El Real Monasterio de Guadalupe, una joya cacereña

· 22 septiembre, 2018
Declarado Patrimonio de la Humanidad, este monasterio muestra una hermosa mezcla de estilos, además de que ha sido testigo de acontecimientos históricos de relevancia.

Cáceres es una provincia llena de entornos naturales maravillosos y monumentos dignos de mención. Pero uno de los mayores tesoros cacereños es, sin duda, el Real Monasterio de Guadalupe. Si estás planificando un viaje a Extremadura y quieres ver una de sus construcciones más importantes, quédate con nosotros.

El Real Monasterio de Guadalupe, una maravilla

El Real Monasterio de Guadalupe es una joya arquitectónica que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1993. Los estilos artísticos que podemos observar tanto en el exterior como en el interior del monasterio son muy diversos. De hecho, mezcla gótico, renacentista, mudéjar, barroco y neoclásico.

Ubicación

Real Monasterio de Guadalupe
Monasterio de Guadalupe

El Real Monasterio de Guadalupe, o Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, se encuentra en el pueblo del que toma nombre. Esta bonita localidad se sitúa al este de la provincia de Cáceres, a 120 kilómetros de la capital provincial, muy cerca ya de la frontera con Castilla-La Mancha.

Una vez en Guadalupe, llegar a su monasterio no entraña ninguna dificultad. Se encuentra en el centro histórico del pueblo. Dado el pequeño tamaño de esta localidad, puedes dejar el coche a la afueras. Así podrás disfrutar de su arquitectura típica y ver el Ayuntamiento, el arco del Tinte y el Hospital de Mujeres.

Y una vez que hayas disfrutado de las joyas de Guadalupe, cerca puedes descubrir entornos naturales de un gran valor ecológico. Es el caso del Geoparque Villuercas-Jara o del Parque Nacional de Monfragüe.

Historia

Fue a finales del siglo XIII cuando se comenzó la construcción del monasterio. En sus inicios, el monumento solamente era una pequeña y humilde ermita, levantada en el lugar en el que según la tradición se había aparecido la Virgen.

En los siglos siguientes el monasterio se fue ampliando, convirtiéndose en la magnífica construcción que hoy podemos visitar. Una construcción que fue escenario de hechos históricos. Aquí se reunió Cristóbal Colón con los Reyes Católicos para solicitar financiación y aquí volvió par agradecer el descubrimiento de nuevas tierras.

Sin embargo, tras la desamortización el monasterio cayó en el abandono, hasta entrado el siglo XX, cuando comenzaron obras de restauración que le devolvieron todo su esplendor.

La leyenda

Real Monasterio de Guadalupe
Real Monasterio de Guadalupe

La leyenda del Real Monasterio de Guadalupe está ligada, como su nombre indica, a la Virgen de Guadalupe. Cuenta la leyenda que hacia 714, huyendo de una invasión de Sevilla hacia el terreno que hoy en día es Extremadura, unos clérigos que llevaban consigo una imagen de la Virgen la enterraron para protegerla.

Tiempo después, un pastor llamado Gil Cordero salió en búsqueda de una de sus vacas. Cuando halló a la vaca y vio que estaba muerta decidió aprovechar su piel. De esta manera, cuando el pastor le hizo la señal de la cruz al animal y se levantó, la Virgen se le apareció.

Ella le encomendó excavar en ese lugar para encontrar su imagen y así, construir una ermita que años más tarde se convertiría en monasterio y santuario.

Arquitectura

Claustro mudéjar del Real Monasterio de Guadalupe
Claustro mudéjar – Carlos Sánchez / Flickr.com

El Real Monasterio de Guadalupe pasó por tres etapas diferentes. La primera en el siglo XIII, el comienzo de la ermita con un estilo primitivo. Más tarde, en el siglo XIV, reina el arte mudéjar, que se aprecia en uno de sus claustros. Y, finalmente, a partir del siglo XV, se perciben influencias góticas, por ejemplo, en la fachada de la iglesia.

En su interior se encuentran numerosas capillas y espacios de una belleza arquitectónica increíble. Las influencias de las escuelas francesa e inglesa se pueden observar en los estilos de los ornamentos.

Uno de los grandes tesoros es el camarín de la Virgen, de planta octogonal y estilo rococó. Y no debes irte del monasterio sin visitar sus museos. Aquí podrás recorrer uno dedicado a los bordados, otro de libros miniados y uno más dedicado a la pintura y escultura, con obras de El Greco, Zurbarán y Goya, entre otros.

Cáceres es una provincia conocida por sus bellos paisajes naturales y sus monumentos, y uno de los más hermosos es este Real Monasterio de Guadalupe. Merece la pena conocerlo y dejarse llevar por su belleza.