Las mejores playas de Pontevedra, ocio y diversión en el norte

Juan Luis Minarro 3 septiembre, 2017

La comunidad gallega esconde paradisíacas playas a lo largo de toda su costa. Las hay para todos los gustos. De carácter salvaje para perderse en su arena blanca o de estilo urbano, donde disponer de una amplia variedad de servicios. En esta ocasión nos fijamos en las playas de Pontevedra, y las hay maravillosas. Por algo su litoral es escogido por miles de turistas para pasar sus vacaciones. 

Playas de Pontevedra para disfrutar

Vamos a recorrer todo el área costera de la provincia con la intención de descubrir algunas de las mejores playas de Pontevedra. Son lugares perfectos para relajarse y desconectar.

1. Playa de Rodas, Islas Cíes

Playas de Pontevedra, playa de Rodas
Playa de Rodas – Paraponera

Cuando se llega a este paraje situado en las Islas Cíes se puede pensar que uno no se encuentra en Galicia, sino en el mismo Caribe. Cuenta con arenas blancas y aguas de preciosos tonos verdes. Sin embargo, cuando se echa un vistazo a los alrededores, la verdad sale a la luz porque no muy lejos podemos admirar una arboleda de pinos y eucaliptos.

Con su particular forma de media luna, ha sido considerada una de las mejores playas del mundo. Y no por cualquiera, sino por el mismísimo The Guardian. En cuanto uno desembarca en ella es posible comprender de dónde viene el título.

Una playa a la que sin embargo, no es fácil acceder. Se encuentra dentro del Parque Nacional de las Islas Atlánticas y su acceso está restringido a un número determinado de personas cada día. Por eso, si quieres disfrutar de ella, conviene que reserves con antelación.

“Una vez que viajas, el viaje nunca termina. La mente nunca puede desprenderse del viaje.”

-Pat Conroy-

2. La playa de Samil, la más grande de Vigo

Playas de Pontevedra, Samil en Vigo
Playa de Samil – Logan81

Se trata de la de mayores dimensiones de la ciudad de Vigo. Está situada al lado de la pequeña parroquia de Navia y muy cerca de la urbe. La playa de Samil es uno de los mayores reclamos de los viajeros en verano. Pasear por su arenal, sintiendo la humedad bajo los pies, es una experiencia inigualable, como lo es darse un baño en sus increíbles y frías aguas azules.

Pero, si no te apetece el baño, siempre puedes esperar al atardecer para admirar una espectacular puesta de sol. O también puedes caminar por el paseo que recorre todo el amplio litoral. Así disfrutarás del delicioso viento que tocará dulcemente tu rostro.

Y, si eres un espíritu inquieto, aquí también podrás disfrutar. En Samil se pueden realizar todo tipo de actividades deportivas y acuáticas.

3. Playa de Melide, belleza natural

Playas de Pontevedra, playa Melide
Playa Melide – Noradoa

Hacemos otro alto en el camino para admirar otra espectacular belleza natural. Nos referimos a la preciosa playa de Melide, también denominada en ocasiones playa de Cabo Home. Su enclave es majestuoso, pues se halla en pleno mar abierto.

Pertenece al conocido y bonito pueblo de Cangas de Morrazo y la custodian 2 impresionantes faros. Llevan allí desde antaño y, a lo largo de la historia, han sido testigo de cientos de viajes, de aventuras llevadas a cabo por tantos y tantos navegantes.

Al igual que las anteriores, es un paraíso natural de cristalinas aguas. Sumergirse en ellas y darse un baño es también una auténtica delicia. Y la arena de su orilla muy fina y delicada, nada molesta. Una de las playas de Pontevedra que nunca deja indiferente.

4. Playa Lanzada, prodigio de la naturaleza

Playa de A Lanzada en Galicia
Playa de A Lanzada, Pontevedra – avarand

En la zona de Sanxenso el turista de visita dispone de un litoral de 36 kilómetros de costa. Y las playas que lo componen son un prodigio de la naturaleza. Una de ellas, abierta al mar y con una sedosa y fina arena, es playa de la Lanzada. Por su paseo de madera podemos caminar sintiendo como el sol y el aire tocan nuestra piel.

Desde la ermita que lleva su mismo nombre, se pueden divisar una prodigiosa panorámica de la zona. Es decir, de los 2 kilómetros que ocupa esta ambiciosa bahía. Mientras tanto, estaremos acompañados del sonido del chocar de las olas. Si lo intentamos al atardecer quizá seamos capaces de avistar algún delfín.

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