La parroquia de San Miguel de Allende

La parroquia de San Miguel de Allende es una construcción verdaderamente interesante, tanto por la adaptación tan particular que hizo de una catedral europea, como por la historia que le dio origen.
La parroquia de San Miguel de Allende

Escrito por Edith Sánchez, 29 julio, 2021

Última actualización: 29 julio, 2021

La población de San Miguel de Allende se encuentra ubicada en el área central del estado de Guanajuato. Es considerado uno de los pueblos más bellos de México y sin duda uno de los más interesantes para los amantes del arte y la historia. Pero lo que más llama la atención de este lugar es la parroquia de San Miguel de Allende.

No se trata solo de una monumental obra de arquitectura, sino de la historia que hay detrás de su edificación. Es un relato de frustración, perseverancia, arte, humildad y sueños imposibles; representa una página de la cultura mexicana.

Algunas distinciones

Distinciones de la parroquia de San Miguel de Allende
Gracias a sus fuentes termales y encantadora arquitectura colonial, San Miguel de Allende es un destino turístico de referencia en México.

En 2002 la ciudad de San Miguel de Allende fue declarada Pueblo Mágico y en 2008, Patrimonio cultural de la Humanidad por la Unesco. Las distinciones obedecieron a la contribución cultural y arquitectónica de México.

Esta población se conoció como San Miguel el Grande hasta 1826, cuando se modificó su nombre por el de San Miguel de Allende para honrar al héroe nacional Ignacio Allende. Él fue uno de los líderes durante la Guerra de Independencia de México.

Además, para esta misma fecha, San Miguel de Allende recibió el título de Monumento Histórico por parte del Gobierno mexicano. A partir de 1950 este lugar se convirtió en un destino turístico, sobre todo por sus fuentes termales y su bella arquitectura colonial.

Historia

Quienes visitan la población de San Miguel de Allende en Guanajuato no pueden quedar más que maravillados con la construcción de la parroquia de San Miguel Arcángel. Sus enormes torres destacan desde lo lejos en este pueblo repleto de magia.

Esta iglesia es la más reconocida de toda la región y como el ave fénix ha resurgido varias veces de entre sus cenizas. La más simbólica y representativa fue la que hiciera un mampostero de oficio y habitante del pueblo que soñaba con ser arquitecto.

La historia de la parroquia de San Miguel de Allende se inicia en 1542 con el monje franciscano Fray Juan de San Miguel, quien fundó la villa de San Miguel El Grande. Por este motivo existe un monumento frente a la iglesia que recrea al sacerdote brindando consuelo a un indígena.

Para el año de 1555, se edificó la parroquia de San Miguel Arcángel. Sin embargo, debido a fallas estructurales, terminó derrumbándose. Esto condujo a un nuevo diseño de estilo barroco y plateresco, y a su posterior reconstrucción en el año de 1709.

Esta nueva versión estuvo a cargo del arquitecto Marco Antonio Sobrarías, después de más de 150 años de total abandono. El nuevo templo se convirtió de forma rápida en el más importante centro de la fe católica de toda la zona.

El sueño de Zeferino Gutiérrez Muñoz

Con el paso del tiempo se evidenció un gran deterioro del edificio, lo que motivó la intervención del obispo de entonces. La tarea de reconstrucción de la fachada de la parroquia de San Miguel de Allende recayó sobre el mampostero Zeferino Gutiérrez Muñoz, a petición del obispo.

Zeferino era un albañil de oficio, de ascendencia indígena, que siempre había soñado con ser arquitecto. Sin embargo, su origen humilde y las condiciones económicas nunca le fueron favorables.

Aun así, albergaba en su corazón la esperanza de que algún día su propósito se hiciera realidad. Mientras tanto, había creado un prestigio bien merecido entre la comunidad por encargos de diverso tipo que despertaban la admiración y respeto por su trabajo.

Un arquitecto empírico

Zeferino tenía el hábito de coleccionar postales de todos los lugares del mundo, pero le atraían de forma especial, las de construcciones emblemáticas del continente europeo. Era de estas postales de donde sacaba parte de sus ideas para implementarlas luego en las construcciones que realizaba.

De cierta forma, era una especie de arquitecto empírico que influenciado por algunos estilos realizaba construcciones con un sello personal. Para Zeferino Gutiérrez Muñoz su mayor y más valiosa posesión estaba representada en las postales que conservaba como su mayor tesoro.

Por lo tanto, el proyecto de restauración de la iglesia de San Miguel de Allende no iba a ser la excepción a su trabajo. Se dispuso a analizar en compañía de sus postales cual sería la mejor opción.

La culminación de la parroquia de San Miguel de Allende

La culminación de la parroquia de San Miguel de Allende
La principal inspiración de Zeferino Gutiérrez Muñoz para la parroquia de San Miguel de Allende fue la Catedral de Colonia, Alemania.

Sus noches no fueron tranquilas y cuando lograba por fin dormir, soñaba con columnas enormes, arcos espigados y fachadas estilizadas. Hasta que se decidió por una postal en la que aparecía la Catedral de Colonia, ubicada en Alemania.

A la parroquia de San Miguel de Allende, Zeferino decidió añadirle arcos ojivales, agujas y nichos con varias esculturas estilizadas y columnas exquisitas. El material de construcción fue extraído de una cantera rosa ubicada a los pies del volcán de Palo Huérfano.

Luego de 10 años de trabajo intenso, Zeferino culminó su labor e hizo entrega del fruto de su trabajo en 1890. En 1916, Zeferino Gutiérrez Muñoz moriría como una víctima más de una epidemia de tifo durante la revolución mexicana.

El legado

A la gran obra de Zeferino le llovieron multitud de críticas, sobre todo, provenientes del campo académico e histórico. Pese a todo, también hubo quienes se sintieron satisfechos y se desbordaron en elogios con el resultado final.

Tal vez quien mejor supo condensar la esencia de este trabajo fue el especialista en arquitectura Guillermo García, quien afirmó: “le faltan 20 metros de altura y le faltan cientos de toneladas para alcanzar la esbeltez ojival, pero es encantadora en su candidez. La parroquia de San Miguel simboliza el talento nuestro para nacionalizar los estilos”.

Hoy la parroquia de San Miguel de Allende es un ícono inconfundible de la ciudad, admirado por los que la visitan. Pero también es símbolo del esfuerzo humano en cabeza de un ser humilde que soñaba con ser creador.

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  • Checa-Artasu, M. (2020). Una reinterpretación mexicana del neogótico: la torre parroquial de San Miguel de Allende, Guanajuato. In B. Borngässer & B. Klein (Ed.), Neugotik global – kolonial – postkolonial (pp. 185-198). Frankfurt a. M., Madrid: Vervuert Verlagsgesellschaft. https://doi.org/10.31819/9783964569363-014