Navaluenga, una increíble piscina natural en Ávila

En Castilla y León, en la provincia de Ávila, Navaluenga es un precioso destino para una escapada de fin de semana. Está muy cerca de Madrid, a apenas 100 kilometros, y es perfecto para huir del calor gracias a sus magníficas piscinas naturales ¿Quieres saber más?

Navaluenga: un entorno único

Situado en la vega del valle del Alberche y en las estribaciones de la Sierra de Gredos, Navaluenga está atravesada por el río Alberche de oeste a este. A su paso por la localidad sus aguas forman piscinas naturales que comienzan por encima del Puente Viejo y continúan por debajo del llamado Puente Nuevo.

Navaluenga
Navaluenga – Senderismo Sermar / Flickr.com

Al sur de Navaluenga podemos encontrar la Sierra del Valle. En ella nacen varias gargantas por las que discurren aguas cristalinas. Gargantas como las del Rollar, Raios o la Cabrera, entre otras. Son perfectas para practicar senderismo entre paisajes maravillosos de prados, huertas y bosques de castaños, nogales, fresnos y robles.

Y, si quieres ver algo realmente hermoso, no dudes en ir a la garganta de Peñaltar, con una altura de más de 1000 metros, un enclave agreste inolvidable. También son espectaculares las de Lanchamala y La Rubiera.

Además, te recomendamos que recorras la Reserva Natural Valle de Iruelas, un espacio protegido de 8440 hectáreas hogar de cientos de aves y compartido por tres términos municipales además de Navaluenga: El Tiemblo, El Barraco y San Juan de la Nava.

Las piscinas de Navaluenga

Piscinas de Navaluenga
Piscinas de Navaluenga – Sergio Alcántara / Flickr.com

En ese entorno maravilloso te puedes dar un refrescante baño. Navaluenga es conocido por sus fantásticas (y frías) piscinas naturales. Pocas veces podrás bañarte en un lugar tan hermoso y a la sombra de un magnífico puente románico. Y no solo bañarte, por sus dimensiones, también puedes practicar algo de piragüismo.

En sus orillas cubiertas de césped encontrarás, además, un lugar perfecto para tumbarte y relajarte al fresco. Y no solo eso, sino que cuenta con los servicios básicos para la comodidad de los bañistas. También hay una zona habilitada para que se puedan bañar las mascotas.

“El arte del descanso es una parte del arte de trabajar.”

-John Steinbeck-

Conoce Navaluenga a través de su patrimonio

Si bien la región fue poblada por los vettones y luego por los visigodos, los primeros documentos que hablan de Navaluenga como villa datan de fines del siglo XII. En ese momento formaba parte de la Orden Hospitalaria San Juan de Jerusalén. Como dato curioso, la palabra “Alberche”, que da nombre al valle que rodea el pueblo, proviene del árabe “al-birka” que quiere decir “el estanque).

Además de disfrutar del agua, durante tu estancia en Navaluenga no te puedes perder estos lugares de interés y atractivos dentro de su patrimonio:

1. Iglesia Parroquial Nuestra Señora de los Villares

Se construyó entre los siglos XIII y XIV y se convirtió en parroquia en 1466. Tiene cuatro arcos del siglo XV sostenidos por seis columnas decoradas con capiteles góticos y motivos vegetales. Además, alberga una pila bautismal románica del siglo XIII.

En el jardín de la iglesia puede verse la cruz del Cerrillo de San Marcos. Tiene escritura de estilo gótico y un sillar original en la base.

2. Puente románico

Puente románico de Navaluenga
Puente románico – Javier Usúa de la Peña / Flickr.com

Es el auténtico símbolo de la localidad y “guardián” de sus piscinas naturales. Se construyó en el siglo XVI gracias a las aportaciones de los pueblos que entonces formaban el concejo de Burgohondo. Construido con sillares de granito y con cuatro arcos, recuerda por su estructura los puentes romanos.

El objetivo de su construcción era facilitar el paso del ganado hacia la sierra, ya que el río suponía una enorme barrera. Para atravesarlo se debía pagar un portazgo. Hoy en día es de acceso exclusivamente peatonal.

3. Necrópolis medieval

Este yacimiento arqueológico data del siglo IX y está compuesto por 15 sepulcros, muy próximos entre sí. Este tipo de necrópolis era muy frecuente en las sierras de Ávila y pertenecía a una pequeña comunidad, una aldea dispersa entre la naturaleza.

4. Ermita de Nuestra Señora de la Merced

Se sitúa en el paraje “Las Erillas”, cerca del Camino Viejo de Burgohondo, y se cree que data del siglo XVII. Se edificó en mampostería, con muros embutidos. Desde el interior de esta ermita se canta “la despedida” durante la Procesión de los Romances cada Jueves Santo.

Categorías: Destinos Etiquetas:
Te puede gustar