La Puerta de las Naciones de Persépolis

Como gran ciudad que fue, Persépolis debía tener una entrada monumental. Es la Puerta de las Naciones y vamos a descubrir sus secretos.

La Puerta de las Naciones de Persépolis es uno de los grandes legados del Imperio persa y, por lo tanto, es una de las joyas del patrimonio del actual Irán. Por ello, no es extraño que este monumento y los vestigios arqueológicos de toda esta vieja ciudad estén declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Persépolis, capital del Imperio persa

Persépolis
Persépolis – TripDeeDee Photo

Las ruinas de Persépolis se encuentran al norte de la ciudad iraní de Shiraz, a más o menos 70 kilómetros. Esta urbe fue la capital de Persia desde el siglo VI antes de Cristo, pero fue arrasada por la llegada en el año 331 a. C. de Alejandro Magno.

Desde ese momento se convirtió en un inmenso yacimiento arqueológico, en el que algunos de sus edificios más esplendorosos todavía mantienen ciertas partes en pie. Y ese es el caso de la espectacular Puerta de las Naciones de Persépolis.

Una entrada memorable a la ciudad

Puerta de las Naciones de Persépolis
Puerta de las Naciones – MAITE ELORZA / Flickr.com

La Puerta de las Naciones de Persépolis es la grandilocuente entrada a la ciudad. Si bien hoy en día solo queda parte de lo que fue.  Y es que cuando la mandó construir el emperador Jerjes I en el año 475 a. C. iba a ser una obra de mucho más boato.

Jerjes protagonizó alguna de las más célebres victorias persas, como la batalla de las Termópilas o la batalla de Salamina. Y quiso que en la capital de su imperio hubiera un grandioso monumento en el que todos las etnias y pueblos del imperio pudieran sentirse identificados. Y eso representaba la Puerta de las Naciones de Persépolis.

La Puerta de las Naciones en la actualidad

Detalle dela puerta de las Naciones de Persépolis
Detalle de la puerta – reibai / Flickr.com

Como ya hemos dicho, el estado ruinoso de la ciudad desde hace siglos ha provocado que el grandioso esplendor que debió tener la Puerta de las Naciones de Persépolis se haya perdido. Sin embargo, todavía guarda algunos elementos de lo más interesantes.

En ella se ven las figuras de unos gigantescos toros con alas y con cabeza de hombre. Si bien algunos historiadores del arte piensan que el cuerpo no representaba al de un toro, sino al de un león.

De una o de otra forma estas grandes esculturas actuaban como guardianes de la Puerta de las Naciones de Persépolis y protectores de la ciudad. Y sin duda alguna, incluso en la actualidad le dan más empaque al lugar. Y acompañando esas figuras hay distintas esculturas en bajorrelieve en la zona más baja de la puerta.

En la parte alta hay una inscripción a mayor gloria de su constructor, Jerjes I. Por cierto, esta inscripción se puede leer en varias lenguas de su imperio, o sea, en persa, en babilonio y en elamita. Una inscripción políglota que cuadra a la perfección con el espíritu que inspiró la Puerta de las Naciones de Persépolis.

Las dimensiones del monumento

Persépolis
Persepolis – reibai / Flickr.com

La Puerta de las Naciones en sí ya es de un tamaño considerable, ya que alcanza una altura de 5,5 metros. Pero el monumento era algo más que un lugar de paso.

Atravesando la puerta se llega a un vestíbulo que tiene una superficie unos 25 metros cuadrados. Tenía la función deservir como la antesala a un palacio y a la propia ciudad de Persépolis, ya que desde aquí parten sus dos vías principales, orientadas a norte y sur.

“No es la belleza de un edificio lo que se debería mirar; es la construcción de los cimientos lo que aguantará la prueba del tiempo.”

-David Allan Coe-

Cómo sería la Puerta de las Naciones de Persépolis

Puerta de las Naciones de Persépolis
Puerta de las Naciones – Sorosh Tavakoli / Flickr.com

En realidad, es muy difícil responder a la pregunta de cómo sería la Puerta de las Naciones de Persépolis. Los propios expertos en el arte y la historia persa no se ponen de acuerdo, ya que se han perdido muchos elementos, sobre todo los realizados con materiales más ricos y preciosos.

Por ejemplo, se sabe que había unos batientes en las puertas realizados en madera, que a su vez se decoraban con metales y piedras preciosas, algo que se perdió hace siglos. Al igual que habría muchas otras esculturas y relieves en el recinto, y que el paso del tiempo y los expolios no han perdonado.

Aún así, si se tiene la suerte de viajar a Irán, es más que recomendable llegar a este yacimiento y comenzar la visita como tiene que ser, por la Puerta de las Naciones de Persépolis. Y una vez allí, hacer un ejercicio de imaginación y recrear mentalmente el boato de aquel mítico imperio de los persas.

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