Razones para enamorarse de Gijón

Armando Cerra 28 julio, 2016

Gijón es la gran ciudad de la costa cantábrica en el Principado de Asturias. Es decir, si hablamos del mar Cantábrico en el territorio asturiano, ya habría una razón para enamorarse de la urbe gijonesa, porque sus playas son uno de sus emblemas. Pero en Gijón hay mucho más que descubrir, y ahora os lo vamos a presentar.

Llegar a Gijón

No es nada difícil llegar hasta las calles de Gijón, ya que está perfectamente comunicada tanto por carretera como por tren, además de que posee su puerto marítimo y el aeropuerto de Ranón está más o menos a media hora de la ciudad. Es decir, no hay excusas para no hacer una escapada, aunque sea breve, a esta ciudad.

Lo que enamora de Gijón

1. Las playas gijonesas

Playa de San Lorenzo en Gijón
Playa de San Lorenzo – villorejo

Cualquier época del año es buena para hacer este viaje hasta la ciudad asturiana. Pero si se hace en verano será posible disfrutar de las playas de Gijón, sobre todo de la dos principales y que están casi unidas al centro. Son las playas de San Lorenzo y la de Poniente. No obstante, hay otras más pequeñas y menos populosas que también pueden cuadrar con tus gustos. Son las playas de La Cagonera, El Rinconín o Peñarrubia.

2. El centro de Gijón

Entre las dos playas mayores que hemos nombrado, la de San Lorenzo y la de Poniente, se despliega el casco histórico. Un conjunto de calles estrechas, en muchos casos peatonales, y que siempre están llenas de encanto y dinamismo, como por ejemplo la muy comercial calle Corrida.

Gijón
Gijón – Manuel / Flickr.com

Pero en toda esta zona, además de comprar, hay que aprovechar para comer, ya que abundan las sidrerías para degustar y saciarse con la contundente pero exquisita gastronomía asturiana. En esos platos hay que mencionar la propia sidra que da nombre a este tipo de establecimientos. Además la fabada, los quesos, y también el pescado y el marisco.

Unos productos del mar que a Gijón llegan muy frescos gracias al puerto pesquero que forma parte del propio centro de la ciudad, y por el que merece la pena darse un paseo.

Puerto de Gijón
Puerto de Gijón – dvoevnore

Pero además de pasear, comprar y comer hay que descubrir el interesante patrimonio del centro de la ciudad. En él destacan lugares como la iglesia de San Pedro, el Ayuntamiento, la moderna casa de La Escalerona, el Teatro Jovellanos o el Palacio de Revillagigedo, reconvertido en un interesante centro de arte.

“Un viajero sabio nunca desprecia a su propio país.”

-Carlo Goldoni-

3. Más arte en Gijón

Elogio del Horizonte en Gijón
Elogio del Horizonte – Quintanilla

Además de estos monumentos, también hay otros enclaves artísticos en la ciudad. Y uno de ellos alcanza el renombre internacional, ya que se trata de la monumental escultura de hormigón que Eduardo Chillida colocó al borde del mismo mar Cantábrico y cuyo nombre ya nos indica cómo se integra en ese paisaje de acantilados marinos: Elogio del Horizonte.

4. Museos de lo más variado

Volviendo a las calles del centro nos podemos encontrar con el Museo Rajola, donde se expone la obra del destacado artista local Juan Rajola, pero si seguimos caminando y salimos del centro tendremos la oportunidad de llegar a dos museos bien distintos.

En un caso, dirección al estadio del Molinón podremos acercarnos hasta el Museo del Pueblo de Asturias de carácter etnográfico. Pero dentro de esa instalación hay una parte de lo más curiosa: se trata del Museo Internacional de la Gaita, dedicado a este instrumento que une pueblos de muchas partes del mundo.

Andenes del Museo del Ferrocarril de Asturias
Museo del Ferrocarril de Gijón – Nils Öberg / commons.wikimedia.org

Mientras que si nos vamos hacia la Playa de Poniente, podemos llegar a la estación de tren, y muy cerca de ella se encuentra un amplio Museo del Ferrocarril, que es de lo más interesante para grandes y pequeños.

Y también el público de todas las edades puede acudir hacia la citada playa y en uno de sus extremos se encuentra el Acuario. Otro más de lo muchos atractivos que hacen que sea fácil enamorarse de Gijón.

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