La ciudad fantasma de Kilamba en Angola

María Belén Acosta · 5 mayo, 2019
Kilamba es una inmensa ciudad levantada a unos kilómetros de la capital de Angola. Su escasa población le ha valido el sobrenombre de ciudad fantasma.

Kilamba, situada a tan sólo 30 kilómetros de la capital de Angola, empieza a tener vida. La urbe, con una población que roza en la actualidad los 100 000 habitantes, se construyó para desmasificar la capital.

Los altos precios de las viviendas y las pocas ayudas que recibían los angoleños para adquirir una vivienda en la zona le valieron el seudónimo de ciudad fantasma. Por este motivo, algunos turistas curiosos han empezado a considerar la visita a Kilamba como un atractivo turístico más.

El origen de Kilamba

Edificios de Kilamba
Edificios de Kilamba

La ciudad de Kilamba nació como producto de un acuerdo entre el gobierno africano y la corporación China International Trust. El proyecto consistía en la construcción de una ciudad de lujo para así poder descongestionar la capital.

Las obras comenzaron en el año 2008 a tan solo 30 kilómetros del centro de Luanda. Se construyeron alrededor de 100 edificios con sus correspondientes apartamentos, además de otros equipamientos urbanos, como zonas de aparcamiento, parques y tiendas.

Las obras finalizaron el día 11 de julio de 2011, cuando el gobierno de Angola finalmente inaugura la ciudad de Kilamba. Con una superficie de 54 km² y con capacidad para unas 500 000 personas, la ciudad de Kilamba no conseguiría el éxito deseado, quedando prácticamente desierta.

La evolución de la ciudad

Vista aérea de Kilamba
Vista aérea de Kilamba

En los años siguientes, con el fin de atraer a un mayor número de habitantes, la ciudad fue creciendo con diferentes infraestructuras como escuelas, espacios deportivos y hospitales. Sin embargo, el esfuerzo fue en vano, ya que la gran mayoría de los habitantes del país no podían permitirse el alto precio de la vivienda.

Ya en el año 2013, el presidente Dos Santos ordenó una baja significativa del precio de la vivienda de la ciudad. Del mismo modo, mejoró las prestaciones para la concesión de préstamos a la población angoleña.

Gracias a estas medidas, dos años después, la ciudad de Kilamba empezaría a recibir habitantes. Pero aun así, la ya conocida como ciudad fantasma, no alcanzaba las expectativas del número de población, contando tan solo 80 000 vecinos.

En la actualidad. se cree que gracias al aumento de la demanda de vivienda y al resto de facilidades ofrecidas por el gobierno, la población alcanzará los 200 000 habitantes en los próximos años.

Kilamba, la urbe más despoblada de Angola

Edificios de la ciudad
Edificios en Kilamba – Santa Martha / Wikimedia Commons

Kilamba es un amplia extensión de edificios perfectamente ordenados. Este área residencial cuenta con cientos de bloques de viviendas, con una media aproximada de ocho plantas. La ciudad dispone, además, de un gran número de escuelas, locales comerciales, oficinas, zonas ajardinadas y centros comerciales.

Una de las particularidades de la ciudad es que se levantó en tan solo tres años, siguiendo los modelos de construcción chinos.

Las urbes chinas están preparadas para que habiten en ellas un gran número de personas, por lo que el espacio entre calles no se toma como algo tan importante como el número de edificios o servicios. De ahí que los edificios están construidos en módulos, y algunos cuentan con sus propios jardines de infancia y comercios.

A pesar del nuevo plan hipotecario respaldado por el gobierno de Angola, la ciudad sigue sin ser ocupada como se esperaba. Parte de la culpa reside, además, en el mal acondicionamiento de las carreteras que permiten el acceso a la ciudad y en que aún existen problemas con el suministro energético.

La ciudad del silencio

Parque en la ciudad
Parque en Kilamba

La baja población hace de la ciudad un lugar extremadamente tranquilo. Y aunque bien es cierto que el índice de delincuencia es mínimo, la sensación de recorrer una urbe tan grande y despoblada es una experiencia inquietante para muchos.

Calles y carreteras quedan la mayor parte del tiempo vacías, tan solo un pequeño número de locales y viviendas están ocupados. Las tiendas abiertas son muy pocas y las únicas empresas que permanecen en activo son aquellas dedicadas al servicio público.

En la actualidad, apenas cuenta con un par de supermercados abiertos, único lugar donde comprar comida. Las escuelas en funcionamiento también son pocas y la mayoría de los alumnos ni siquiera residen en la ciudad.

Aunque son muchos los angoleños que destacan la comodidad que podría ofrecerles el vivir en la ciudad, dejan claro que el principal motivo de que no se realicen nuevos traslados es el elevado precio de la vivienda. Como último dato curioso, existe un número considerable de habitantes chinos en Kilamba, quizás casi tantos como locales.