Los impactantes misterios del cementerio de Colón en Cuba

Edith Sánchez · 11 mayo, 2019
El cementerio de Colón, declarado Monumento Nacional, es un singular espacio ubicado en La Habana. Por él pululan las leyendas y los misterios.

Aunque el nombre oficial es necrópolis de Cristobal Colón, todo el mundo le conoce como el cementerio de Colon, simplemente. Está ubicado en La Habana y fue declarado Monumento Nacional de Cuba. Tiene casi siglo y medio de existencia y es uno de los grandes atractivos de la isla.

El cementerio de Colón es una verdadera exposición de arte al aire libre. Su diseño arquitectónico y la gran cantidad de esculturas que alberga son sensacionales. Para no ir muy lejos, en la entrada hay un enorme monumento hecho en mármol de Carrara que representa las virtudes teologales.

Sin embargo, el cementerio de Colón no es solo una formidable construcción. También se trata de un lugar que alberga interesantes enigmas y tradiciones. Muchos lo visitan, precisamente, por ello. ¿Cuáles son los misterios que encierra? Aquí te contamos cinco de ellos.

La primera tumba del cementerio de Colón

Tumbas del cementerio de Colón
Cementerio de Colón

Resulta toda una ironía, pero la primera tumba en ser ocupada fue la de uno de los encargados de levantar el cementerio de Colón. Se trata de Calixto Aureliano de Loira y Cardoso, un arquitecto español. Fue quien ganó el concurso para construir el portal de la entrada del cementerio.

Misteriosamente, murió mientras llevaba a cabo su tarea. Tenía tan solo 33 años. Fue sepultado allí mismo, en un lugar al que se llama Galería Tobías. Nunca imaginó que él sería quien iba a inaugurar el enorme camposanto de 57 hectáreas.

¿Coincidencia?

Los misterios del cementerio de Colón no paran ahí. Si bien la muerte de Loira Cardoso causó estremecimientos entre los cubanos, lo que ocurrió después los dejó estupefactos. Para reemplazar al fallecido arquitecto se contrató a Félix de Azúa. Su tarea era terminar el pórtico, según los planes establecidos.

Para sorpresa de todos, Azúa murió un año después. También era español y también fue a dar a una de las tumbas del cementerio en construcción. Los restos de ambos arquitectos terminaron sepultados dentro de su propia obra.

La tumba de Casimiro en el cementerio de Colón

Vista del cementerio de Colón
Cementerio de Colón

Eugenio Casimiro Rodríguez Carta fue considerado ‘el hombre más guapo de Cuba’ en su tiempo. Era muy elegante, pero también un criminal capaz de matar a otro solo porque lo miraba mal. Fue apresado por ello, pero su suerte cambió repentinamente.

La hija del presidente visitó la cárcel y quedó flechada por la fina estampa de Casimiro. Logró que su padre le concediera un perdón presidencial y así salió de la cárcel. Pero no solo eso, también se convirtió en político y fue diputado por tres años consecutivos.

Cuando murió, fue enterrado de pie por petición suya. También con un arma en cada mano y un billete de 100 pesos cubanos en el bolsillo. Hoy en día muchos visitan su tumba, le llevan flores y la tocan para contagiarse de tan buena suerte.

La tumba de la fidelidad

En la tumba de Jeanette Ryder verás algo poco usual: la figura de un perro sobre la lápida. Esa escultura es un homenaje a la fidelidad de Rinti, un canino que siguió a su dueña hasta más allá de la muerte.

Se cuenta que Ryder fue una mujer caritativa, que se empeñó principalmente en brindar su apoyo a los seres desamparados. En especial, recogía niños y perros sin hogar y los llevaba a su casa. Allí les daba todo lo necesario para que vivieran dignamente.

Rinti era su perro y cuando ella murió, el animal siguió el cortejo fúnebre hasta llegar al cementerio. Allí se posó junto a la tumba de su dueña y no quiso apartarse de ella. No comía ni bebía, por eso murió. En homenaje a él se hizo la escultura, que tiene una inscripción que dice: “Fiel hasta después de muerta. Rinti”.

La tumba de la Milagrosa

tumba de la Milagrosa, en el cementerio de Colón
Tumba de La Milagrosa – Los viajes del Cangrejo / Flickr.com

La leyenda de la Milagrosa es una de las más extendidas en Cuba. La historia comienza cuando a comienzos del siglo XX se casaron José Vicente Adot y Amelia Goyri de la Hoz. El mismo día se casó la hermana de esta última, lo cual era de mal agüero. Un año después, Amelia murió mientras daba a luz.

El bebé fue enterrado a los pies de la madre, pues esa era la costumbre. El viudo visitó la tumba todos los días, durante 17 años, hasta que murió. Los restos de Amelia fueron exhumados y el cadáver tenía el bebé entre sus brazos. Desde entonces, miles de personas visitan la tumba para pedirle milagros de amor.

  • La Milagrosa. (s.f.). En EcuRed. Recuperado el 11 de mayo de 2019 de https://www.ecured.cu/La_Milagrosa