Conoce Port de la Selva, un precioso pueblo costero de Girona

Patricia 3 septiembre, 2017

La Costa Brava es uno de los enclaves más bellos de toda España. Y no es para menos, sus playas y calas son de ensueño. Además, cuenta con un rico patrimonio histórico y cultural. Port de la Selva es uno de los municipios de la costa de Girona más encantadores y atractivos.

Port de la Selva, marinero y turístico

Para empezar, hay que señalar que Port de la Selva está ubicado en la comarca gerundense del Alto Ampurdán. Más concretamente, en la costa norte de cabo de Creus. Se trata de un municipio con una gran tradición pesquera, aunque con el tiempo el turismo haya ido provocando un descenso de esta actividad.

Vista de Port de la Selva
Port de la Selva – Jean Luc HEBERT / Flickr.com

Los inicios de Port de la Selva como localidad turística hay que buscarlos a principios del siglo XX. Fue en los años 20 cuando un grupo de intelectuales descubrió el pueblo. Desde entonces, su belleza y su magia han ido conquistando el corazón de cada vez más visitantes. Ahora tú también tienes la posibilidad de descubrir sus secretos. ¿Te los vas a perder?

“Un viajero sin observación es un pájaro sin alas.”

-Moslih Eddin Saadi-

Qué visitar en Port de la Selva

Port de la Selva alberga diversos monumentos de visita obligada. El mayor atractivo es el Monasterio de Sant Pere de Rodes, un conjunto monumental de enorme belleza. Es Bien Cultural de Interés Nacional y está situado en lo alto de una montaña desde la que se puede ver el mar.

Monasterio de Sant Pere de Rodas en Port de la Selva
Monasterio de Sant Pere de Rodas – funkyfrogstock

Arquitectónicamente, es de estilo románico y está formado por la iglesia, las sacristías, el campanario, el claustro, las dependencias convencionales para vivir y el palacio del abad.

Una de sus esculturas, la imagen de Sant Pere, fue trasladada al interior de la iglesia de Santa María de les Neus, construida durante la primera mitad del siglo XX. Consta de una planta de cruz latina y en su interior destaca un altar mayor en forma de trapecio.

Igual de interesante es el castillo de Verdera, cuyas ruinas sirven de refugio para diversas aves que han construido en ellas sus nidos. Y es que la fortificación resta mucho de parecerse a lo que era inicialmente. Aun así, destaca la torre central de planta rectangular y las murallas con siete torres.

Algo alejados del municipio también están algunos restos megalíticos, como los dólmenes de las Mores Altas o el paradolmen de la Pallera. También verás varios restos de la arquitectura popular (el horno de baldosas de Canavall o el horno del Corral de la Almeda, entre otros).

Qué hacer en Port de la Selva

Port de la Selva
Port de la Selva – Pilar Andreu Rovira

Una vez visitados los monumentos anteriores, Port de la Selva ofrece otras alternativas, empezando por las rutas de senderismo. Una de las más recomendables es la del Camino de Ronda, recorrido que bordea el litoral de la Costa Brava y que permite disfrutar de la belleza paisajística de esta zona costera.

El Camino de Ronda se puede iniciar y finalizar en diferentes puntos, pero partiendo de Port de la Selva, un buen itinerario es el que transcurre dirección a Llançà. Ambos municipios solo están a dos horas de distancia, pero los más perezosos siempre pueden recorrerlo en coche.

Sea de una forma u otra, se debe pasar por el faro de s’Arenella, desde el cual se contemplan las últimas estribaciones de los Pirineos sobre el mar. Una imagen de enorme belleza.

Las playas de Port de la Selva

Cala en Port de la Selva
Port de la Selva – Gitanna

No estaríamos hablando de Port de la Selva si no nombramos sus playas. Algunas son de arena, como Platja D’en Robert o Platja Port De La Vall. Pero otras son de grava (Platja Dels Vaquers, Platja La Ribera) o de guijarros (Platja El Pas). También hay múltiples opciones respecto a las calas: Cala Prona, Cala Torta, Cala Tamariua…

Para los que quedarse todo el día tirados en la playa no entra en sus planes, aquí se puede practicar esquí acuático, natación o remo. Actividades que se pueden realizar perfectamente en un mar que se muestra habitualmente tranquilo. También es idóneo para la práctica del windsurf, sobre todo cuando sopla la tramontana.

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