Canales de Ámsterdam, recorremos los más importantes

· 11 noviembre, 2017

Los canales de Ámsterdam son, junto a los de Venecia, los más famosos del mundo. Son parte indispensable de la belleza de la capital holandesa. Se trata de espectadores atemporales de la vida cotidiana que descubren al turista la esencia de la ciudad. No por nada es habitual descubrir a visitantes retratándolos desde cualquiera de los 1500 puentes que los cruzan. 

El cinturón de canales de Ámsterdam

Disfrutar de un paseo en barco a través de los canales de Ámsterdam es una de las actividades más recomendables de las que se puede disfrutar en esta ciudad. Pero también se puede pasear por sus orillas y contemplarlos desde otro punto de vista. Te hablamos ya de los canales más importantes.

1. Singel, uno de los canales de Ámsterdam más antiguos

Canal Singel en Ámsterdam
Canal Singel – kavalenkava

El Singel fue alzado durante la Edad Media a modo de foso. Fue creado con la intención de proteger a la ciudad de posibles ataques, tanto por tierra como por agua. Por aquella época se le denominaba el Canal de la Ciudad, para pocos siglos después pasar a llamarse Canal del Rey. Sin embargo, ninguno de esos nombres ha perdurado hasta hoy.

Con el paso del tiempo, se ha convertido en el punto que delimita la zona antigua. Manteniendo así separada a esta de la zona urbana construida a posteriori, es decir, la más moderna. Es uno de los más populares y transitados de la urbe. Esto es así puesto que sus orillas cuentan con multitud de entretenimientos turísticos.

Junto a él está la que, dicen, es la casa más estrecha del planeta. Y, además, este canal discurre en parte por el conocido Barrio Rojouno de los lugares más visitados de la ciudad.

2. Herengratch y Prinsengratch, dos canales de Ámsterdam históricos

Westerkerk en los canales de Ámsterdam
Westerkerk en el Prinsengratch – jan kranendonk

La zona que recorre el Herengratch es una de las más ricas y lujosas de la “Venecia del Norte”. A pesar de que el Singel fue el primero en ser levantado, el Herengratch es más popular. Durante el siglo XVII sus orillas se vieron adornadas por cientos de ostentosos caserones pertenecientes a los comerciantes que habían hecho fortuna.

Por su parte, el Prinsengratch, es el canal de mayor longitud de todo Ámsterdam. En nuestro camino por sus laterales nos toparemos con uno de los museos de visita obligada: la Casa de Ana Frank. Edificación en la que dicha joven se vio obligada a esconderse junto a su familia durante la ocupación nazi y que hoy sirve como homenaje a las víctimas del holocausto.

Continuando nuestro camino por este canal llegaremos al Homonument, un pequeño espacio levantado para recordar a todos los homosexuales que han sido perseguidos y condenados a lo largo de la historia por su condición sexual.

3. Keizersgratch y Singelgratch, espacios de interés

Keizersgracht en Ámsterdam
Keizersgracht – S.Borisov

A orillas del Keizersgratch se halla la famosa Casa de las Cabezas. Se dice que las 6 cabezas que decoran su fachada representan a dioses clásicos. Pero la leyenda popular asegura que son reales y que pertenecían a 6 ladrones que intentaban robar en casa cuando fueron sorprendidos por una sirvienta que iba armada con un enorme cuchillo. Dejando de lado los rumores, es uno de los alzados más fotografiados de la ciudad.

Por su parte, el Singlegartch no debe ser confundido con el Singel, aunque posean nombres similares. Hace las veces de barrera fronteriza entre el barrio de Grachtengordel y el resto. Dicha zona es conocida como el área de los canales. Por su singular fisonomía fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

“Todo viaje, aunque tenga 1000 leguas, comienza con un solo paso.”

-Lao-Tse-

4. Zwanenburgwal, hogar de figuras ilustres

Zwanenburgwal,uno de los canales de Ámsterdam más conocidos
Zwanenburgwal – Jean-Christophe BENOIST / commons.wikimedia.org

Zwanenburgwal es tanto el nombre del canal como el de la calle que lo acompaña. Ambos conforman uno de los barrios más valorados por habitantes de la ciudad y turistasY es que, aquí se han alojado decenas de personalidades relevantes, entre ellos el fabuloso pintor flamenco Rembrandt. Por si esto fuera poco, allí también habitó por un tiempo el filósofo Baruch Spinoza.

Como curiosidad histórica, cabe destacar que este territorio permaneció prácticamente vacío durante la II Guerra Mundial. Dicha circunstancia se debió al traslado de muchos de sus habitantes a campos de concentración nazis.