Limerick, un destino emergente en Irlanda

· 24 abril, 2017

Es una de las ciudades que cada vez recibe más turistas en Irlanda, y lo cierto es que cualquier visitante que llega a Limerick descubre una urbe fascinante, con una historia plagada de episodios interesantes que además han legado un destacado patrimonio artístico. Pero además de eso, Limerick también es interesante para los amantes del turismo literario. Y por si fuera poco, sus alrededores son de gran interés.

¡Qué fácil es llegar a Limerick!

La principal razón para haya aumentado enormemente el turismo en Limerick es la extraordinaria cercanía del aeropuerto de Shannon, al que llegan muchos vuelos de compañías low cost. Además, el viaje a Limerick también se puede hacer fácilmente en tren partiendo desde las grandes ciudades irlandesas de Dublín o Cork.

Un trozo de historia irlandesa

Catedral de Limerick
Catedral – VladoYeah

Una escapada a Limerick permite descubrir gran parte de la peculiar historia de Irlanda, ya que aquí se pueden rastrear las huellas de acontecimientos muy relevantes en los siglos pasados. Por ejemplo, Limerick es una fundación vikinga, ya que estos pobladores venidos de Escandinavia se asentarían aquí a principios del siglo IX.

Más tarde, hacia el siglo XII aparecerían por Limerick los normandos, a quienes debemos la presencia de dos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como son el castillo del Rey Juan o la Catedral de Santa María. Y precisamente aquí se firmaron algunos de los tratados claves para la ocupación inglesa de Irlanda, durante el siglo XVII.

El patrimonio de Limerick

Castillo del Rey Juan en Limerick
Castillo del Rey Juan – Patryk Kosmider

Ya hemos citado los dos grandes monumentos de Limerick. El primero, el castillo del Rey Juan, remonta sus orígenes a principios del siglo XIII, cuando se levantó para plasmar el dominio normando en el lugar. Hoy en día es visitable, y sobre todo merece la pena ascender hasta sus torres para contemplar desde lo alto toda la ciudad y el cauce del río Shannon.

Y en cuanto a la Catedral de Santa María, es un poco anterior, al fundarse en el 1168, sustituyendo a un palacio que hubo en este mismo sitio, y del cual se aprovecharon varios elementos. La visita al templo es interesante, y también es muy inspirador recorrer el camino adoquinado y flanqueado de cruces que conduce al cercano cementerio.

Más lugares interesantes en Limerick

Iglesia de San Juan en Limerick
Iglesia de San Juan – Patryk Kosmider

Otros sitios muy atractivos de la ciudad irlandesa es su mercado tradicional al aire libre, el Milk Market, originado en el siglo XIX y que continúa siendo un punto de encuentro y de compras todos los fines de semana. Así que os recomendamos acercaros hasta él siendo viernes, sábado o domingo por la mañana.

También la visita a Limerick os tiene que llevar hasta la plaza de San Juan, abierta en el siglo XVIII y donde se eleva la iglesia con la advocación de ese santo. Una iglesia que posee la torre más alta de Irlanda.

Y además de caminar, si el día acompaña, también os recomendamos embarcaros en un paseo fluvial por el río Shannon, para disfrutar de una panorámica distinta de la ciudad.

Las cenizas de Angela

Limerick
Limerick – UTBP

A finales de los años 90 se publicó el libro Las cenizas de Angela, unas memorias autobiográficas de su autor Frank McCourt que relata como su familia de emigrantes, decidió regresar desde Nueva York a su tierra natal Limerick. Esta novela recibió varios galardones, el cariño del público y pronto se hizo una película con su argumento.

Pues bien, este relato y el posterior film también han ayudado a ubicar en el mapa a Limerick, y muchos han querido conocerlo por ese motivo. De hecho, hay rutas por la ciudad que pasan por los escenarios mencionados en este best seller.

“Puede que sean pobres, puede que tengan los zapatos hechos trizas, pero sus cerebros son palacios.”

Las cenizas de Ángela, Frank Mccourt –

Adare, muy cerca de Limerick

La creciente oferta hotelera de Limerick la convierte en un lugar ideal para establecerse varios días y desde ahí descubrir sus alrededores. Y desde luego si se hace eso, hay que acercarse hasta Adare, una pequeña aldea ubicada a unos 20 kilómetros de la ciudad, y que para muchos es el pueblo más hermoso de toda Irlanda.