El Bajo Ampurdán, pueblos y paisajes para descubrir

El Bajo Ampurdán, o Baix Empordá en catalán, es una de las zonas de la provincia de Girona que seducen a todo aquel que llega hasta allí y pasa unos días de vacaciones. Un territorio donde se disfruta tanto de la Costa Brava más agradecida como de un interior serrano a la sombra de los Pirineos. En fin, un magnífico destino hacer una escapada.

Recorrer el Bajo Ampurdán

Lo ideal para visitar este territorio es disponer de un vehículo propio (o de alquiler) para así ir recorriendo los pueblos y paisajes del Bajo Ampurdán a nuestro antojo, parando allí donde creamos conveniente, haciendo las fotos más inesperadas, descubriendo masías que guardan la esencia de las tradiciones catalanas y entrando a restaurantes donde nos daremos auténticos banquetes gastronómicos.

No obstante, aquí os vamos a recomendar varios lugares que consideramos que son imprescindibles de visitar durante unas vacaciones por esta comarca de Girona.

1. Calella de Palafrugell

Calella de Palagrugell en el Bajo Ampurdán
Calella de Palagrugell – peresanz

Sin duda alguna, este es uno de los pueblos con más encanto del Bajo Ampurdán, y en general de toda Cataluña. Un pueblo donde se puede tomar pescado capturado ese mismo día de buena mañana, y que como homenaje los turistas se come en los distintos restaurantes que abren sus comedores al mismo mar Mediterráneo.

Calella es un lugar para pasear, sentarse a contemplar el mar, tomar algo y, sobre todo, leerse algún pasaje escrito por Josep Pla, el escritor catalán por antonomasia que nació por aquí en el año 1897.

“Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas.”

– Josep Pla –

2. Palamós

Hemos citado la gastronomía y la pesca. Pues bien, si hablamos de esos asuntos en el Bajo Ampurdán, inmediatamente hemos de nombrar a Palamós, su puerto pesquero y su lonja de pescado. Y es que ahí se vende uno de los manjares más exquisitos que podemos degustar en esta zona: la gamba de Palamós.

3. Pals

Pals en Girona
Pals – unkyfrogstock

Ahora nos vamos a adentrar hacia el interior del Bajo Ampurdán. Allí nos espera el hermoso pueblo medieval de Pals. Todo un conjunto de construcciones en piedra, con la iglesia parroquial de San Pedro a la cabeza. Por un lado, está excelentemente conservado tras siglos de historia, y por otro, parece mimetizarse a la perfección con ese suave paisaje ondulado que representa el paso de los Pirineos al Mediterráneo.

4. Peratallada

Calle de Peratallada
Peratallada – Joan Grífols / Flickr.com

Otro pueblo que nos propone un viaje en el tiempo es Peratallada, perteneciente al municipio de Forallac. Un consejo, si lo queréis visitar os recomendamos llevar un buen calzado para caminar sin problemas por sus calles empedradas. Es lo más cómodo para disfrutar de sus lugares más emblemáticos como es el castillo del siglo X, la Torre del Homenaje, la iglesia de San Esteban ya del siglo XIII, o el Palacio de Peratallada, construido un siglo después.

5. Begur

Begur en Bajo Ampurdán
Begur – Boris Stroujko

Retornamos a orillas del mar y llegamos a Begur, en cuyo municipio nos podemos bañar en ocho playas y calas. Algunas muy cerca de la población, como Sa Riera, otras nudistas como Illa Roja, alguna de difícil acceso como Sa Tuna, otra tan larga como la de Racó y otras auténticas bellezas naturales como playa Fonda, la de Fornells, Aiguafreda o la de Aiguablava.

6. Playa de Aro

Y podemos acabar el recorrido en Playa de Aro, un buen exponente de la evolución que ha sufrido la Costa Brava en los últimos tiempos. Esta población, hasta hace unas décadas, fue un pequeño pueblo de pescadores y hoy es un buen lugar para alojarse y tomarlo como base de operaciones durante unos días por el Bajo Ampurdán, ya que aquí se cuenta con todo tipo de servicios.

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