionar es la vieja fábrica de Flandres que hoy es un museo textil, en el que se pueden ver los telares de antaño en funcionamiento. Una visita imprescindible para comprender esta ciudad que fue la capital mundial de la lana.

Castillo Motte-Bossut de Roubaix
Castillo Motte-Bossut – GabianSpirit / Flickr.com

Aunque también se trabajaron otros tejidos, como demuestra el castillo Motte-Bossut, una antigua hilandera de algodón cuyas formas arquitectónicas parecen más una fortaleza medieval que una industria. Hoy, allí ya no se hila nada, y desde hace unos años el castillo es el Centro de Archivos del Mundo del Trabajo.

Y también relacionada con la industria textil está la zona de la ciudad conocida como el Rango de los Pañeros, que no es otra cosa que el barrio residencial fuera del casco antiguo, donde construyeron sus viviendas los burgueses más acaudalados. Hoy tiene como atractivo ser un excelente muestrario de arquitectura ecléctica del siglo XX.

La Condición Pública de Roubaix

Condicition Publique de Roubaix
Condicition Publique – Diego BIS / Flickr.com

No obstante, hablando de lugares textiles reconvertidos en Roubaix es necesario citar la última actuación llevada a cabo, ya en este siglo XXI. Se trata de la trasformación llevada a cabo por el innovador arquitecto Patrick Bouchain en la vieja fábrica de La Conditione Publique, que hoy es un moderno y dinámico centro cultural.

“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable.”

-George Bernard Shaw-

El patrimonio histórico de Roubaix

Sin embargo, durante una visita a esta ciudad francesa también se pueden visitar otros edificios sin tantas transformaciones. Especialmente destacables son dos iglesias de estilo neogótico, la de San José y la de San Martín. Esta última, fue una de las primeras que se construyó en ese estilo en el país.

Iglesia de San Martín de Roubaix
Iglesia de San Martín – graham chandler / Flickr.com

Y también hay que mencionar el ayuntamiento. Se trata de una obra levantada en 1911, por el arquitecto Victor Laloux. Casualmente, el mismo que construyó la estación parisina original, de manera que el Museo de Orsay comparte sus dos arquitectos principales con edificios de Roubaix: su creador en el consistorio y su reformador en La Piscine.

Más lugares de interés en Roubaix

Hay otros lugares interesantes en la ciudad, como es el caso del Parque Barbieux y sus 30 hectáreas de ajardinamiento de estilo inglés. O también es posible embarcarse en recorridos fluviales por el Canal de Roubaix que se creó en el siglo XIX para abastecer de agua a las fábricas textiles.

Pero todos los aficionados al ciclismo estaréis diciendo ¿y el velódromo? Sí. En Roubaix está uno de los velódromos más famosos del mundo. Todavía, y desde que se construyó en 1936, continúa acogiendo anualmente el final de la carrera Paris-Roubaix, la carrera clásica de primavera más dura y prestigiosa del ciclismo en ruta, por sus condiciones meteorológicas y por su trazado plagado de tramos de adoquinado.

Categorías: Destinos Etiquetas:
Te puede gustar