Orange, una ciudad francesa con un teatro romano único

· 27 agosto, 2018
Orange tiene un origen romano, por ello buena parte de sus monumentos son de aquella época, entre ellos un teatro muy especial.

Muy próxima a la famosa Costa Azul de Francia se encuentra Orange, una ciudad francesa con mucha historia bajo sus cimientos. Durante buena parte de la historia fue la capital del principado de Orange, denominada por muchos “la ciudad de los Príncipes”. ¿Te gustaría saber por qué? ¿Te animas a visitarla? ¡Seguro que te encanta!

Orange es uno de los pueblos de Francia que más se dedica a la viticultura. Esto significa una cosa: sus alrededores estarán rodeados de preciosos viñedos y de un paisaje impresionante. Naturaleza, sol e historia se unen en este lugar para mostrarnos un sinfín de encantos.

Orange, ¿por qué es tan especial?

Plaza de Orange
Orange

Hablamos de una pequeña ciudad que se encuentra en pleno valle del Ródano. Fue fundada por los soldados romanos sobre el año 30 a.C. con el nombre de Arusio.

Por estar al sur de Francia y relativamente próxima a Roma, se convirtió en una ciudad hermanada con el Imperio desde pocos años después de su fundación. Debido a esta influencia romana, la mayor parte del patrimonio histórico del municipio es de aquella época.

Tras la desaparición del Imperio romano y ya en la Edad Media, se convirtió en un condado que va pasando de generación en generación. Hasta que llegue el siglo XVI y el último conde haga que Orange quede en manos de Guillermo I de Nassau, príncipe de Orange, a quien deben su nombre, procedente de la actual Holanda.

Este momento fue muy importante para la historia del municipio, ya que al estar el pueblo bajo el dominio holandés, había una amplia presencia de protestantes que se hicieron fuertes en Orange durante las cruzadas de los siglos XVI y XVII.

No será hasta en 1703 cuando Luis XIV expulsa a los protestantes y con el tratado de Utrecht la ciudad pasa a estar bajo el dominio de la corona francesa.

Todas estas pinceladas de la historia de Orange nos dejan clara una cosa, que aunque sea el mismo escenario, por él han pasado imperios, pueblos y personajes de gran poder: romanos, condes, protestantes… Y todo ello influye considerablemente en la ciudad.

Qué ver en un día en Orange

Como ya te hemos dicho, la influencia de Roma afectó a Orange hasta el punto de que todo cuanto podemos ver de ella son restos del Imperio romano. Algunos de los lugares más destacados son los siguientes:

Teatro romano

Teatro romano de Orange
Teatro romano de Orange

Se trata de un monumento romano muy especial, ya que es el único de Europa que mantiene intacto el muro del escenario. Solo dos más, en Siria y Túnez, también lo mantienen. Muy bien conservado, es Patrimonio de la Humanidad.

Se construyó durante el siglo I d.C. y se utilizaba para transmitir la cultura romana. A él podían asistir un total de nueve mil espectadores para presenciar espectáculos de danza, teatro o acrobacias.

El teatro romano sigue teniendo vida artística. Acoge cada año el Festival de Aviñón donde durante el verano se exhiben obras muy diversas. También el Festival Lírico de Orange y el Festival Romano, en septiembre.

Arco del triunfo de Orange

Arco del Triunfo de Orange
Arco del Triunfo de Orange

Al igual que el teatro, se construyó durante el siglo I d.C. en una de las entradas a la ciudad, junto a la muralla. Se encuentra al norte del teatro a un kilómetro caminando. Puede que al pensar en arcos del triunfo en Francia la imaginación vuele hasta el de París. Pero este de Orange es único en algo: ha soportado de pie dos mil años de historia.

Por su arquitectura, algo diferente al resto de arcos romanos, podría significar que fue uno de los primeros que se construyeron en el Imperio debido a que el arco central es más grande que los dos laterales. Algo que no se suele ver en todos los arcos que se realizaron después. ¿Estarían haciendo las primeras pruebas los romanos en él?

Otros monumentos

Catedral de Notre Dame de Orange
Catedral de Notre Dame – Marcel Musil / Flickr.com

Además de las dos joyas de Orange, puedes visitar la catedral de Notre Dame, impresionante por dentro. También puedes ver la plaza de Georges Clemenceau, junto al ayuntamiento. Pero sobre todo, aprovecha la visita para perderte por sus calles, estrechas y de piedra, y siente que viajas en el tiempo.

Por último, para finalizar tu visita, te aconsejamos ir hasta la colina de San Eutropio para disfrutar de unas vistas fabulosas de la ciudad. Allí, además, podrás ver las ruinas del castillo donde habitaron los Príncipes de Orange, junto a otros restos romanos.

Estas son las mejores actividades que puedes hacer durante tu viaje por Orange. Pasea, disfruta y empápate de un ambiente que no podrás vivir en cualquier otro lugar de Europa. ¡Siéntete afortunado de ello!