Lhasa, visitamos la singular capital del Tíbet

· 3 enero, 2018

Ubicada en la meseta tibetana encontramos Lhasa, la ciudad sagrada y capital de la Región Autónoma del Tíbet. Una ciudad especial a la que se ha calificado como “Tierra de los Dioses”. Queremos enseñártela, ¿nos acompañas?

Lhasa: la Tierra de los Dioses

Lhasa
Lhasa – Arnaud Martinez

Esta magnífica ciudad es una de las más altas del mundo. De hecho, se encuentra a más de 3 600 metros de altura. Se trata de un destino turístico único en el que las bellezas naturales, la historia y la religión se funden en un mismo lugar.

En un principio, Lhasa también era conocida por ser una ciudad prohibida. La razón de ello era muy simple, la ciudad era completamente inaccesible para turistas extranjeros. Afortunadamente, se levantaron esas restricciones y hoy podemos disfrutar de uno de los mejores y más interesantes destinos turísticos del mundo.

Lhasa, hogar del budismo tibetano

Lhasa
Lhasa – Lawrence Wang Photo

Desde el siglo XV y hasta la actualidad, Lhasa ha sido en el centro del budismo tibetano. Por esa razón gran parte de sus habitantes eran monjes. Sin embargo, en el año 1951 todo cambió cuando el Ejército de Liberación invadió el Tíbet. Como consecuencia de ello, muchos monjes huyeron de Lhasa, incluyendo al Dalai Lama.

En la actualidad, Lhasa pertenece a China como capital de la Región Autónoma del Tíbet. Para visitar esta increíble ciudad, primero debes informarte muy bien sobre los permisos que necesitas. Ciudadanos de un gran número de países necesitan visado para entrar a China, por lo que deberás estar atento en este sentido.

Lo más recomendable para llegar a Lhasa es tomar un vuelo que llegue hasta el aeropuerto Gongga. Este aeropuerto se encuentra a unos 45 kilómetros de la ciudad, por lo que te llevará alrededor de 40 minutos llegar a la misma.

¿Qué ver en Lhasa?

La ciudad de Lhasa tiene dos áreas o zonas muy bien definidas. Una es la parte antigua de la ciudad y, por supuesto, la más turística. Es en ella donde encontrarás la verdadera riqueza e historia del budismo tibetano. La otra parte es la zona moderna, la cual no se diferencia demasiado de cualquier otra ciudad china.

1. Potala

Palacio Potala en Lhasa
Palacio Potala – HelloRF Zcool

Nuestra primera parada en la ciudad de Lhasa es el magnífico palacio Potala. Este palacio es la máxima representación de la arquitectura tibetana. Desde su construcción en el año 1648 y hasta 1959 fue la residencia de los Dalai Lama.

Este impresionante monumento se sitúa a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en la montaña Hongshan. Toda esta construcción abarca un área de 410.000 metros cuadrados, de los cuales 130.000 están edificados. En el año 1994 fue declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

2. Templo de Jokhang

Templo de Jokhang en Lhasa
Templo de Jokhang – Steve Allen

Uno de los lugares imprescindibles que hay que visitar en el Tíbet es el templo de Jokhang. De hecho, es la atracción más visitada por los turistas de todo el mundo. Este hermoso templo es el centro espiritual de la ciudad. También fue declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Este templo fue construido en el año 642 por el rey Songtsen Gampo, que fue el fundador y primer emperador del Imperio tibetano. El edificio, de 4 pisos y tejados cubiertos con azulejos de bronce, posee numerosos altares y habitaciones decoradas. Sin duda alguna, se trata de uno de los lugares más importantes de esta ciudad.

3. Norbulingka

Norbulingka en Lhasa
Norbulingka – Arnaud Martinez

El Palacio de Norbulingka es otro de los grandes tesoros que tiene Lhasa. También declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, se trata de uno de los lugares más espectaculares la ciudad.

Norbulingka significa literalmente “la joya del parque”. Este impresionante palacio destaca también por el bonito y amplio parque que lo rodea. Es uno de los lugares predilectos para descansar mientras se disfruta de la grandiosidad del lugar.

“Una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes.”

-Dalai Lama-

Lhasa es una de las ciudades más impresionantes que podrás conocer. Rodeada por las montañas del Himalaya, posee una belleza natural insuperable. A ello le sumamos una antiquísima historia y una cultura única. Por todo ello se trata de un lugar donde podrás encontrarte a ti mismo, sentir paz y plenitud.