Organización del Imperio británico en la India

La India fue el territorio colonial más valorado del Imperio británico. Exploramos cómo fue la organización territorial de esta parte del Imperio.
Organización del Imperio británico en la India
David Díaz

Escrito y verificado por el historiador David Díaz.

Última actualización: 21 julio, 2019

El Imperio británico en la India se empezó a organizar a finales del siglo XVIII. El 2 de agosto de 1858, tras la rebelión de la India o motín de los cipayos, el Parlamento del Reino Unido aprobó la Government of India Act. Este fue el inicio del periodo conocido como Raj Británico o Gobierno directo de la India, que duró desde 1858 hasta 1947.

Con la Government of India Act se buscó liquidar el gobierno de la Compañía Británica de las Indias Orientales, que, por auspicio del propio Parlamento británico, gobernaba la India Británica. Con esta ley se transferían las funciones de gobierno directamente a la Corona.

Esta parte del Imperio británico en la India incluía los territorios que hoy pertenecen a República de India, República Islámica de Pakistán, República Popular de Bangladesh y Birmania. En este artículo vamos a exponer algunas de las características de la organización de ese Imperio británico en la India.

India, la joya de la Corona británica

Palacio de Mysore en la India
Palacio de Mysore – Keith Cuddeback / Flickr.com

La colonización británica en la región empezó en el año 1780. A partir de ese momento se establecieron dos sistemas de dominación diferenciados: uno directo y otro indirecto. El directo se ejerció sobre la zona más poblada y consistía en una forma de gobierno británico directo.

Los territorios donde se ejercía esta forma de gobierno fueron denominados ‘las provincias’. A principios del siglo XX había ocho grandes provincias administradas por un gobernador o teniente gobernador. También había cinco provincias de menor importancia gobernadas por un comisionado jefe.

El otro sistema de dominación consistía en un tipo de gobierno indirecto a través de los príncipes hindús. Estos eran los denominados estados principescos. Estos eran más de 500 y eran muy desiguales entre sí, tanto a nivel territorial como de riqueza.

Este sistema se establecía cuando el marajá o príncipe hindú reconocía la preeminencia de los británicos. Cuando esto sucedía, los británicos dejaban al príncipe en el poder como un colaborador del gobierno británico.

De este modo, el estado principesco se convertía en un protectorado. En él, el príncipe gobernaría el territorio, pero los británicos se encargarían de la defensa y las relaciones exteriores.

Organización del Imperio británico en la India

Mapa del Imperio británico en la India
Mapa del Imperio en 1909 – Edinburgh Geographical Institute / Wikimedia Commons

Después de la rebelión de la India, con la Government of India Act, se modificó la forma en que se debía gobernar el territorio. En este momento se estructuraría en tres niveles. Un gobierno imperial en Londres, un gobierno central en Calcuta y presidencias en los gobiernos locales.

De este modo, en Londres se creó una Secretaría de Estado, que era la encargada de dar instrucciones al gobierno central de Calcuta. Por otro lado, también se conformó un consejo a quien se debían consultar todas las políticas que se querían implementar en la India.

A través de este sistema de doble gobierno se pretendía, mediante el asesoramiento del consejo, suavizar los excesos en la política imperial. En la realidad, esto no tuvo ningún efecto, ya que la Secretaría tenía capacidades para tomar decisiones de forma unilateral.

Desde Calcuta, el gobernador general, conocido también como el virrey, asumía la administración del territorio. Este estaba asistido por un consejo ejecutivo y otro legislativo. Por debajo del gobierno central se encontraban los gobernadores provinciales y oficiales de distrito. Estos cargos eran directamente designados por el virrey.

En el momento en que el dominio de la India pasó directamente a manos de la Corona británica, Londres respetó los tratados que ya existían con los príncipes locales anteriores de la rebelión. De este modo, el 40% del territorio permaneció bajo ese gobierno indirecto encabezado por líderes de diferentes etnias y religiones (islámicos, hindues, sikh, etc.).

Efectos de la colonización en la organización social

Por debajo de los altos funcionarios y príncipes locales se conformó un sistema burocrático cuyos puestos fueron ocupados por población local. Con las fuerzas de seguridad, policía y ejército sucedió lo mismo. Las tropas estaban formadas por población nativa y la oficialidad era británica.

Victoria Memorial en Calcuta
Victoria Memorial en Calcuta – Bhagavatheesvaran / Wikimedia Commons

Las élites indígenas ocuparon los puestos de funcionarios locales. Sobre ellos, los británicos, emprendieron una misión ‘civilizadora’. Esta misión se nutría del discurso colonialista occidental basado en las diferencias de razas, donde las razas superiores debían educar a las inferiores.

Así, se emprendieron diversos proyectos que tenían como finalidad educar a las élites locales en los valores y costumbres de la sociedad occidental. Esta política educacional fue la condena del Imperio británico en la India, ya que de los miembros de estas élites, educados muchos en Europa, surgieron los líderes de la independencia.

Estos sujetos vivían una paradoja. Eran miembros de la élite y recibían una formación propia de esta, pero, a la vez, experimentaban la subordinación del orden colonial. Por tanto, pese a ser parte de las élites siempre serían considerados ciudadanos de segunda.

Por debajo de estas élites emergió una nueva clase media urbana. Era pequeña, pero asumió un papel central en la generación de cambios en el orden colonial. Asumían la realidad de su atraso tecnológico frente a los ingleses, pero nunca consideraron que su cultura fuera inferior, al contrario, consideraban que era superior a la de los británicos.

La dominación británica fue conformando una trama social más compleja, se trastornaron los modos de producción y las relaciones económicas. Esto ayudó a que se gestara un nacionalismo hindú que denunciaba el sangrado que estaba produciendo el régimen colonial británico en la India.