Narbona, una bonita sorpresa en el sur de Francia

Adrián Pérez 2 junio, 2017

Narbona es una ciudad antigua, plagada de monumentos y envuelta en un ambiente acogedor y animado. Esta bonita ciudad del sur de Francia te invita a pasear por sus calles para descubrir su perfecta armonía entre historia y modernidad. La que antiguamente era parada obligada para viajeros y comerciantes, recibe hoy miles de visitantes, que sin dudarlo quedan cautivados por la bella Narbona.

Narbona, una preciosa ciudad

Narbona está en el departamento de Aude, en la región francesa de Languedoc-Rosellón. Se encuentra en una ubicación privilegiada sobre el litoral de una de las zonas más turísticas de Francia. Además del precioso casco urbano se puede disfrutar de sus cinco kilómetros de playa, el plan perfecto por si quieres visitarla en verano.

Catedral de Narbona
Narbona – leoks

Esta bella ciudad fue fundada en tiempos romanos. En sus inicios fue solo un campamento militar romano que luego se convirtió en plaza fija y que fue extendiéndose gracias a legionarios retirados que levantaban negocios en tierras aledañas.

Por Narbona pasaba la famosa Vía Domitia, trayecto que unía Italia con la península ibérica. Hubo un momento en que fue una extensa región bajo dominio romano que llegó a llamarse Narbonensis y que continuó en la Edad Media. Este último fue un período de esplendor bajo el mandato del arzobispado y más tarde de los vizcondes, tiempos que dejaron sitios maravillosos que podemos visitar todavía hoy.

“Los turistas no saben donde han estado, los viajeros no saben donde van.”

-Paul Theroux-

Qué no perderse en Narbona

1. Catedral de Narbona

Catedral de Narbona
Catedral -Alex Tihonovs

La Catedral de San Justo y San Pastor se encuentra dentro del conjunto monumental del Palacio de los Arzobispos de Narbona. Fue construida en el año 1272, aunque el claustro del sur de la catedral nunca se finalizó, pues era necesario demoler una parte de la muralla romana, algo que los cónsules nunca permitieron.

Fue construida en estilo gótico y cuenta con algunas torres que en su momento fueron defensivas para la ciudad. En su interior guarda un precioso órgano del siglo XVIII, las tumbas de los arzobispos de Narbona, la capilla de Nuestra Señora de Belén y su escultura gótica y unas vidrieras del siglo XIII. De interés también es su sala del Tesoro, que tiene un curioso fenómeno acústico.

2. El canal de la Robine

Canal de la Robine
Canal de la Robine – Oleg_Mit

El Canal de la Robine es un antiguo paso del río Aude que atraviesa la ciudad y conecta con el Canal du Midi. Ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad y cuenta con 32 kilómetros.

En el canal hay varios puentes, el más pintoresco es el Pont des Marchands. Se trata de un arco de piedra sobre el que se ha edificado y que viene a ser el último superviviente de los siete que se encontraban sobre la ciudad romana y la ciudad medieval. Actualmente es el único puente habitado en Francia.

3. El Palacio de los Arzobispos

Palacio de los Arzobispos de Narbona
Palacio de los Arzobispos – Picturereflex

De obligada visita es este conjunto que se encuentra adosado a la catedral. Cuenta con varias torres que vienen a ser su característica principal: la Torre Gilles Aycelin, de finales del siglo XIII; la Torre de San Marcial con su ancora ubicada en la entrada símbolo de los derechos feudales del arzobispo sobre la navegación por el litoral; y por último la Torre Madeleine del siglo XIII, que incluye un antiguo palacio de origen románico y uno nuevo de estilo gótico que data de entre los siglos XII y XIII.

Actualmente y desde el siglo XIX, además de la catedral, este palacio acoge al Ayuntamiento, el Museo de Arte y el Museo Arqueológico. Se puede subir a las torres Gilles Aycelin y Madeleine para admirar unas preciosas vistas del centro de Narbona, del canal y la comarca.

4. Plaza del Ayuntamiento

Passage de l'Ancré en Narbona
Passage de l’Ancré – thierry llansades / Flickr.com

Esta plaza se encuentra a continuación del Pont des Merchantes y en ella pueden encontrarse los restos de la antigua Vía Domitia, en el mismo estado que quedó a finales del siglo IV.

Hay una fuente en su centro y los restos están formados por algunas de las columnas romanas de la Vía Domitia. Esta plaza esta siempre muy animada y es una visita obligada en tu visita a Narbona. En ella se establece un mercado de productos ecológicos cada sábado por la mañana.

5. El Horreum Romano

Se trata de unas galerías subterráneas que datan del siglo I a.C, utilizadas por los romanos como almacenes de aceite y vino, gracias a la cercanía del antiguo mercado. En ellas se pueden encontrar restos de lápidas romanas y están ambientadas a como se supone que se veían en su época. Siguiendo el recorrido bajo 5 metros se puede llegar a Narbo Martius, capital de la provincia Narbonense.

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